Fecha de publicación: Mié, 29/09/2021 - 14:34
La vida mágica de una maestra dedicada a la inclusión
Ha tenido a su cargo centenares de niñas y niños llenos de magia, retos y enseñanzas y debe ser por eso que sus historias son tan inspiradoras. Conozca a Blekis Briceño, una profe pionera en la educación combinada, para quien la diversidad es el motor de la vida misma.
Belkis Briceño es hija de maestros. Su padre, docente de educación física y su madre, docente de primaria. Quizás este fue uno de los impulsos más fuertes para que tomara la decisión de ser maestra. Sin embargo, desde muy pequeña, supo que su especialización sería en un aspecto que no muchos buscan explorar.
Viene de Simijaca, Cundinamarca, un pueblo muy tranquilo en el que nació hace 51 años. Y en medio de la tranquilidad, el juego y la diversión con sus pequeños amigos en aquel entonces, tuvo una experiencia que le cambiaría la vida y la perspectiva del mundo.
Un día, jugando en las calles del pueblo y en medio del ‘corre corre’, sus compañeros empezaron a desaparecer de su vista.
“Yo miraba a todo lado y no entendía si es que habíamos cambiado de juego. Cuando de repente sentí una manito encima de mi hombro y volteé a mirar. Eran unos ojos hermosos, claros. Era una niña monita muy despelucada, con una nariz como si hubiera nacido con labio leporino y paladar hendido. Tenía como dos fosas, pero sin nariz. La niña no hablaba, pero estaba feliz… ella quería jugar. A pesar de su apariencia, jamás sentí miedo, como los demás. De hecho, sus ojitos me dieron mucha tranquilidad y seguí jugando con ella. De la nada escuché un grito que decía: ‘¡Éntrese! ¿Quién la dejó salir?’ Era la vecina… cogió a la niña del pelo y la entró”.
Esta experiencia, que recuerda con tanta lucidez a pesar del pasar de los años, fue lo que realmente la motivó a convertirse en maestra de educación especial. La escena que vivió con tan solo 7 años, la convirtió en una apasionada por el tema del autismo e, incluso, al llegar a la Universidad Nacional de Colombia, escogió, entre 5 líneas temáticas, la del autismo. Su proyecto de vida siempre ha estado claro.
Comenzó trabajando en una fundación en la que tuvo la oportunidad de conocer a Graciela Ibáñez, madre de dos niños autistas, Raúl y Daniel, con quienes dice haber aprendido todo lo necesario sobre autismo. “Para mí, ella y sus niños son absolutamente importantes. Me gradué y me di cuenta de que debo seguir aprendiendo y por eso hice la especialización de Comunicación aumentativa y alternativa en la Universidad Pedagógica para poder seguir ayudando a estos niños en sus amplias diversidades porque tienen dificultades en habla y comunicación”.
Belkis no se detuvo allí. Al haber terminado este estudio, decidió hacer una maestría en Musicoterapia y otra en Literatura, con el fin de entender cómo se comunica un ser humano.
Desde el año 2005 fue parte de Aulas exclusivas para escolares con autismo, ubicadas en el colegio La Inmaculada. Luego, el rector supo de la existencia del colegio República Bolivariana de Venezuela, que era dirigido en aquel entonces por la rectora Elsy Romero Rojas. Así que, después de un par de llamadas, se convino con la Secretaría de Educación que el aula exclusiva pasaría a dicha institución.
Belkis fue entonces trasladada al colegio República de Venezuela con 9 profesionales más y participó en el proyecto desde el año 2007 hasta el 2017. Sin embargo, por condiciones de salud, fue trasladada al colegio Antonio Nariño, institución en la que trabaja actualmente.
Por sus aulas han pasado niñas y niños diversos: víctimas de desplazamiento o maltrato intrafamiliar, con trastorno del espectro autista, con albinismo, con discapacidad visual. Para Belkis la inclusión no se limita solo a la población con discapacidad, para ella el real significado de inclusión consiste en atender a la población diversa.
Y si bien aplaude el hecho de tener enormes avances en temas de inclusión, es consciente de las difíciles etapas que tuvieron que ser superadas para llegar al punto en el que están actualmente. “Con la famosa integración, las niñas y los niños llegaban a la escuela, pero estaban más excluidos que nadie, porque eran un asiento más, ubicado en el rincón, y no se les brindaba la atención personalizada”.
Escolaridad combinada
Al ver tantas inconsistencias, decidió, en el año 2012, empoderarse del tema y trabajar por cambiar la educación especial en Bogotá. Fue así como surgió la escolaridad combinada, estrategia que busca explicar a las personas que, haciendo las cosas juntos, se puede avanzar. En este sentido, Belkis empezó a visitar diferentes grupos del colegio a ‘Echarles el cuento’ (nombre del proyecto).
Cuando Belkis empezó a ser parte de este mundo inclusivo, notó que era fundamental que las madres y los padres no sintieran pena ni miedo y que entendieran que sus hijos son valiosos como cualquier otro.
“Siempre he hecho aula abierta porque los padres son los más maltratados. Cuando la gente ve a un niño con discapacidad dicen: ‘algo hizo, eso es un castigo de Dios’. Entonces, siempre he buscado empoderarlos porque los padres son mi mano derecha, yo no trabajo si no es con ellos. Entendí que la escuela no está en un aula de 4 paredes, la escuela y los espacios de aprendizaje enriquecidos, son en la situación real de la interacción permanente de todos y todas en cualquier lugar”.
Los imaginarios eran pan de cada día. “Tuvimos que quitar la idea de que estas enfermedades se podían pegar. Eso hizo que se facilitara el llamar a los niños por su nombre y no denominarlos con adjetivos como “el niño de la esquina”. Al fortalecer estas ideas de solidaridad, niñas y niños comenzaron a ser cada vez más conscientes de la importancia del cuidado entre ellos.
La mujer, un tema de inclusión
El trabajo se articuló a varias visiones, entre esas la perspectiva de género donde se le daba gran poder al tema de la mujer, visibilizando las terribles formas de violencia y cambiando estereotipos. Para Belkis la inclusión es “una sombrilla muy grande que no se puede centrar solo en la discapacidad. Muchas veces, las niñas con discapacidad sufren de rechazo aún peor que los niños”.
Al haber incorporado este importante tema, terminaron haciendo una galería en la que visibilizaban la historia de una mujer violentada y asesinada y, “con la disculpa de exponer las formas que violencia que hay contra las niñas, empezamos a trabajar las diferencias y cómo dentro de las diferencias todos tenemos un sinfín de cualidades”.
La inclusión en el Antonio Nariño
Belkis llevó la inclusión al Antonio Nariño y fortaleció aún más el proyecto, pues entendió que el tema de la escolaridad combinada debe ser siempre trabajado con las niñas y los niños desde muy corta edad.

Aunque la pandemia llegó y dificultó el avance de su proyecto, Belkis siempre está en busca de soluciones. “Lo que las personas no ven es que en preescolar somos puro contacto, entonces con el distanciamiento social es complicado. No pueden prestarse sus cositas, es una realidad nueva y para los niños ha sido muy duro”.
¡Pero el regreso a clases siempre será provechoso! Por eso Belkis utiliza la maloka del colegio y usa los espacios para volver a la escolaridad combinada y seguir demostrando que el respeto y la diversidad son herramientas clave para una sociedad mejor.
Belkis es una inquieta por seguir aprendiendo y encuentra a diario temas nuevos en sus pequeños estudiantes. “Todo se lo debo a los niños, niñas, a las familias diversas y a la misma realidad que vivimos”.
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