Fecha de publicación: Vie, 16/12/2022 - 15:43

El arte que sana heridas y abraza la reconciliación en el colegio Andrés Bello

En el cierre del Festival Escolar de las Artes 2022 en el colegio Próspero Pinzón, los asistentes pudieron disfrutar del resultado de una de las mejores muestras artísticas denominada ‘Del acto político al acto artístico’ que nació en el colegio público Andrés Bello de la localidad de Puente Aranda.

'Del acto político al acto artístico'

La majestuosidad y mensaje para todos fue contundente. En escena se vieron unos 20 estudiantes, pero en realidad son más de 100 de edades entre los 7 y 18 años. Entre ellos se siente hermandad, amor y solidaridad por sus realidades y por las víctimas del feminicidio en el país.  

Esta presentación emocionó a todo el público con un mensaje profundo en contra de la violencia hacia las mujeres. Cada elemento de este acto político dejó ver los sentimientos de sus autores, el amor y la perfección de cada elemento visto. Los colores que primaron fueron el morado, el blanco y el negro, en su vestuario y maquillaje. Pero lo más bello fue sentir su conexión y empatía con el dolor de los asesinatos de niñas y mujeres causado por feminicidas.

Algunos interpretaron instrumentos de percusión y cuerdas, otros cantaron, otros se encargaron de presentar la muestra plástica; también hubo maquilladoras y vestuaristas, cada detalle fue calculado al mejor estilo de una exposición de Vincent van Gogh o como lo haría cualquier fenómeno musical del momento. Durante la presentación musical, un grupo de 7 niñas que no pasaban de los 8 años entraron al acto con carteles en los cuales llevaron escritos nombres de niñas y mujeres víctimas de este atroz crimen. Recordar lo sucedido honra sus memorias.

Durante el cierre de este Festival, se vio la felicidad, la solemnidad y la evolución de cada uno de los artistas que integran este grupo.

Una de las jóvenes líderes y apasionadas de este proyecto es Lorena Piraquive Rojas. Sobre esta experiencia relató que montaron entre todos una galería con fotografías y pinturas con distintas técnicas y cada artista reflejo su sentir sobre diferentes asesinatos a mujeres; a esto se sumó la interpretación de la adaptación para Colombia de Natalia Rojas de la ‘Canción de miedo’ de Vivir Quintana (México). Esta canción expresa el sentir de muchas mujeres y hombres en rechazo a asesinatos atroces contra mujeres, y con la cual este grupo de niñas, niños y jóvenes se sienten identificados.

El arte que sana heridas y abraza la reconciliación en el colegio Andrés Bello

Otro de los fundadores es Luis Alberto Rosas, que junto a Lorena recibieron su título de bachiller recientemente. Fue el encargado de apoyar la organización de la muestra plástica y dentro de la presentación musical interpretó la guitarra. “Han sido muchas emociones, un encuentro conmigo mismo, lo más especial ha sido encontrar mi sensibilidad y descubrir mis emociones, esto hace parte de mi felicidad”.

El arte que sana heridas y abraza la reconciliación en el colegio Andrés Bello

Esa sensibilidad se hace notar, y muy empoderado explica que él vive las nuevas masculinidades. “Nos han hecho pensar que el hombre es el fuerte, el frio o el calculador, pero lo cierto es que somos capaces de sentir y podemos expresar nuestras emociones”.

La mentora de este maravilloso proyecto es Ofir Durán Mójica, docente de Artes del colegio Andrés Bello. Ella cuenta que la idea surgió en la pandemia en la búsqueda de nuevas formas de crear durante sus clases de teatro con los estudiantes de 10º. Ellos tenían la misión de encontrar noticias de impacto ocurridas en la ciudad, con las cuales el plan fue hacer una dramaturgia de la imagen y luego una creación de historias escritas.

El arte que sana heridas y abraza la reconciliación en el colegio Andrés Bello

Recuerda que la mayoría de noticias que llegaron en ese ejercicio fueron sobre feminicidios, maltrato, violencia doméstica, etc. “Desde ahí empezamos a trabajar la fotografía para acercarnos a las víctimas, también desde la teatralidad interpretaron a las víctimas que luego fueron fotografiadas”.

