Fecha de publicación: Vie, 28/05/2021 - 05:54
El renacer de la libélula
El maestro Luis Sandoval alentó a estudiantes, padres y vecinos del colegio República de México a salvar el mayor espejo de agua al interior de Bogotá. Gracias a un proyecto excepcional de restauración ecológica, lo lograron.
#MiProfeMiHéroe
La libélula, como ser que se posa sobre las fuentes de agua, recuerda lo importante que es respetar los elementos que la rodean. Desde épocas milenarias ha inspirado a los humanos para comprender la belleza. Son símbolo de prosperidad, buena suerte, fuerza, paz, armonía y pureza.
También fue la primera especie que encontraron los estudiantes del profe Luis en la ronda del río Tunjuelo, entre basura y escombros, antes de crear allí un espacio de vida, reflexión y renacimiento para sus estudiantes y la comunidad.
Por eso, el nombre ‘Libélula’, fue escogido como símbolo de resistencia y resiliencia del proyecto con el que se propusieron la restauración ecológica del lugar. “Las libélulas siempre tienen sus alas extendidas y mis estudiantes con sus brazos abiertos buscan abrazar la vida y respetar cualquier ser vivo en el lugar”, destaca el profe Luis.
Desde niño, este profesor ha sido apasionado por temas ecológicos. Esta herencia la obtuvo de su madre, quien siempre fue amante de las plantas y las flores. Su historia con la biodiversidad empieza en Saboyá, Boyacá, donde se crio en medio de animales y vegetación, y en donde se le inculcó a nuestro protagonista el amor por la naturaleza. Un espacio en el que aprendió a valorar la importancia del ambiente a través del hábitat del campo.
Por aquella época, en los años 80, mientras jugaba con sus amigos en los pastizales de su barrio se preguntaba, ¿por qué de un momento a otro había proliferación de aves cerca a su hogar y después desaparecían? ¿Por qué los árboles en los que se subía para bajar duraznos y cerezas ya no estaban?
Su respuesta la conoció tiempo después. Empezó a ver cómo su barrio se transformó en un escenario en el que primaban las grandes construcciones, dejando a un lado aquellos espacios verdes que lo acompañaron en su infancia. “Esto no era lo que quería de ciudad, no me imaginaba como ciudadano viviendo en estructuras de concreto sin elementos ambientales y sin vida natural alrededor”, cuenta el profe Luis.
En ese momento, pensó que sería importante desarrollar un proyecto de restauración ambiental. Una mezcla entre las nuevas construcciones y los sistemas ecológicos para crear un hábitat ideal en el que se pudiera compaginar lo social y lo ambiental. Sin embargo, después de terminar su bachillerato, migró a la capital del país para estudiar una carrera profesional y su iniciativa quedó postergada pero no olvidada.
Por eso, años más tarde, se graduó en licenciatura de Ciencias Sociales en la Universidad Pedagógica y adelantó una maestría en Geografía con énfasis en Ordenamiento Territorial. Su intención, unida a la pasión por la ecología, era la de intervenir ambientalmente un territorio desde la escuela en Bogotá para tener nuevamente un vínculo más cercano con seres vivos que tanto alegraron su infancia en su natal Saboyá.
Luis Sandoval hace parte de la Secretaría de Educación desde hace 10 años, pero toda su vida ha liderado procesos de enseñanza y aprendizaje sobre la restauración ambiental. Actualmente es docente de Ciencias Sociales en el colegio República de México, ubicado en la localidad de Ciudad Bolívar.
Para el profesor Luis, su apuesta como educador “es la de tener, desde la vida académica, el compromiso político de no solo orientar una cátedra y hacer currículos institucionales, sino desarrollar ejercicios de construcción social y cuidado ambiental desde muchas voces para generar espacios en los que la comunidad puede crecer desde su territorio”.
Ahora, a sus 38 años, logró lo que buscaba desde muy joven: impactar a una sociedad desde lo ambiental y recuperar la vida de un sistema ecológico.
‘Meandro, la libélula’
Desde hace 7 años, el profe Luis le apostó a la restauración ecológica y recuperación de los espacios degradados a la altura del barrio México en el valle medio aluvial del río Tunjuelo: el espejo de agua más importante al interior de la ciudad de Bogotá. Su propuesta ‘Meandro, la libélula’ nace al interior del colegio en el año 2014 con el apoyo de algunos líderes sociales y ambientales de la localidad de Ciudad Bolívar.

