Fecha de publicación: Vie, 04/06/2021 - 10:38
8 cosas que debe saber sobre la vacunación contra la covid – 19
Está en marcha el plan de vacunación de todo el sector educativo de Bogotá. Hablamos con un especialista para conocer más sobre la diversidad de las vacunas, su eficacia, los posibles efectos, los cuidados que se deben tener y su importancia para superar la pandemia.
La noticia llegó el pasado 25 de mayo: arrancaba el plan vacunación de toda la comunidad educativa de la capital y, con el anuncio, se hizo fuerte la esperanza.
El plan avanza con éxito y como muestra del enorme compromiso que Bogotá tiene con la educación, con la vida, la salud y el bienestar de todos los que trabajan por el aprendizaje las niñas, niños y jóvenes de la ciudad.
Por esto, en tiempo récord y solo por citar un par de cifras, la capital tiene hoy a cerca del 90 % de los directivos y docentes de colegios oficiales vacunados, así como al 70 % de los servidores administrativos de los tres niveles de la Secretaría de Educación.

Para despejar todos los interrogantes que rodean este proceso, hablamos con el doctor Edwin Silva Monsalve, médico infectólogo, quien se desempeña como coordinador del servicio de infectología y vigilancia epidemiológica de la Fundación Shaio y es miembro experto del consenso colombiano de atención de covid-19: Asociación Colombiana de Infectología (ACIN)/Instituto de Evaluación Tecnológica en Salud (IETS).
Además, es profesor del Departamento de Enfermedades Infecciosas de Universidad de La Sabana y asesor de la EPS Compensar y de su prestación de servicios ambulatorios. El doctor Edwin nos ofrece una explicación sencilla de la vacunación que, como dice, es la mejor decisión individual o colectiva que podemos tomar en este momento.
1) Con las vacunas, nuestro sistema inmunológico adquiere experiencia

Las vacunas son sustancias biológicas destinadas a estimular de forma anticipada la respuesta del sistema inmunológico frente a un patógeno o a sus componentes tóxicos, con el objetivo de evitar la infección, el desarrollo de una enfermedad o ambas.
Las vacunas actúan al estimular tanto a las células del sistema inmunológico, como la producción de anticuerpos, mecanismos muy sofisticados y altamente específicos que logran controlar las amenazas.
Para ponerlo en términos sencillos, es como un mensaje que llega de forma anticipada y entrena al sistema inmunológico para que pueda enfrentar una amenaza de forma más efectiva. Siempre se dice que la experiencia en la vida es algo que no se puede comprar. Sin embargo, en este caso, las vacunas son la excepción a esa regla, puesto que una vacuna efectiva consiste exactamente en eso: en comprar experiencia.
2) Las vacunas evitan las consecuencias graves de la enfermedad y reducen el contagio

Hay muchas vacunas para muchos tipos de enfermedades y todas funcionan de manera distinta. En cuanto a las vacunas disponibles para el coronavirus, la información disponible hasta el momento indica que son sumamente efectivas para evitar la enfermedad previniendo así sus graves consecuencias como, por ejemplo, el ingreso a una Unidad de Cuidados Incentivos (UCI) o la muerte.
Todas las vacunas disponibles en Colombia han mostrado resultados sorprendentes con una muy alta efectividad frente a estos desenlaces.
Por otra parte, las vacunas también pueden prevenir la aparición de la infección, incluso aquella que es asintomática, lo que es muy útil para cortar la transmisión del virus y ayudarnos a caminar hacia el final de la pandemia.
Cabe destacar que en este último aspecto la información disponible es más escasa y heterogénea. Es posible que no todas las vacunas tengan el mismo desempeño, pero es prematuro anticipar conclusiones, pues los planes de vacunación apenas están avanzando en la mayoría de países del mundo. En el mediano plazo tendremos respuestas más precisas.
3- El porcentaje de eficacia de una vacuna no quiere decir que sea ‘buena’ o ‘mala’

