Fecha de publicación: Lun, 27/07/2020 - 12:00

Maestras crean videolibros para enamorar de la lectura a los más pequeños en cuarentena

La voz de las maestras Diana Hernández y Nicaela Sánchez, del colegio Gabriel García Márquez, ha sido el instrumento que motiva la lectura de sus estudiantes y fortalece la unión de las familias durante esta emergencia sanitaria, a través de la narración de cuentos por YouTube.

Las historias de literatura infantil en esta institución de la localidad de Usme se viven de otra manera gracias al impulso de estas maestras, quienes renovaron el proyecto de lectura ‘Familias lectoras’ por medio de videolibros. Esta alternativa digital ha permitido que sus estudiantes continúen durante este período de cuarentena con el encuentro de leer en familia.

‘Familias lectoras’ es una estrategia que propicia el acceso a los libros y la literatura infantil a 400 personas de la comunidad educativa del colegio Gabriel García Márquez y, al mismo tiempo, genera el gusto y el hábito por la lectura en los grados de educación inicial.

El proyecto funcionaba antes de la suspensión de las actividades académicas presenciales en los colegios por la pandemia del coronavirus y tenía muy buenos resultados. Uno de ellos, que sus estudiantes podían leer 10 libros en el hogar al año.

En dedo señalando un libro

Sin embargo, tuvo que replantearse por la dificultad de acceder a los libros en la emergencia y la única estrategia era la de apoyarse en nuevas herramientas digitales para acercarse a los estudiantes.

Este escenario motivó a las maestras Diana y Nicaela a incursionar en este ejercicio y se propusieron el reto de renovar el proyecto de lectura en esta pandemia: su estrategia fue convertirse en la voz de las historias de los cuentos, asumir los roles de los personajes, narrar los libros de literatura infantil y grabar videos didácticos para ser vistos desde las redes sociales. En suma, ellas son las son las protagonistas detrás de las imágenes de estas historias.

Profe en videollamada

Su motivación es enorme, así como las largas horas de producción de cada libro-album que se materializa en un video de cuatro minutos. Desde sus casas, las docentes graban el audio de las historias y las ilustraciones de los cuentos en formato mp4 o mp3, editan y, posteriormente, envían el videolibro al WhatsApp de los padres o acudientes para que lo compartan en familia. Este archivo digital funciona también para aquellos hogares que tienen computador y conectividad puedan ver la historia desde el canal de YouTube.

La renovación con los videolibros

Para que sus estudiantes no perdieran el gusto por leer en esta cuarentena y para mantener los lazos afectivos con la comunidad, las docentes se propusieron renovar el proyecto. Para ellas, el papel básico de la esta literatura en los primeros años potencia el desarrollo de las habilidades comunicativas, la imaginación, la adquisición de vocabulario y el despertar al pensamiento crítico.

Las maestras escogieron el texto de libro-álbum para narrar sus historias. De acuerdo con la profesora Nicaela, “este formato es fácil de mostrar y de contar, más aun, porque algunos miembros de las familias no saben leer y por medio de las ilustraciones logran interpretar y con nuestro relato pueden imaginar”.

El primer videolibro fue ‘Mi Mamá’ de Anthony Browne, texto escogido en conmemoración por el día de la madre. Este libro-álbum es muy colorido y muestra los distintos roles que puede tener una mamá en el imaginario del mundo de los niños.

Los videolibros se han implementado desde hace algún tiempo en el mundo porque ofrecen una comprensión alternativa para escuchar de forma activa y crítica. Al narrar historias se estimula la imaginación y se fortalecen los hábitos para la lectura interpretativa. Además, rescata la esencia de las historias bien contadas por buenos narradores, entre los que se incluyen otros docentes de la institución.

El objetivo del proyecto de ‘Familias Lectoras’ con estos videos es el de crear un ambiente audiovisual propicio para transmitir lo que se quiere por medio de la lectura, recrearla con calidez y propiciar un encuentro emocional que va más allá de lo instrumental. En suma, busca garantizar el acceso a la lectura y fortalecer los hábitos lectores desde otras plataformas virtuales.

Respuesta de la comunidad

Según las docentes, la acogida es total, a los estudiantes les gusta leer, despierta en ellos la alegría de hacer esta actividad en familia sin presiones, en un espacio de la casa cálido e informal. “Son ellos, los que piden que enviemos el material de lectura con mayor frecuencia, antes de la cuarentena, al entregarles los libros a los niños, reflejaba en sus rostros como cuando reciben un regalo”, resalta la profe Diana.

Esta iniciativa cuenta con la aceptación de varios integrantes de la comunidad educativa. Muestra de ello, son las múltiples opiniones en las que se destaca esta labor:

Erika Machuca, madre de familia. “Este es un legado que le queda a los niños para que en un futuro cuando tengan una familia, inculquen la lectura”.

Rudy Páez, madre de familia. “Me parece muy interesante este proyecto, ya que contribuye con el aprendizaje de los niños en la lectura, escritura y en la integración familiar”.

Ester Perdomo, madre de familia. “Ha sido una experiencia muy buena porque los niños desde pequeños van adquiriendo buenos conocimientos y amor hacia la lectura”.

Andrés Niño, estudiante. “Me gusta leer con mis abuelos y mis papás que están en mi casa”.

 

Las docentes señalan que, gracias a su estrategia, el acceso a la literatura se mantiene pese a la precariedad en tecnología. De igual forma, reinventaron un ambiente propicio para leerles a los niños desde sus casas, buscando llegar a sus familias.

Y destacan que los adultos expresan el gusto por hacer esta actividad con sus hijos, la unidad familiar, la imaginación y los aprendizajes que ellos desentrañan de este ejercicio.

Antecedentes del proyecto

Esta iniciativa pedagógica surgió hace cinco años en esta institución educativa de la localidad de Usme cuando las docentes Diana y Nicaela notaron la falta de acompañamiento de las familias en el proceso lecto-escritor de niñas y niños.

A esto se sumaba, la ausencia de espacios físicos para el acceso a la literatura y la cultura escrita en el sector de Tihuaque, ubicado en el páramo de Cruz Verde. Un territorio donde no hay bibliotecas cercanas y en el que está ubicado la comunidad educativa.

No obstante, el proyecto se materializó, gracias a que las docentes emprendieron la tarea de visibilizar el proyecto en el Distrito en varios escenarios y así obtuvieron los recursos institucionales para conseguir los libros-álbum (cuentos con texto e imagen) y libros de literatura infantil. En la actualidad el proyecto tiene 180 cuentos. De esta forma, las y los estudiantes de primaria empezaron a llevar a su casa un cuento para leerlo, no como una tarea sino como una actividad de encuentro familiar.

“A pesar de no contar con la cantidad de libros que se requieren para todos los estudiantes de primaria, logramos facilitar a cada curso, 15 libros-álbum o libros infantiles para intercalar el préstamo y así garantizar que un estudiante lleve a casa un libro por dos semanas”, señala la profe Diana.

De otra parte, este encuentro permite hacer de la lectura una experiencia significativa. Así lo destaca la profe Nicalea, “logramos el andamiaje social de la familia con el acompañamiento emocional y académico de los estudiantes, en este caso se propició el triángulo amoroso que se genera a través del encuentro del niño, el libro y el adulto”.

¡La educación en primer lugar!


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