La intervención de este proyecto se hizo posterior a la construcción de un meandro por parte de la empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá. Para entender qué es un meandro, el docente Sandoval explica que es una curvatura que se le hace a un río para reducir su velocidad y, como consecuencia, afecta la flora y fauna que está a su alrededor.
Después de la obra, esta zona quedó convertida en un vertimiento de escombros y basuras. Fue un espacio para la proliferación de cambuches y drogadicción. Este panorama, motivó al maestro Luis a ponerse la 10 y liderar el proyecto en el que desarrolló estrategias que permitieron a los miembros de esta comunidad recuperar espacios ambientalmente degradados a causa de los agentes contaminantes presentes en el territorio.
De esta forma, con sus estudiantes, mejoró las condiciones de vida, así como la capacidad creadora de los jóvenes por medio de actividades recreativas con enfoque socioambiental, en donde se fortaleció el tejido social y se aumentó la participación ciudadana con la intención de que fueran elementos claves para construir territorialidades incluyentes.
El profe coordinó jornadas de limpieza y sembrado y su propuesta se enfocó en el saneamiento y embellecimiento del espacio por medio de la siembra y adopción de los árboles en el lugar.

Pero su interés por recuperar este espacio de vida fue más allá: vinculó a los vecinos del barrio, los invitó a construir materas y canecas con materiales reciclados, que a su vez fueran pintadas con la historia de la localidad o de la vida de los habitantes. Estas acciones contaron con la ayuda de diversos profesores de la institución que tienen un claro compromiso por mejorar la comunidad.
“Este proceso de reconstrucción de la memoria colectiva se fundamenta en que cuanto más relevante es un evento para la gente, mayor cuidado tendrán y estarán pendientes del aseo en el lugar”, señala el profe Luis.
Y destaca, “con este proyecto conseguí lo que había querido desde que me fui de mi tierra natal, ser consciente del daño tan grande que se le está haciendo a nuestro territorio con las prácticas contaminantes que se producen en su cotidianidad y crear espacios naturales para que puedan desarrollar actividades lúdicas y deportivas”.
Beneficios para la comunidad
Los resultados después de tantos años saltan a la luz. En el espacio recuperado, hay cultivos y siembras, además cuenta con espacios verdes en los que la comunidad de los barrios Meissen y México pueden desarrollar diferentes actividades lúdicas y deportivas.
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Además, el profe compartió su proyecto para que personas de esta zona mantuvieran las tradiciones ancestrales muiscas, a través de grupos que se dedican al trabajo deportivo con jóvenes, como lo son la escuela de artes marciales ‘El tigre y el dragón’ y un grupo de jóvenes que practican bicicrós.
“La recuperación de este espacio es fundamental para que aquellos jóvenes deportistas puedan ser generadores de cambio ambiental y social en la búsqueda de un tejido social más fuerte, y para los adultos mayores, con el fin de disfrutar de esta zona de forma tranquila y segura”, cuenta.
Por último, estableció un aula ambiental la cual se convirtió en un proceso constante de reflexión y elaboración de ideas acerca del cuidado del ambiente. Adicionalmente, este docente incentivó a sus estudiantes para crear un espacio de difusión de esta iniciativa por medio de las redes sociales denominado ‘Ñerovisión - La libélula’, nombre que le pusieron los mismos estudiantes con el fin de quitar los prejuicios que se tienen sobre los jóvenes de la localidad.

“Espero que mi iniciativa se mantenga con los años, que esta restauración ecológica de una ronda del rio Tunjuelo sirva para las generaciones futuras y que valoren la vida y le den importancia a la fauna y flora que se están conservando en este lugar”, concluye el profe Luis.
Por Giovanni Clavijo
Fotos Guillermo Hernández Zorro - Fox
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