Es maravilloso que tengamos esta diversidad de vacunas contra el SARS-CoV-2 en tan corto plazo. Es un hecho inédito, absolutamente histórico y los ciudadanos no deberían ser indiferentes.
Algunas de las vacunas, como la de Sinovac, utilizan plataformas biotecnológicas “convencionales” parecidas a las que ya teníamos para enfrentar, por ejemplo, el virus de influenza. Otras vacunas, como las de Oxford, Aztrazeneca y Jansen, utilizan virus vectoriales inactivos. Por su parte, las de Pfizer y Moderna usan ARNm.
No obstante, las personas tienden a comparar las vacunas a partir de los datos de eficacia derivados de los experimentos clínicos y especulan, en un análisis plano, acerca de cuál vacuna es mejor. Sin embargo, este ejercicio es impreciso e inexacto.
La eficacia es la capacidad de producir un efecto esperado. En el caso de las vacunas es la capacidad para generar inmunidad y proteger a la persona frente a una infección o frente a la aparición de enfermedad. La eficacia se mide en condiciones muy controladas en estudios que se denominan experimentos clínicos, que son controlados y aleatorios.
Por otro lado, existe la medición de la efectividad de una vacuna, que es evaluar el impacto que tiene la vacuna y la vacunación en las condiciones de uso en la vida real. Los estudios de eficacia de las vacunas han mostrado resultados numéricamente diferentes, pero algunos indicadores, como por ejemplo los países en los que se hizo el estudio, la circulación de variantes del virus y la intensidad de la epidemia en el momento del estudio, afectan la medición aparente de esa eficacia, por lo que no podemos comparar esos resultados entre vacunas.
Cuando miramos la efectividad nos podemos encontrar sorpresas. Recientemente en Uruguay la medición de la efectividad para las vacunas Sinovac y Pfizer fue muy parecida para desenlaces como la aparición de enfermedad grave o el ingreso a UCI, pero la mortalidad fue menor con la vacuna de Sinovac.
Sin embargo, este resultado fue producto de un sesgo, si tenemos en cuenta que en Uruguay la vacuna de Sinovac se emplea exclusivamente en personas menores de 70 años, lo cual ya introduce un desequilibrio en la comparación.
¿Quiere decir esto que la vacuna de Sinovac es mejor que la de Pfizer? ¡De ninguna manera! No podemos concluir eso. Lo que podemos inferir es que con los datos disponibles, ambas vacunas parecen muy, pero muy útiles para impactar la epidemia.
La mejor vacuna es definitivamente la que te están ofreciendo el día que te vas a vacunar. Retrasar la vacunación esperando “una mejor vacuna” es una decisión que nos puede salir “muy cara”.
4- No baje la guardia si ya fue vacunado

En términos generales, un nivel de protección adecuado se logra entre una y dos semanas luego de completar el calendario de vacunación, es decir después de recibir la última dosis del biológico.
Es muy importante enfatizar en este aspecto porque muchos pacientes nos han llegado al hospital o incluso han ingresado a una UCI después de haber recibido una sola dosis de Sinovac, de Pfizer o de la vacuna de Oxford, debido a que se relajaron en los cuidados y protocolos de bioseguridad. Otros, por su parte, bajaron la guardia apenas recibieron la segunda dosis, algo que no hay que hacer.
Para nuestra realidad epidemiológica es muy importante seguir combinando la vacunación con las intervenciones no farmacológicas, como el uso correcto de mascarillas, la ventilación de espacios y el distanciamiento físico.
Las vacunas que tenemos disponibles son ampliamente efectivas, pero el control de la epidemia será mucho mejor si combinamos todo lo que tenemos. Cuando el país logre tener una amplia cobertura de vacunación y la epidemia esté controlada será evidente la necesidad de relajar las intervenciones que llamamos no farmacológicas y, paulatinamente, volveremos en esa anhelada “vieja normalidad”.
5- Es muy poco probable que las vacunas generen efectos secundarios graves

