Fecha de publicación: Lun, 07/02/2022 - 08:58

Marisol Pulido está feliz de ver a su hijo regresando al cole

Marisol Pulido, madre del estudiante Ángel Silva del colegio Enrique Olaya Herrera, lo acompaña feliz al regreso a la presencialidad. Sin duda, ella es consciente de la importancia de que el adolescente pueda disfrutar de sus últimos años de vida escolar en las instalaciones de su colegio.

Los días en que no debe ir a trabajar, Marisol Pulido siente el vacío de no tener a su hijo en casa. Sin embargo, la felicidad y certeza de que él está en el lugar que debe, aprendiendo y formando los cimientos necesarios para un futuro próspero la llenan de alegría. El regreso al cole del joven de 15 años es sin duda una de las mayores alegrías de esta trabajadora mujer.

Marisol vive en un pequeño apartamento en el barrio Molinos 2 de la localidad Rafael Uribe Uribe, junto a su hijo Ángel Silva y a su esposo Oscar Andrés Silva. La pandemia, como a todos, los tomó por sorpresa. Y aunque al comienzo fueron buenos los momentos compartidos, después de 2 años, el ambiente ya no era el mismo.

Ángel es un joven estudiante, apasionado por la lectura, la historia y las relaciones internacionales. Ingresó al Enrique Olaya Herrera hace tan solo un año, pues en medio de la pandemia y las dificultades económicas, sociales y emocionales que trajo, tanto Marisol como su esposo decidieron cambiar de barrio.

El barrio San Francisco, en el que vivían, tenía un ambiente que ni ella ni su esposo consideraban apropiado para el desarrollo de Ángel. Y aunque quisieron vivir al lado del colegio Enrique Olaya Herrera para comodidad de su hijo, la situación económica no alcanzaba para hacerlo. Fue así como llegaron al barrio Molinos 2.

El apartamento, a pesar de sus pequeñas dimensiones, cuenta con todo lo necesario para que Ángel tenga la comodidad para desarrollar sus estudios y hacer lo que más ama: leer. Con 15 años, Ángel ha contado con el incondicional apoyo de sus padres y el importante acompañamiento de su madre, Marisol Pulido, quien trabaja en servicios generales en casas de Bogotá.

Su trabajo es por supuesto agotador e implica estar lejos de la familia durante todo el día. Fue por eso que, a la pandemia, Marisol le vio el lado positivo. “Lo chévere de la pandemia fue que pude compartir más con mi niño. Veíamos películas y hacíamos perecita. Todo fue muy chévere al comienzo”. Pero con el pasar de los meses, para Marisol y Ángel, estudiante de grado noveno del colegio Enrique Olaya Herrera, la situación se fue complicando.

Durante la pandemia Marisol estaba atenta a las necesidades de su hijo quien se levantaba hacia las 4:30 de la mañana a hacer deporte. Ella se encargaba de su desayuno y luego él, como el independiente que ya es, se sentaba en el estudio a comenzar su jornada escolar. Marisol no tuvo que vivir lo que muchas madres, padres y cuidadores experimentaron. Su rol siguió siendo el de una madre amorosa y entregada, pero no el de su maestra. “Yo me ocupaba de sus alimentos, pero él solito se ponía a estudiar”.

Y, aunque Ángel se caracteriza por su enorme disciplina, para ella era difícil verlo encerrado sin siquiera poder hacer el deporte que tanto le gusta, ni poder socializar con sus compañeros, aspectos que, en efecto, considera fundamentales para el desarrollo de su hijo.

SECRETARIA DE EDUCACION DEL DISTRITO DE BOGOTA

A pesar de los cambios que tuvo que realizar durante la pandemia, Ángel, es uno de los estudiantes más aplicados e interesados en aprender. Es por eso que, con orgullo, Marisol lo acompaña en sus primeros días de clase pues considera que el regreso al cole es sin duda el aspecto que más lo ayudará a seguir formándose como el buen estudiante que ya es. “Él siempre ha sido muy preguntón, todo le gusta saberlo. Entonces que vuelva me parece muy bueno porque ya tiene a los profes para que le expliquen todo”.

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Para ella, la presencialidad es sin duda lo mejor que le pudo pasar a Ángel, el compartir con sus amigos y profesores lo considera fundamental. “Él no podía compartir como lo hace ahora con sus compañeros, entonces me parece mejor presencial. Él está feliz desde que regresó. Siempre ha sido feliz, pero en realidad le encanta la presencialidad. Yo pienso que es porque comparte con sus amigos y profesores”.

Esta madre amorosa y trabajadora sigue atenta de las necesidades de Ángel y comparte con él la felicidad del regreso al colegio para seguir compartiendo, socializando y aprendiendo en el Enrique Olaya Herrera.

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