Fecha de publicación: Mar, 15/12/2020 - 10:06
El clan de estudiantes que cuida el páramo de Sumapaz
Historia de la educación N°60 | Se hacen llamar ClanDestino y su misión en cuidar el agua, los frailejones y la vida en el páramo. Conozca la experiencia que lidera el profe Nixon Medina en el colegio rural El Destino.
Cerca, muy cerca de este colegio ubicado en Usme, la vida se abre paso. Es el páramo de Sumapaz, excelso y poderoso, donde el agua nace para alimentar la ciudad. Una fabulosa oportunidad que le permitió al profe Nixon iniciar su travesía ambiental en 2015.
Cuando llegó a esta institución educativa, se dio cuenta de que la mayoría de estudiantes y profesores desconocían el potencial de flora y fauna que los rodeaba. Que no tenían muy claro la función de este ecosistema y su estrecha relación con el agua.
Esta realidad y su motivación por adelantar investigaciones en temas de biodiversidad, lo llevaron a diseñar el proyecto ClanDestino, como una actividad extracurricular para los estudiantes del colegio que estuvieran interesados en temas ambientales. La palabra Clandestino es el acrónimo de la C de construyendo, la L de liderando, la A de Amigos y la N de la Naturaleza, eso significa CLAN y destino porque queda ubicado en el colegio El Destino de la vereda que lleva este mismo nombre.
La experiencia Clandestino - Construyendo y Liderando Amigos de la Naturaleza, según el profe Nixon, nace para generar valores frente al cuidado del agua, el frailejón y del páramo de Sumapaz, con el objetivo de no permitir que la frontera agrícola se expanda más. Y, de otra parte, para que sus estudiantes sean actores reales de su comunidad. En otras palabras, que se convirtieran en líderes ambientales.
Para ello, le apostó al frailejón, planta fundamental en el mantenimiento de la biodiversidad del páramo de alta montaña. De acuerdo con el maestro Nixon, quien es licenciado en Biología, el frailejón cumple una función ecológica muy importante, por medio de sus hojas, que son modificadas y condensan el agua. Es decir, “el agua en forma de neblina choca contra esos pelitos y lo que hace es recoger el agua, es un recurso hídrico limpio, de primera calidad, es agua que no se tiene que potabilizar”, puntualiza el profe.
La importancia de esta planta, lo incentivó a propagar la semilla de frailejones en el colegio, un gran reto, porque ni siquiera las universidades que tienen alta tecnología lo han logrado con mucho éxito. Pero su dedicación y liderazgo ambiental, lo llevó a materializar este proyecto, y encontró la excusa perfecta para invitar a sus estudiantes para que se sensibilizaran por temas de la biodiversidad.
ClanDestino tiene un grupo de 15 estudiantes de diferentes grados, el cual ha trabajado en los últimos años sobre temas ambientales. En la actualidad, el proyecto cuenta con un laboratorio que podrían envidiar las Instituciones de Educación Superior. Tiene microscopios especiales, cuenta con la tecnología para hacer siembras in vitro y poco a poco están ensayando, inventando e intentando acciones por el frailejón.
Asimismo, el equipo de trabajo del profe Nixon practica la mayoría de las experiencias ambientales en el batallón de alta montaña que está cerca de la institución educativa. Y, para seguir creciendo, están fomentando una red por fuera del colegio con muchos actores sociales que apoyan estas acciones para hacerlo realidad.
El sueño de cultivar frailejones
Para germinar los frailejones, tanto chicas y chicos del grupo del profe Nixon diseñaron una cadena de producción. Con un mueble viejo, construyeron un compostador con el tapete de hojas de las coníferas (planta invasora) que se encuentran en la represa la Regadera. Básicamente, crearon abono para que cuando se den los frailejones tengan una tierra fértil en el cual crecer.

Por otro lado, un escenario en el que los estudiantes empezaron a actuar con la biodiversidad de la zona fue por medios del experimento de ‘atrapa nieblas’. Consiste en colocar unas mallas, como las que se utilizan en construcción. A través de este ensayo, el agua se condensa y así los estudiantes han estudiado microorganismos como las algas.

La pasión por el ambiente los llevó a incursionar en la hidroponía y adaptaron un invernadero que estaba abandonado. Hicieron todo el montaje para mejorar las condiciones de germinación a través de un experimento en el que obtuvieron hormonas vegetales. Según el profe Nixon, “cogimos palitos de una especie que se propaga fácilmente, la Sambucus nigra, que es el mismo saúco, y tomamos muchos esquejes o estacas que llaman de este árbol y obtuvimos muchas raíces, con lo que hicimos un macerado con alto contenido de hormonas vegetales para inducir la germinación y romper la dormancia de la semilla del frailejón”.