La mayoría de veces ocurren algunos efectos que denominamos leves como, por ejemplo, dolor en el sitio de aplicación, dolor de cabeza, dolores articulares o musculares, fatiga o cansancio, sensación de resfriado, fiebre, enrojecimiento e inflamación en el sitio de inyección, malestar general, sensación de adormecimiento en las extremidades y reacciones alérgicas.
Por otro lado, en ocasiones muy infrecuentes, ocurren algunos efectos que pueden revestir gravedad, como reacciones alérgicas graves o la rarísima presentación de eventos trombóticos asociados con las vacunas. No obstante, es importante señalar que mientras el riesgo de experimentar una trombosis es de 1 en cada 6 casos por covid-19, el riesgo de sufrir una trombosis relacionada con las vacunas es de 1 en varios cientos de miles de dosis.
Es mucho más frecuente un evento trombótico por el uso de anticonceptivos orales, algo con lo que estamos completamente acostumbrados y no discutimos su seguridad. También es mucho más probable que a una persona le caiga un rayo en una tormenta eléctrica, que llegar a tener una complicación grave como consecuencia de la vacunación.
El riesgo de complicarse o morir por covid es miles de veces más alto que el riesgo de vacunarse. En este momento, la mejor decisión individual o colectiva es recibir el biológico.
6- Las vacunas son seguras para todos

En Colombia, todas las personas mayores de edad son candidatas para vacunarse. La única contraindicación real para los biológicos es el antecedente de alergia a los mismos o a cualquiera de sus componentes. Ninguna enfermedad es una contraindicación para recibir la dosis. Todo lo contrario, las vacunas están indicadas en multitud de condiciones de enfermedad que conllevan un mayor riesgo de complicaciones si se llega a padecer covid-19.
Respecto de las mujeres gestantes quiero ser enfático: el estado de gestación no es una contraindicación para la vacunación. Cada vez tenemos más evidencia de la seguridad y efectividad de algunas de vacunas, como las de Pfizer y Moderna, para esta población. Esperamos ansiosamente que el Ministerio de Salud reconsidere su posición en este aspecto en el corto plazo.
7- Las personas que tienen covid-19 deberían esperar tres meses para aplicarse la vacuna

Cuando se ha tenido o se tiene covid -19 la vacunación está indicada, pero se debe postergar 90 días, debido a que el riesgo de reinfección en ese período es muy bajo. Esperar los 90 días puede llevar a un refuerzo más vigoroso de la respuesta inmune a la vacuna y, lo más importante, permite optimizar el acceso a las vacunas en un momento en el que existe escasez y urgen todas las medidas que propendan por esa optimización.
De igual manera, la presencia de síntomas crónicos por coronavirus no es una contraindicación para vacunarse. La excepción a la regla de los 90 días es la población que padece alguna inmunodeficiencia o que recibe medicamentos inmunosupresores, por ejemplo, las personas que padecen enfermedades autoinmunes, tienen un trasplante o conviven con el VIH. Para esta población la vacunación post covid-19 se aconseja tan solo transcurridos 30 días desde el inicio de la enfermedad o de tener una prueba de SARS-CoV-2 positiva.
8- La vacunación es la luz al final del túnel

El Plan Nacional de Vacunación ha sido formulado con criterio científico. Se han empleado modelos epidemiológicos y matemáticos que han permitido definir el orden de priorización buscando maximizar el beneficio global sobre la población. En ese sentido, hay que decir que el Ministerio de Salud ha hecho una gran labor y que Colombia ha acertado en medio de las extraordinarias dificultades de abastecimiento.
Aunque en el Plan Nacional de Vacunación existen múltiples grupos, realidades y urgencias que ha agravado la pandemia, referirnos a una en específico sería dispendioso. Pero lo que podemos afirmar es que el proceso de vacunación traerá paulatinamente beneficios en la reactivación de sectores y actividades específicas y será fundamental para la superación de la pandemia.
Como trabajador de la salud puedo relatar lo radicalmente diferente que fue enfrentar este tercer pico, el más difícil que hemos enfrentado en año y medio, sin la presión de tener “bajas” por incapacidad, por enfermedad o por muerte de compañeros de trabajo.
Atender esta emergencia sanitaria luego de ser vacunado y con mis compañeros de trabajo inmunizados, ha sido un alivio indescriptible y como profesional de la salud espero que cada colombiano experimente ese profundo alivio que significa estar vacunado.
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