Fecha de publicación: Jue, 19/03/2015 - 10:49

EN UN COLEGIO DE BOGOTÁ DICEN ¡‘AGÜIIITA PARA MI GENTE’!

Esta es la clase con más ahorro de Bogotá. Por eso, para celebrar el ‘Día Mundial del Agua’, lo invitamos a tomar nota de una historia donde la conciencia es verde y el compromiso 100% cristalino. Agüita para todos.

Claras como el agua. Así tienen las cuentas los estudiantes y maestros del colegio Manuela Beltrán sobre la cantidad de agua que gastan.

La experiencia es simple, creativa y única en la ciudad: seguir, a través del recibo del agua, el gasto individual de cada estudiante para fomentar estrategias que preserven este preciado recurso. Gracias a esto, a los chicos del colegio y sus familias no se les escapa ni una sola gota de agua.

“Luego de investigar, descubrimos que en Bogotá cada persona gasta un promedio de 6,5 m3 bimensuales. Este promedio en el colegio estaba disparado a los 11,5 m3 por persona, lo que equivale a consumir 12 albercas de agua cada uno”, afirma la docente Nubia Gil Forero, quien ve en la lectura pedagógica del recibo del agua una salida al desperdicio de este recurso.

En promedio los habitantes de África consumen 1m3 cada 2 meses, mientras que en Estados Unidos en el mismo tiempo se gastan 15. En Bogotá el promedio es de 6,5 m3 por habitante.

Cuestión de sumar, restar y dividir

En la clase del recibo del agua cada uno de los 1100 estudiantes del colegio suma el número total de metros cúbicos gastados durante los 2 meses de facturación. Los divide por el número de personas que habitan en su casa y obtiene el gasto promedio por persona.

Luego de tener el resultado individual someten esta cifra al código del semáforo. Es una comparación que busca establecer quiénes se encuentran en la vía del ahorro y quienes en la del despilfarro.

Con el verde de los ahorradores se califican a los que consumen entre 0 y 3,9 m3 por bimestre. Es decir, los que hacen un consumo racional del recurso.

Con amarillo de riesgo los que consumieron de 4 a 4,9 m3, o que son malgastadores en potencia.

Y con el rojo del despilfarro a los que consumieron más de 5 m3.

Con estos datos, los estudiantes sistematizan en una tabla el promedio individual y del curso, realizan gráficas y analizan hacia donde está apuntando la conciencia individual y colectiva, que en esta institución de la localidad de Teusaquillo, cada vez es más verde.

Diana Rodríguez es una estudiante de grado 11º, que en la última medición tuvo un promedio de 12 m3, lo que la ubicó como una de las despilfarradoras del salón. “Me siento mal porque no quiero ser la que desperdicia. Sé que le estoy haciendo un daño al planeta enorme”, afirma.

Como Diana, todos los estudiantes de este colegio han cambiado poco a poco sus hábitos, y es por eso que hoy esta comunidad educativa se enorgullece de ser una de las que menos agua por persona consume.

“Desde que inició el proyecto, hemos bajado el consumo de agua por estudiante de 11, 6 a 3,7 m3, lo que es un gran avance en una ciudad como la nuestra”, señala Iván Pelayo, maestro de la institución, quien junto con la profesora Nubia y la docente Martha Cruz, han sacado adelante este proyecto que tiene cabida en todas las clases del Manuela Beltrán.

“Algo muy bueno de este proyecto es que no sólo lo ponemos en práctica los profesores de ciencias naturales, también los docentes de otras áreas lo utilizan, pues cuando el conocimiento se aplica a situaciones reales, es más fácil aprenderlo”, explica Pelayo.

Es por eso que en el proyecto ‘Ahorrar agua, una forma de salvar el planeta’, la factura del acueducto se convierte en trampolín y excusa para enseñar y reforzar a los estudiantes temas de matemáticas, química, ciencias naturales, español e incluso inglés.

El compromiso es con el planeta

Para lograr que el ahorro del agua esté presente en todo momento, el colegio envía un certificado de compromiso a cada casa, con el cual el estudiante y la familia firman el pacto de reducir sustancialmente el gasto, actividad que también ha traído beneficios a las familias manuelistas.

“Al tener en el colegio un promedio de consumo de agua de 3,7m3 por persona, estamos dejando de pagar cerca de $300 millones bimensuales por este servicio”, asegura el profesor Pelayo.

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En los 6 años que lleva el proyecto, ya son varios los logros que esta iniciativa ha obtenido, siendo algunos de los más destacados, el ‘Premio Distrital a la Cultura del Agua 2010’ otorgado por la Secretaría Distrital de Ambiente, y el reconocimiento que la profesora Nubia Gil recibió el año pasado del Concejo de Bogotá por ser una de las maestras líderes ambientales del Distrito.

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Y la cosecha sigue dando frutos, pues dentro de pocos días la iniciativa publicará un material didáctico para que todas las maestras y maestros de los colegios públicos pongan en práctica este innovador proyecto.

‘La factura del agua como estrategia pedagógica para desarrollar habilidades básicas de pensamientos y ahorro del recurso hídrico’, es el nombre de esta cartilla que hoy es realidad gracias a las Iniciativas Ciudadanas de Transformación de Realidades (Incitar), promovidas por la educación oficial para alentar la participación de las comunidades y las acciones pequeñas que generan grandes cambios.

“Nos postulamos a las Incitar porque queríamos llegar a más personas con este proyecto, y ahora que eso es un hecho estamos muy emocionados, pues además de generar nuevos espacios de aprendizaje, estamos  transformando la perspectiva que niñas, niños y jóvenes tienen frente a la protección del medio ambiente, y eso es algo muy valioso en una época donde el planeta tierra se deteriora cada vez más por la inconsciencia del hombre”, asegura la profesora Nubia.

Laura Forero, estudiante de grado 11º gastó 1,1 m3 este mes. Por eso, compartió con nosotros algunas de las estrategias más sencillas para ahorrar este preciado líquido. Tome nota:

1. Utilizar una caneca para recoger el agua mientras el calentador se activa.

2. Poner una botella plástica en la cisterna, esto ahorra 2 litros de agua por descarga.

3. Reutilizar el agua de la lavadora para usarla en descargas del sanitario y lavar pisos.

4. Cerrar la llave de la ducha mientras se enjabona y no durar más de 5 minutos en el baño.

5. Cerrar la llave del lavamanos mientras se enjabona.

Y recuerde, cuando ahorra agua le está dando vida extra al planeta.


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