Fecha de publicación: Lun, 25/11/2019 - 09:45
Una buena práctica para descubrir la voz de los libros que inspira y transforma vidas
“Un buen maestro es aquel que lleva al estudiante a que se dé cuenta que todo conocimiento es aplicable; es el que inspira, se deja inspirar y está convencido del potencial que tienen sus estudiantes”.
Así piensa la maestra del Distrito Capital, Aydé Urrea Giraldo, licenciada en Lenguas Modernas (español e inglés) de la Universidad Distrital, con estudios en Pedagogía Conceptual en el Instituto Alberto Merani, que también adelantó un Programa de Formación en Medio Ambiente, en la Universidad Nacional.
Esta profesional cuenta con 26 años de trayectoria en el ejercicio de la docencia, primero en colegios privados, pero luego, en el 2010, por concurso de méritos, se vinculó a la Secretaría de Educación de Bogotá y, hace cinco años, al colegio distrital Floridablanca, localidad de Engativá.
Aunque ya había desarrollado una bonita experiencia en la emisora escolar de un colegio que tenía especialización en radio y televisión, al llegar a la institución educativa distrital Floridablanca, en 2014, encontró un buen ambiente para iniciar el proyecto de la biblioteca denominado “Un niño libre, libro es”, con el cual se presentó al Premio de Innovación del Instituto para la Investigación Educativa y el Desarrollo Pedagógico (IDEP), en el que logró ubicarse entre los diez mejores del 2017.
Durante los cinco años transcurridos, el proyecto ha evolucionado y se ha enriquecido para fortalecer su principal objetivo: mostrar cómo los estudiantes pueden leer y hacer literatura de una manera diferente, a través de los sentidos. Así, mientras se realiza la lectura, ellos, con los ojos vendados, sienten el aire, el agua, etc. Lo más importante es lo que queda: si un estudiante ha aprendido algo, puede hacer un producto artístico, lo que también forma parte de la crítica y el conocimiento de la literatura y el arte.
La profesora Urrea se siente satisfecha de que la estrategia contribuya a enriquecer la biblioteca todo el tiempo. Por ejemplo, este año trabajó con los alumnos de los grados 10.° y 11.°, lo que denominó ‘La voz de los muros’, una idea que, según cuenta, le surgió en una visita que realizó al Museo Nacional, dónde tuvo la oportunidad de reflexionar acerca de la historia que guardaba ese lugar, la cual tenía como únicos testigos a los muros.
“Para llevar a la práctica esta iniciativa, decidí aprovechar que los estudiantes ven toda la literatura universal, lo que los ubica en diferentes lugares como Roma, Persia, Grecia, etc., entonces de lo que se trataba era de darle voz a lo que decían esos muros acerca de lo que estaba sucediendo en esos lugares y de formar a los estudiantes en lectura crítica, lo cual se propicia al ponerlos en el lugar del muro, que conoce lo que está sucediendo, pero asumiendo una posición argumentada. En este caso, el muro reflexiona y habla, pero los que están ahí no lo escuchan”, explica Aydé Urrea.
Este año, en el colegio Floridablanca, se trabajó ‘La voz de los muros’ de diferentes maneras y, en el tercer período, decidieron hacer unos cuadros que hablaban. Para ello, a cada grupo de estudiantes se le asignó un pintor y un escritor, quienes hablan desde el cuadro e interactúan con el público que, inicialmente, son los compañeros de equipo y, después, todo el curso, lo cual, según la profesora, fue una experiencia enriquecedora, porque los estudiantes se caracterizaron, al tiempo que iban haciendo la crítica, se involucraron y se dieron cuenta de que detrás de una obra maravillosa había autores con una vida no tan buena, con conflictos, que habían tenido una niñez difícil (caso de los llamados “poetas malditos”) y otras situaciones que a algunos estudiantes también les ha tocado vivir.
Otro aspecto positivo que resalta la profesora con relación al trabajo realizado es que se pueden descubrir los talentos de los estudiantes, porque unos son buenos para redactar; otros, para la parte técnica; algunos, para dibujar y para todo lo artístico, algo que muchas veces se deja de lado, y la mayoría de esos estudiantes talentosos son los que tienen dificultades académicas y de convivencia. Por eso, para Aydé, es fundamental que los maestros se den la oportunidad de observar el talento de cada estudiante, ya que esto puede abrir una oportunidad para presentar todo lo que quiere mostrar en las distintas asignaturas.
El ejercicio desarrollado resume con claridad la importancia que tiene para esta maestra trabajar lectura crítica con los alumnos: “Se trata de darles herramientas con el fin de que puedan analizar cada uno de los discursos, formarse su propia opinión, adoptar una posición con base en determinados argumentos y llevar todo ello a la práctica, es decir, que cuando se les presenten diferentes situaciones en su vida personal, puedan sopesarlas y tomar las mejores decisiones”.
Para Aydé Urrea, atraer a los chicos a la biblioteca tiene un gran significado, pues considera que con entusiasmo y creatividad es posible lograr que ellos cada vez se sorprendan, se inquieten, se inspiren y sean motivo de inspiración para los maestros. “Siempre guardo la esperanza de que mis estudiantes descubran una voz en los libros y, también, de que muchos de esos libros que están a su alcance en la biblioteca puedan ayudar a transformar y a salvar las vidas de los que están atravesando infinidad de dificultades”, puntualiza.
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