Fecha de publicación: Jue, 20/08/2020 - 17:23

Bandas de marcha estudiantiles se estrenan en la virtualidad con instrumentos experimentales

El confinamiento no ha sido impedimento para que las 58 bandas de marcha de la misma cantidad de colegios del Distrito sigan sus ensayos, creación de obras y la construcción de elementos sonoros caseros. Ha sido un espacio de creatividad musical y lúdica que cuenta con la participación de las familias.

Para los maestros-directores de las bandas de marcha estudiantiles del Distrito, la mayor motivación es ver a sus estudiantes en casa y con la familia produciendo sonidos con su cuerpo, creando instrumentos con su ingenio y luego mostrando el resultado con armonías, muy similares a las que produce un instrumento real.

El profesor Gustavo Rosas, licenciado en Música y con maestría en Música con énfasis en Educación Musical, lidera desde su inicio el Centro de Interés de Bandas de Marcha de la Secretaría de Educación. “Para una niña, niño, joven o adolescente hacer parte de una banda de marcha es fundamental para su formación, contribuye a su disciplina, la comunicación con sus compañeros con quienes disfruta de la música, permite vincular a la familia y su vecindad y los aleja de ambientes de riesgo”, cuenta el maestro.

Esta es una práctica musical colectiva que permite las niñas y niños se reconozcan desde su corporalidad como elemento sonoro y desarrollen espacios de socialización y de amistad, a través de un instrumento de viento o de percusión y además se busca que aprovechen el tiempo libre.

La práctica de bandas de marcha no ha sido fácil durante el aislamiento ya que la presencialidad y la tenencia del instrumento es fundamental para su puesta en escena. Sin embargo, la recursividad y la creatividad de los docentes, junto con el acompañamiento de los padres de familia, ha permitido que la música no deje de sonar.

Ensamble profesores bandas de marcha

Santiago Ortega de grado tercero del colegio José Antonio Galán y con ocho años de edad, toca usualmente el bongo, ya pasó por tocar platillos y quiere aprender a interpretar todos los instrumentos. Cuenta que lo que más le ha gustado de estas clases es “que me enseñan con las palmas como son los movimientos del bongo” y, aunque no tiene el instrumento en su casa, añade que ha disfrutado hacer las actividades en familia, “con mi hermano practicamos los movimientos y mi mamá es quien graba los vídeos y nos corrige, hasta que quede bien para enviárselo al profe”.

Ese compartir en familia, ha llevado que los chicos desarrollen confianza y mayor compromiso con la banda. El profesor Gustavo dice que ve cómo las familias lo están disfrutando: hacen trabajo corporal, cantan, construyen instrumentos con elementos reciclados o sencillamente hacen sonidos con lo que tengan a la mano.

Estos espacios de aprendizaje que hacen parte de la jornada completa de Bogotá, funcionan desde hace 5 años con el liderazgo de la Secretaria de Educación, lo que ha permitido que en este momento más de 1200 estudiantes de 1° a 11° aprendan de la música y el arte a través de un instrumento.

Se hace música con lo que produzca sonidos con objetos de la casa

Durante el confinamiento y gracias al desarrollo de la estrategia ‘Aprende en casa’, las bandas de marcha han trabajado procesos sincrónicos a través de plataformas de conexión virtual; y asincrónicos, desarrollados a través de guías, videos y audios mediados por chat, teléfono o correo electrónico, dependiendo de las realidades de conectividad de los hogares. Para este semestre se preparan guías físicas para llegar a los estudiantes que tienen dificultades de conexión.

El profesor de música, compositor y arreglista, Guillermo Forero, director de las bandas de los colegios Bosanova de Bosa y Colombia Viva de Rafael Uribe Uribe, cuenta que cada colegio es un mundo diferente. Varios estudiantes del colegio de Bosa en la actualidad cuentan con la posibilidad de tener algunos instrumentos en sus casas prestados por la institución y eso ha facilitado hacer encuentros virtuales usando videos y herramientas interactivas.

Mientras que en el colegio Colombia Viva los encuentros bajo el uso de la virtualidad son más complejos por las dificultades de conexión de las familias. “El colegio definió el trabajo por áreas y por semanas. Para el área de Artes nos corresponde es la última semana de cada mes.  Para esos días elaboramos audios, videos y guías para socializar con los estudiantes vía WhatsApp”.

El maestro Guillermo cuenta que una clase en la virtualidad se basa en las interacciones principalmente, “para mi es muy importante que ellos vean que yo hago, lo que estoy explicando, luego ellos muestran cómo lo hacen y así empiezo a corregir o a resolver sus inquietudes, esto lo acompaño de videos que comparto en la plataforma”.

La experiencia del profe Guillermo en verdad es una construcción colectiva y con gran desborde de recursividad de los 50 estudiantes que aproximadamente se conectan una o dos veces a la semana.

