Fecha de publicación: Mié, 29/04/2015 - 16:27

EL PROFE QUE HACE DE SU CLASE UNA AVENTURA EXTREMA

En Bogotá, son los maestros quienes transforman la educación. Así lo hace René Cubillos, el profe que revolucionó la clase de educación física y la convirtió en una pista de obstáculos donde los estudiantes ponen a prueba sus habilidades y enfrentan sus miedos.

Ni vueltas alrededor de la cancha ni el test de Cooper. Las clases de educación física del profesor René Cubillos son totalmente diferentes. Este docente, cansado de la falta de motivación de los estudiantes, revolucionó el espacio de acondicionamiento físico del colegio CEDID, de la localidad de Ciudad Bolívar, y lo convirtió en una aventura extrema.

Usando los espacios del colegio, el material disponible y unas cuerdas, el profe René diseñó un programa en el que los estudiantes deben luchar contra sus miedos deslizándose por una cuerda desde las alturas y superar carreras de obstáculos, poniendo a prueba su astucia y su capacidad para asociarse con los demás para completar una tarea.

Convencido de que las personas tienen que hacer las cosas no por obligación sino por convicción, el profe René diseñó una clase llamativa y diferente, donde no se evalúa con una nota sino con la participación y disposición del estudiante. Y quién no se va a sentir tentado por la posibilidad de desafiar las alturas o de embarcarse en una aventura lúdica.

El proyecto ‘Educación Física Experiencial’ se hizo merecedor al primer puesto en el 7° Premio a la Investigación e Innovación Educativa, otorgado por el Instituto para la Investigación Educativa y el Desarrollo Pedagógico (IDEP) y la Secretaría de Educación del Distrito, y ha causado furor en varias instituciones de la localidad que ya piensan en replicarlo.

La apuesta del profesor Cubillos va mucho más allá de brindar a los estudiantes un momento de sano esparcimiento donde puedan desarrollar sus capacidades motoras. Además de la actividad física, la clase promueve que los jóvenes pongan a prueba sus habilidades, se superen y logren extrapolar lo aprendido a todos los ámbitos de su vida.

“Aquí no tenemos respuestas buenas ni malas. Les presentamos un problema a los estudiantes, que es superar un obstáculo en cierto tiempo o cumplir una misión en una pista de pruebas, y ellos deben buscar la manera de resolverlo por sus propios medios y habilidades. Casi siempre me sorprenden y resuelven los problemas de formas que yo nunca había imaginado”, cuenta el profe René.

Además de entretenerse y de mantenerse en forma, los estudiantes de este colegio de Bogotá aprenden a trabajar en equipo, a perseverar para romper una marca o conseguir un objetivo y a convencerse de que sí es posible superarse y mejorar, lo que aumenta su autoestima y les infunde nociones básicas de cuidado y autocuidado.

Cada grupo de estudiantes que llega por primera vez a la clase de René se sorprende cuando el maestro deja de lado los balones y los lazos y convierte el colegio en una pista de obstáculos, donde la adrenalina y la velocidad son los protagonistas. El efecto siempre es el mismo; unos con más miedo que otros, todos se le miden a los retos y se lanzan a la conquista se sus miedos.

Por Nicolás Rodríguez C.

Fotos Julio Barrera


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