Fecha de publicación: Lun, 30/03/2015 - 10:33

SED DENUNCIA PRESIONES EN LA ADJUDICACIÓN CONTRACTUAL DE REFRIGERIOS ESCOLARES

Una vez más el programa de alimentación escolar de Bogotá es objeto de presiones para impedir que la Secretaría de Educación amplíe el mercado y adjudique a través de procedimientos que garantizan la competencia.

La contratación de suministro de refrigerios escolares es la compra más grande que hace la entidad al año, ya que supera los 175 mil millones de pesos.

La Secretaría de Educación del Distrito; SED, ha decidido hacer de conocimiento público que varios de sus funcionarios son objeto de presión frente al proceso de contratación de refrigerios escolares que actualmente adelanta, cuyo rubro supera los 175 mil millones de pesos y con el que se beneficiará a más de 672 mil estudiantes.

“Se busca amedrentar o incluso hacer renunciar a funcionarios clave, para favorcer intereses de algunos contratistas”, afirmó el secretario de Educación del Distrito, Óscar Sánchez Jaramillo, quien rechazó contundentemente este tipo acciones, por lo que ha presentado las denuncias respectivas a los organismos de control. Adicionalmente, ha solicitado acompañamiento de la Procuraduría General de la Nación, Veeduría Distrital y Personería Distrital, para que realicen seguimiento al proceso.

Uno de los hechos más recientes han sido los reiterados anónimos de los que ha sido víctima la directora de contratos, Lissette Murcia Rincón,  quien el pasado 12 de marzo instauró ante la Fiscalía General de la Nación, denuncia penal en contra de personas indeterminadas, por el presunto delito de calumnia agravada, en atención a todas las presiones recibidas a través de dichos anónimos.

A esto se suma, el conflicto de intereses, competencias y entorpecimiento que se han presentado en los procesos de contratación para el suministro de refrigerios durante los últimos años, con los cuales ha tenido que lidiar esta Administración, la cual ha realizado todos los esfuerzos para blindarlos, generando mayor transparencia, seguridad, confianza y eficiencia en los proceso contractuales. Así como, asegurar la calidad de la alimentación que se le brinda a los estudiantes. A continuación el secretario de Educación, Óscar Sánchez Jaramillo, señala algunos de estos inconvenientes:

Pronunciamiento de Secretario de Educación frente a las presiones

“En el actual gobierno se ha pasado de 477.000  suministros diarios a 672.200. El proceso de contratación de refrigerios para adjudicar este año tiene un valor de 175 mil millones de pesos, es la compra más grande que adelanta la Secretaría de Educación.  Los proveedores interesados luchan a brazo partido por conseguir esos contratos.

La pregunta es: ¿luchan compitiendo entre los proveedores con productos idénticos para que se contrate a quien ofrezca el mejor precio dejando por fuera a otros? Esa libre competencia es lo que está en el espíritu de la norma que rige la contratación pública. ¿O luchan para hacer que la SED ajuste los pliegos y procedimientos de compra a los intereses de quienes participan y quedarse todos con un pedazo del contrato al mayor precio posible? Y sobre todo, si es que la lucha que libran es más para presionar a la SED que para competir entre ellos, ¿con qué método presionan?, ¿se ponen de acuerdo para acordar si participan o no en bloque?, ¿se ponen de acuerdo para presionar por un precio?, ¿intimidan a funcionarios y hacen alianzas políticas que los protejan?

Debemos aclarar de antemano que se trata de un asunto complejo, pues las dimensiones de lo que se distribuye en el programa de alimentación escolar en Bogotá son tan grandes, que en algunos insumos hay un oligopolio natural. Además, las empresas medianas que están participando de este mercado, dependen en gran medida de los contratos de la SED; y por lo tanto, ganar o perder un contrato en un proceso competitivo puede significar la prosperidad o la quiebra de esas empresas, y eso hace comprensible que luchen muy duro por mantener su participación en el negocio. Por supuesto que la industria de alimentos en general y varios proveedores tradicionales de la SED, son empresas honorables. De modo que las denuncias que se hacen se refieren estrictamente a un pequeño grupo de negociantes que llegó a tener mucho poder, pero no representa al mercado en general, sino que por el contrario, ha tratado de impedir que ese mercado muestre todas sus bondades, participando de manera plural y competitiva.

Desde el año 2012, cuando la SED adoptó el procedimiento de subasta en un mercado ciego, mucho menos manipulable que la licitación que se venía adelantando hasta 2011, fue Troya. Faltó poco para que en esa ocasión declararan moción de censura al Secretario Oscar Sánchez en el Concejo de Bogotá, y algunos organismos de control abogaron insistentemente por el inconveniente mecanismo previo. Pero las subastas se hicieron y se siguen haciendo desde entonces.

