Fecha de publicación: Mar, 10/02/2015 - 18:10

SECRETARÍA DE EDUCACIÓN EXPRESA SU INDIGNACIÓN POR LOS HECHOS DE BARBARIE CONTRA LA NIÑEZ COLOMBIANA

La entidad y sus funcionarios, los maestros y los niños que atiende el sistema público de escuelas de Bogotá, se unen a la voz nacional de rechazo por la muerte, el maltrato y la barbarie contra la niñez colombiana.

La violencia contra las niñas y los niños nos hiere como sociedad, nos hiere como país. Hoy en Bogotá y en toda Colombia estamos heridos. Nos duele profundamente el asesinato de los hermanos Vanegas Grimaldo, el homicidio atroz de un niño de 6 años que fue desmembrado, la muerte de una niña causada por los golpes de su propia madre. Nos duele cada niña y cada niño vulnerado, violentado o maltratado.

Y ese dolor debe ser colectivo. Debe haber luto nacional. Por esto, nos unimos al rechazo y la indignación que debe representar el que nuestros niños fallezcan por actos tan atroces, como los presentados recientemente en el país.

La Secretaría de Educación del Distrito, entidad que lidera la atención y la garantía de derechos de más de 800 mil niñas, niños y jóvenes en Bogotá, expresa sus condolencias al país y hace un llamado a la reflexión.

Óscar Sánchez, funcionario que lidera la institución, invita a nuestra ciudad, a nuestros maestros y a cada ciudadano a defender como leones a la niñez colombiana.

Leones y leonas

¿Seremos una sociedad incapaz de respetar a nuestras niñas y niños? En el Caquetá fueron masacrados la semana pasada cuatro chiquitos inocentes. Ayer los medios informaban sobre el asesinato de otro niño. Tenía 6 años y fue desmembrado.

En todas las zonas en conflicto del país, ambos bandos de la guerra los reclutan, los mutilan con minas antipersona, los usan como informantes o como transportes humanos de municiones y armas. Y por eso, para que la dignidad y los derechos de los niños se respeten, finalizar el conflicto armado lo antes posible es imperativo.

Pero no hay que ir tan lejos. ¿Alguna pandilla utiliza niños para sus fines en las puertas de su colegio? ¿Le ha tocado ver que una familia decida llevarse un niño a trabajar? La mendicidad y la explotación nos siguen asaltando todos los días. Los educadores asumen a diario roles de apoyo a las autoridades de protección a la infancia. Y eso está muy bien. No son sólo tareas del ICBF o de Integración Social.

Y si nos indignamos por lo que pasa en el Caquetá, tenemos que aceptar incluso que dentro de nuestros colegios, vemos acoso y violencia. Y denunciarlo.

Acoso e intimidación física y sicológica de unos chicos a otros. Y casos registrados en la oficina de control disciplinario de la SED (aunque no todos se denuncian), de acoso de docentes a chicos y chicas. Casos de acoso sexual cuando un profesor enamora a una estudiante. Casos de presión académica o por considerar inapropiada una conducta moral u orientación sexual, que terminan llevando chicos a desertar de la escuela.

Nadie cuida tanto a la infancia de Bogotá como los docentes. Todo el tiempo vemos actos enternecedores, valientes y comprometidos de nuestras maestras y maestros, orientadoras y directivos docentes, para quitarles chicos a los bandidos y para hacer que las familias no los maltraten. Y tenemos que mantener esa actitud protectora. Sólo habrá paz en este país si los docentes, los padres de familia y los ciudadanos actúan como leones y leonas en defensa de las niñas y los niños.

Óscar Sánchez Jaramillo

Secretario de Educación del Distrito


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