Unos 15 niños cuentan con la lira como instrumento que produce melodías, los demás no reparan en recurrir a instrumentos experimentales principalmente de percusión. “Prácticamente con lo que tengan en las casas es que desarrollamos la clase, hacemos música con baldes que hacen las veces de redoblantes, los vasos con agua, las tapas de las ollas, chasqueos o palmas, se asemeja a los platillos, las almohadas o baldes grandes hacen de tambora o bombos”, cuenta el profe Guillermo.

Según relata, los 42 profesores que dirigen las bandas en los colegios han logrado que los estudiantes comprendan que este trabajo virtual contribuye de manera importante para que, al volver a la presencialidad, tengan grandes avances en apreciación e interpretación musical.

El empeño de estos docentes se refleja en los resultados que muestran los estudiantes, la clave ha sido una continua comunicación y trabajo en equipo, basado en reforzar actividades con nuevas didácticas y la creación de otras.

Videos, audios y guías: alternativas para seguir haciendo música

El maestro Fabián Rojas, director de las bandas de los colegios José Antonio Galán y José María Córdoba, cuenta que el proceso normalmente inicia con el conocimiento experimental asociado a la motricidad, manejo del espacio y el tiempo; luego se da un proceso de iniciación instrumental al empezar a experimentar con los instrumentos. Finalmente se empieza a construir un repertorio y montajes coreográficos de acuerdo con las capacidades de la agrupación.

Dentro los instrumentos que varios colegios ya tienen esta la lira, el bastón, el redoblante, la timba, el bongo, los platillos, las cornetas, los trombones y las cornetas, trompetas, entre otros.

En este momento, teniendo en cuenta que la mayoría de estudiantes de su clase no tienen equipo de cómputo y conexión a internet y tampoco los instrumentos, la estrategia del profesor Fabián en las dos bandas que dirige se ha orientado a manejar la comunicación con sus más de 110 estudiantes de manera personalizada a través de correo electrónico, pero principalmente vía WhatsApp con producción de videos, audios y guías.

“Producto de ese material pedagógico, los estudiantes envían una guía resuelta, un vídeo o un audio con el desarrollo de la actividad. Con estos resultados, bajo unos parámetros de tiempo y de velocidad, nosotros los docentes tenemos previsto realizar un ensamble netamente instrumental, otro de lectura corporal y de manejo del espacio y uno final experimental con la naturaleza del cuerpo como fuente de sonido y elementos básicos cercanos”.

Tania Vásquez de 11 años, cursa sexto grado en el Colegio José María Córdoba y lleva vinculada a la banda del colegio hace cuatro años, ha sido platillera y ahora es bastonera, explica que durante la cuarentena la experiencia “ha sido muy chévere y lo que más me ha gustado es aprender a reconocer las notas musicales sobre el pentagrama, aunque extraño el colegio porque allá yo cogía el bastón, ensayábamos y marchábamos, mientras en la casa todo ocurre a través de una pantalla”.

También dice que le ha podido enseñar sobre lo que aprende a su abuelita y a su mamá y ellas a su vez le ayudan a grabar los videos y se divierten mucho “aprendemos jugando”.

Tania llama la atención en que ella tiene computador y conexión a internet, pero le preocupan “los niños que no tienen cómo asistir a las clases o hacer las tareas de la banda y cumplir para las demás materias, es por eso que el profesor no ha podido hacer video llamadas y ha elegido hacer videos explicativos para hacer las actividades”.

Le puede interesar: #DonatónPorLosNiños continúa hasta el 30 de septiembre

Ensambles virtuales

Las bandas de marcha estudiantiles del Distrito preparan un ensamble virtual para la Semana del Estudiante en el mes de septiembre. Se trata de una obra experimental inédita que se basa en la construcción de instrumentos y la utilización del cuerpo y objetos como elemento sonoro, ésta reunirá el trabajo realizado por la comunidad educativa de bandas de marcha durante la pandemia.

También los maestros junto y 600 estudiantes realizarán un ensamble con la interpretación del Himno de Bogotá.

Las sonrisas superan las dificultades

Lo más difícil de esta experiencia ha sido el choque con las herramientas tecnológicas. “Ahora hacemos cosas que no hacíamos antes como, por ejemplo, edición de vídeos y la preparación de una clase virtual es diferente a una clase presencial”, dice el profesor Guillermo, pero con gran alegría agrega que lo más gratificante “ha sido la respuesta de los chicos y, además, ver cómo las familias se han involucrado con ellos para realizar estas actividades, un simple ‘gracias, profe, nos vemos en la próxima clase’ es motivo de felicidad para uno”.

A pesar de lo difícil de llegar con los conocimientos a los hogares y las dificultades que puedan tener ellos, lo más significativo es ver los resultados, ver la sonrisa de cada uno de ellos y ver cómo se gozan las actividades en familia: “se ve que seguimos haciendo música y un proceso de construcción y de formación con nuestros estudiantes”, finalizar el profesor Fabián.

¡La educación en primer lugar!


¿Le fue útil este contenido?
¿Qué está pasando en Bogotá?