Fecha de publicación: Lun, 15/05/2023 - 09:06

El abrazo con más sentimiento en la vida de una estudiante de Bogotá fue de una madre de Soacha

Una maestra de Suba vinculó el arte, el pensamiento crítico y la educación para la paz y logró que sus estudiantes reflexionaran sobre las ejecuciones extrajudiciales de Soacha. Su experiencia pedagógica fue ganadora en la modalidad de innovación del Premio a la Investigación y la Innovación Educativa 2022. Conozca esta historia en homenaje al día de las y los maestros.

Su nombre es Claudia Alvarado Dioposa, ella es maestra en Artes Escénicas y actualmente es docente de Danza en el colegio Alberto Lleras Camargo en la localidad de Suba. Su pasión por su labor se siente en cada palabra y gesto, las problemáticas del país no son ajenas a ella y a sus alumnos.

“Mi objetivo ha sido vincular el arte, el pensamiento crítico y la educación para la paz y engranar esto en un montaje escénico que da cuenta de uno de los sucesos más dolorosos de nuestra patria”, explica la maestra.

Danza en el colegio

Quien conozca la historia reciente colombiana sabe de las ejecuciones extrajudiciales de Soacha que han dejado una herida profunda en nuestra sociedad. Al buscar las noticias de hace 15 años, se puede saber lo desgarrador que fue y ha sido para las madres de Soacha perder a sus hijos y para todos los que han sufrido la indolencia de la guerra.

La orfandad es quizás el estado más doloroso que pueda sentir una madre o un padre. Y como los relatos de muchos de nosotros se entre cruzan unos con otros y se tejen nuevos, pues este encontró un vínculo muy fuerte con Claudia y sus estudiantes.

Con la experiencia pedagógica ‘¿Y cuándo vuelve el desaparecido? Cuando lo trae el pensamiento’, la maestra Alvarado logró con sus estudiantes una potente puesta en escena sobre la dolorosa historia que ocurrió en Soacha, trabajo premiado por la Secretaría de Educación del Distrito y el IDEP, que anualmente exaltan a los docentes que investigan e innovan para mejorar la educación.

Al ver esta obra tan poderosa que combina la danza con el teatro, es imposible que el mensaje no llegue al alma y conmoverse con una historia que nos llama a hacer memoria, buscar la verdad, la justicia y la reparación frente a muchos hechos violentos vividos en Colombia.

Esta tan bien pensada y montada que son evidentes los logros de los jóvenes: sensibles y consientes sobre la realidad de nuestro país, manejo de un discurso crítico y empoderado, el arte usado como forma de expresión y aprovechamiento de sus capacidades. Sin duda es un practica pedagógica que logra sacar a las y los jóvenes de los riesgos a los que exponen todo el tiempo.

“Siempre he creído en la fuerza de los docentes, nosotros somos los mediadores para que nuestros estudiantes generen procesos que impacten sus vidas y transformen la sociedad”, dijo la profe sobre su labor.

Por Angélica Molina Reyes

¡La educación en primer lugar!


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