Uno de los casos más impactantes fue la personificación que hizo una niña del caso de Rosa Elvira Cely. Así empezó este sueño que logró su materialización.

“¡No queremos más maltrato a la mujer! y el propósito es hacer una mini revolución a través del arte que logre cuestionarnos e ir más allá, y descubrir en los relatos propios y de los demás que existen muchos tipos de violencias y podemos estar siendo víctimas”, explicó Lorena.

El siguiente paso fue hacer unos guiones dramatúrgicos con las historias de estos crímenes. Para la maestra esto fue un trabajo increíble desde la reflexión política que hicieron sus estudiantes, de ahí que este proyecto pedagógico se llame ‘Del acto político al acto artístico’.

La profe armó un combo de estudiantes de 6º a 11º buscando talentos, habilidades y motivación; llegaron de todos los cursos: unos cantaban, otros pintaban, habían quienes actuaban, se unieron personas con diversas orientaciones sexuales, porque aquí lo importante no es el talento artístico, el requisito son las ganas, la pasión y dedicarle dos tardes de su tiempo extra a la jornada normal para hacer arte con la combinación creativa de la fotografía, el dibujo, la pintura, la dramaturgia y la música.

Lorena dice que los “super poderes” que la hacen estar en el grupo es su gusto por el canto, su alegría y su gran empatía con los demás. “Ninguno nos conocíamos y generamos una conexión increíble, todo ha fluido muy lindo, nunca hemos tenido conflictos”.

Algo claro que tiene la profe es que “todos tenemos derecho al arte, si a ti te gusta cantar, canta, si sale un gallo, ¡qué lindo!, mis estudiantes no son expertos en ninguna de las artes, pero vibran con lo que hacen”.

En esto coincide Lorena, dice que han logrado una transformación. “Para nosotros el arte sí importa, no es una materia más y somos un colegio público que lo está demostrando, estamos denunciando actos violentos de manera pacífica”.

 

Mujeres florecidas y radiantes

El arte que sana heridas y abraza la reconciliación en el colegio Andrés Bello

El propósito para este desafío fue darles voz a las víctimas. “Allí ocurrió algo muy lindo y es que la mayoría de quienes se unieron a este trabajo fueron hombres -un buen porcentaje decidió pintar- y mostraron con sus dibujos cómo veían a las mujeres: las pintaron florecidas y radiantes y nos dijeron que nos querían abrazar en sus inseguridades, esto fue muy bello, vivimos un momento de reconciliación entre hombres y mujeres, fue una sola sonoridad y solidaridad entre géneros y amigos, más que artistas”, recuerda la maestra.

Lo más significativo de este proceso es que la mayoría ha sufrido violencias muy difíciles. “Pudimos abrir un espacio de confianza, en donde ellas y ellos pudieron llorar y consolarse. Abrázanos en la diferencia, contarnos nuestros secretos y saber que estaban en un lugar seguro”, relató la maestra Ofir. Cada pintura, cada canción, cada melodía guardan todos esos secretos.

En su intimidad Lorena dijo: “este espacio me permitió desahogar la violencia verbal y física que viví cuando fui pequeña, esto ayudó a superar esas tristezas, he logrado reconciliarme con mi infancia”, añadió que de ahí surgió la idea que en el acto participarán las niñas más pequeñas del grupo.

Luis también encontró sanación a sus dolores: “estar aquí me ayudó a sanar mi relación con mi mamá y el trato que tengo con mis hermanas, me ha llevado a encontrar el perdón y buscarlo”.

Estos jóvenes tienen muchos sueños. Ella quiere ingresar a la Universidad Nacional a estudiar Artes Escénicas y que “esta exposición sea más grande y podamos llegar a ser un colectivo feminista en el que su vocación sea la empatía y el diálogo con la búsqueda de una reconciliación pacífica”.

Para él esta experiencia le ha permitido aprender sobre arte. “Descubrí mi pasión, esto fue como una epifanía, quiero estudiar Ingeniería de Artes Digitales con lo cual podré mezclar mis pasiones y romper fronteras con este proyecto”.

Lo más bonito para la maestra Ofir ha sido el afecto, el amor, la sonrisa y el “gracias, profe” de sus estudiantes. Eso para ella es más que suficiente para continuar.

Por Angélica Molina Reyes

¡La educación en primer lugar!


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