Las ideas en pro del cuidado de la naturaleza por parte del grupo no tuvieron límites. Con una nevera, hicieron un cuarto de crecimiento, la adaptaron con luz y ventilación especial, con temperatura estable con el fin que pudiera trabajar con diferentes longitudes de onda para el tema de fotosíntesis. Los resultados de esta experiencia son muy significativos. Así lo explica el profe Nixon, “la germinación de diferentes especies que se cultivan en la zona evidencian que una planta crece cinco centímetros, nosotros logramos que dentro de la incubadora -que es la nevera adaptada-, crezca 2 o 3 veces más, ahí tenemos un potencial para cuidar las plántulas dentro del laboratorio”.

Sin embargo, ahora se presenta un problema y es el retamo espinoso, que es un invasor ocupante como lo llama Invocu, un colectivo ambiental con el que el grupo trabaja en la zona. La vereda el Curubital está inundada, es un mar de retamo espinoso. Por eso, “nuestra idea con el frailejón no es tener 20, ni 100, ni 1.000, sino generar el conocimiento que se necesita para propagar el frailejón de una manera eficiente e ir publicando nuestra experiencia”, señala el profe Nixon.
En ese sentido, Invocu ha adelantado en la zona los protocolos para manejar este tipo de situaciones porque al momento de remover el retamo se debe hacer de una manera especial. Posteriormente, el grupo ClanDestino aspira entregar las plántulas de frailejón para comenzar a reforestar. Según el profe Nixon, “un frailejón que se muere, es igual a un acervo genético que se pierde. En cambio, un retamo espinoso en dos años crece más de dos metros. Por el contrario, un frailejón en un año crece 10 centímetros como máximo, de ahí nuestra apuesta por el cuidado del frailejón”.

La intención del grupo es que el estudiante que entre al grupo sea un líder ambiental, independientemente la actividad que se adelante, “el frailejón es nuestra insignia, es nuestra bandera, pero eso viene acompañado de otras acciones ambientales. Trabajamos con el batallón, con Conservación Internacional, con universidades que han venido y les gusta el proyecto, la idea es formar lideres ambientales”; destaca el docente Medina.
Otras acciones ambientales en cuarentena
El proyecto ClanDestino inició este 2020 con varias actividades antes de entrar a cuarentena. Una de ellas fue la construcción de un Ecomuro gracias al apoyo de la Región Administrativa y de Planificación Especial (Rape) y a la Fundación Butaqui. “Básicamente, se ensamblaron 150 botellas de tres litros en un muro para que este capturará agua lluvia. Así se trabajó agua como recurso para la población”.
A parte de eso, el profesor y sus estudiantes lideraron una jornada de siembra de 100 árboles de especies nativas en el colegio. Esto sirvió para que los estudiantes pensaran sobre el cuidado del agua y la importancia de reforestar con especies autóctonas.

Imagen dentro del texto 6 - Campaña de reforestación con especies nativas en apoyo a la fundación Butaqui y la RAPE Regional.
Cuando inició el aislamiento obligatorio y se suspendieron las clases, se había lanzado un experimento con los chicos, que era coger una muestra de agua de la región y envasarla en una botella PET y hacerle seguimiento durante determinado tiempo. En ese sentido, los estudiantes reportaron los cambios y se evidenciaron resultados muy interesantes.
La idea en el experimento es que los estudiantes pongan un celular desde abajo a la muestra y eso permite que la luz pase, ahí se notan unos cambios, “hay cuatro condiciones especiales: que el agua no haya cambiado; que el agua se haya puesto blanca, lechosa; o como un moco blanco; el otro es un moco amarillo; y por último el agua de color verde. Entonces lo blanco hace referencia a que tiene bacterias nitrificantes, lo amarillo presenta hongos, lo verde presenta algas, entonces ellos ven como pasa por cada condición”, señala el profe Nixon.
En suma, estas tres actividades: la siembra de árboles, la construcción del Ecomuro y el experimento con el agua y las algas, tenían la intensión de que los estudiantes comprendieran que el agua es indispensable para la vida, sin agua no hay nada. “Yo le llamo valor agua, no valor monetario, sino como un valor moral, como la solidaridad, el amor, la verdad, el valor del agua en comunidad, esa era mi meta”, concluye el profe Nixon.
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