Hoy la subasta es aceptada por todos como el método ideal para contratar refrigerios con características técnicas uniformes, hasta el punto que Colombia Compra Eficiente, la agencia estatal que cada vez maneja más compras estandarizadas del Estado, adelanta un piloto con la SED para poner los refrigerios en los Acuerdos Marco de Precios. Un procedimiento que haría las subastas cada vez más económicas para el erario público.

Sin embargo, esa victoria en favor de la libre competencia no ha apaciguado los ánimos, sino que ha generado más presión. Persistentemente los proponentes han luchado contra las reglas de la subasta, al exigir que se reduzca el descuento obligatorio por proponente único. Ese descuento obligatorio fuerza a los proponentes a competir, y es una herramienta clave para enfrentar el riesgo de `acartelamiento´ (que se tipifica como colusión). Hace dos años, en el último momento, cuando tenían que presentar sus propuestas, los proponentes llegaron juntos a la SED y en frente de la ventanilla la obstruyeron e impidieron que se presentaran propuestas, haciendo que la subasta se declarara desierta del proceso 005. Desde ese momento los organismos de control están investigando, aun sin resultados, esa fuerte evidencia de `acartelamiento´.

Cuando la SED ha introducido cambios en el producto que favorecen la competencia, además de la calidad y la eficiencia en el suministro, también ha enfrentado presiones muy fuertes. Es el ejemplo de la introducción de los envases larga vida para lácteos y otros productos perecederos, que reducen riesgos de salubridad y hacen que más proveedores puedan participar. También ha sido una medida atacada, pues losproveedores actuales controlan la infraestructura de cadenas de frío con que cuenta la ciudad, que comienzan a dejar de ser indispensables gracias a esta tecnología de envase, hoy generalizada en el mundo entero.

Una de las estrategias que la SED ha puesto en marcha para ampliar el mercado ha sido la certificación de plantas en municipios aledaños a Bogotá para ensamblar los refrigerios. Esta también ha sido una estrategia atacada por caminos políticos y buscando cuestionar ante autoridades sanitarias lo que no tendría por qué representar ningún riesgo. Que existan plantas diferentes a las que tradicionalmente existen en Bogotá, que puedan presentarse en el proceso, permite la participación de nuevos oferentes y reducir este requisito solo a Bogotá, cerraría la posibilidad de nuevos competidores.

Así mismo hemos ampliado a 28 grupos para permitir la participación de mayores proponentes con capacidades de planta de ensamble menores, y para obtener competencia en cada uno de los grupos para lograr un mejor precio para los refrigerios. Estos son los aspectos, que junto con el descuento obligatorio por proponente único, son los más atacados en la presente subasta.

La SED ha tenido que hacer constantes cambios en su personal en varias dependencias para que información privilegiada no circule en manos en las que sería utilizada para violentar el proceso en su transparencia técnica o contractual.

Existe el riesgo de que los proponentes vuelvan a intentar que el proceso se caiga, y ante la amenaza de dejar sin alimentación a los estudiantes de la ciudad a partir de mayo, cuando se hayan agotado los contratos vigentes con ellos mismos, lograr que la SED haga ajustes en los pliegos que los favorezcan y no permitan la competencia.

Pero cada vez más la SED está preparada para contar con alternativas. Las empresas más destacadas de la industria de alimentos en Bogotá y en la región, algunas que han sido proveedores tradicionales de la SED, otras que han venido vinculándose a este mercado recientemente y algunas que no lo habían hecho, pero que se han preparado para hacerlo y quieren trabajar con transparencia y calidad, harán que la subasta se pueda adelantar. Además, diferentes agencias estatales y entidades sin ánimo de lucro participan del proceso y ayudan a blindarlo, y en caso de necesidad, ayudarán a suscribir convenios que permitan garantizar un suministro adecuado.

También hemos impedido que la interventoría del programa de alimentación y el componente de comida caliente de ese programa caigan en el mismo mercado que no cuenta con garantías (otro tema que ha dolido mucho a aquellos proveedores que quieren acaparar el negocio y autoregularlo). Por eso se ha atacado también al Departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, La Universidad Sergio Arboleda y a las Cajas de Compensación que participan de esos procesos con excelentes resultados. Buscan que prescindamos de esos socios para quedar en manos de los mismos con las mismas. Pero no hemos cedido.

Quien quiera contratar con la SED, en alimentos y en cualquier otro proceso, tiene que someterse a criterios de excelencia, transparencia, economía, libre competencia y mejoramiento continuo de los productos. Y entender que la amenaza de dejar a los niños sin comida por acuerdos indebidos, influencias políticas, infiltración de la SED o anónimos injuriosos, no van a doblegarnos”.


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