Fecha de publicación: Jue, 14/12/2023 - 12:24

‘Gracias porque volví a creer en mí’: Jonathan Camacho, graduado de bachiller en la Cárcel Modelo de Bogotá

Él es uno de los 25 hombres privados de la libertad en las alas norte y sur de la Cárcel Modelo de Bogotá que obtuvieron su título de bachiller del Colegio Integrado de Fontibón. Sus familias, emocionadas, los acompañaron en este importante día.

Sonrisas, ilusión, lágrimas de felicidad y orgullo era lo que se veía, no solo en los graduandos, sino en sus familias quienes emocionadas los acompañaban para celebrar este importante logro. El auditorio de la cárcel se convirtió en el escenario para darles la bienvenida a los estudiantes, quienes, con toga y birrete, hicieron su entrada triunfal para recibir su diploma.

La ambientación no podía ser mejor. Por un lado, se encontraba un grupo de break dance, integrado por reclusos y, por otro lado, la banda musical ‘Simbiontes’, conformada por privados de la libertad y guardias del INPEC. Los familiares y acompañantes del evento tuvieron la gran suerte de poderse deleitar del talento que demostraba que, detrás de las rejas, son muchos los sueños y el arte que se vive.

Historias de la Educación

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Acostumbrados a ver a los privados de la libertad en las visitas tradicionales a la cárcel, en esta oportunidad, sus familiares se vistieron de gala para un evento memorable: acompañarlos a recibir sus diplomas como bachilleres del Colegio Integrado de Fontibón.

Al entrar al salón preparado para la ceremonia, los trabajadores de la cárcel, familiares y visitantes hicieron una calle de honor para los graduandos quienes, con enorme emoción en sus rostros, entraban a saludar a sus familias y a tomar sus respectivos puestos para la ceremonia de graduación.

Ángela Martínez, quien lleva 17 años de casada, y en los últimos dos ha tenido que mantener una relación a distancia, pues su esposo se encuentra privado de la libertad, se mostró orgullosa y contó lo importante que es esta graduación, en especial para su hija de 15 años que tuvo que celebrar su cumpleaños lejos de su padre.

“Para ella fue muy triste estar lejos de su papá y fue una celebración un poco tediosa, pero este logro que él está teniendo hoy es el mejor regalo”. Para las dos lo más destacado es que “el tiempo ha sido útil y él lo ha aprovechado estando acá para crecer como persona”.

Lágrimas de orgullo y felicidad fueron la constante durante la ceremonia entre graduandos y acompañantes, pero uno de los momentos más emotivos lo protagonizó Jonathan Camacho, de 43 años. En su discurso aseguró que nunca es tarde para empezar de nuevo y agradeció que esta oportunidad le permitió volver a creer en él y en su potencial.

“Queremos que todas las personas privadas de la libertad tengan acceso a una educación de calidad. La educación puede transformar vidas. La educación da libertad”, dijo la entonces secretaria de Educación, Edna Bonilla.

“Toda mi vida soñé con continuar mis estudios, pero desde muy niño no pude hacerlo porque me dediqué a otras cosas. Hoy sé que con esto abro muchas puertas y puedo seguir consiguiendo logros”, dijo David Reyes, graduando de 50 años al expresar la felicidad de recibir su título con el que espera que sus sueños puedan hacerse realidad.

Los birretes fueron lanzados al aire y los aplausos se convirtieron en la melodía que dio cierre a una ceremonia llena de nostalgia, orgullo y mucha felicidad.

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