Fecha de publicación: Mié, 20/05/2015 - 16:57
“ÁFRICA Y SUS DESCENDIENTES DEBEN CALAR EN EL SISTEMA EDUCATIVO”
El 21 de mayo se celebra el ‘Día de la afrocolombianidad’. Una oportunidad para indagar sobre el papel de la escuela pública en la construcción de una sociedad donde se reconozca y se respete la cultura afro. María Isabel Mena, experta en afrocolombianidad, nos cuenta en qué va bien la educación oficial y qué nos falta.
Convencida de que la inclusión ‘per se’ no existe y de que se debe hablar de una educación anti-racista, Mena conversó con la Secretaría de Educación del Distrito sobre los retos que tiene en la actualidad la educación para las comunidades negras.
Secretaría de Educación del Distrito: ¿Cuál es el rol de la educación en la inclusión de las comunidades negras?
María Isabel Mena: Después del siglo XIX, todas las personas coincidimos en que es a través de la palanca educativa que es posible la transformación de esta sociedad. En lo que hay que detenerse es en la pregunta de qué tipo de educación es la que necesitan estas comunidades.
Ya no basta decir que con que los niños afro ingresen a la escuela está bien, porque ya no nos sirve cualquier currículo. Se necesita que los temas de África y de sus descendientes penetren el sistema educativo, porque esta población, que según el censo es el 10% de la nación colombiana, merece que se le preste la debida atención.
¿Cuáles son los retos de la educación afro en Bogotá?
Primero que todo, hay que tener en cuenta que hay muchos temas que se cruzan a la hora de darle presencia y contenido al tema de la educación para las comunidades negras.
Uno de los principales retos es aclarar qué significa hablar de educación afro o de ‘afroetnoeducación’, porque el tema conceptual suele generar confusión. Es necesario dar un compás de espera para entender de qué se trata y quiénes están involucrados.
En segundo lugar hay un reto técnico y tiene que ver con la identificación de cuántos niños afrocolombianos estudian en los colegios públicos de la ciudad. Sobre esto se ha avanzado, pero aún hay subregistro y estos índices tienen un gran impacto en la política educativa.
Esto también implica un tema que hay que trabajar desde la escuela y es el auto-reconocimiento de los niños afro, raizales y palenqueros, porque a esta población todo el tiempo se le ha negado la condición de ser sujetos de derecho y, a pesar de que está en la piel o en el pelo, no es una situación tan clara para ellos a la hora de dialogarlo abiertamente.
Finalmente está la implementación de la Cátedra de Estudios Afrocolombianos y la formación de los maestros. La situación ha avanzado y hay en el Distrito experiencias por mostrar y personas trabajando por la educación afro, pero es necesario apostarle a la institucionalización y Bogotá tiene las condiciones para hacerlo.
¿En qué va la implementación de la Cátedra de Estudios Afrocolombianos (CEA) en el país?
Llevamos 20 años con esta norma sancionada, pero ni en el país ni en la ciudad todos los colegios dictan la CEA. Hay muchísimas razones y quiero mencionar algunas, a raíz del estudio que realicé con la Secretaría de Educación en el 2009.
Primero, algunos docentes piensan que la Cátedra es un tema exclusivo de las comunidades negras. Eso es un error, un mito y una ficción; es como decir que los niños en tercero de primaria estudian Europa porque en Colombia solo hay europeos. Es un paradigma que surge del racismo mismo.
Lo segundo es que la Cátedra corresponde a un nivel superficial de lo que se lee en la sociedad sobre las personas negras. Para muchos colombianos, las comunidades afro son rumba, gastronomía y deportes. Algunas de las experiencias avanzadas lo que hacen es alusión a este tipo de prácticas.
Aunque eso está bien, para hablar de lo afro en el aula necesitamos mucho más:contar la historia de África, las rutas de los esclavizados, el pensamiento filosófico de las comunidades negras, entre muchos otros temas.
Que se baile este 21 de mayo en los colegios de Bogotá es una primera parte, pues demuestra que hay experiencias pedagógicas de los docentes para visibilizar a la población afrocolombiana, pero nos falta el resto. Se debe apuntar a la institucionalidad y en esta dirección ha habido logros, como los informes de racismo en la escuela en la capital, que es algo que prácticamente no existe en otras entidades territoriales del país.
¿Hay racismo aún en los colegios?
Sí, y pienso que ha aumentado. El racismo es un fenómeno muy complejo que en la medida en que no se encara se vuelve más sofisticado y violento. Hay que poner este tema en los colegios y empoderar a la población víctima. La invitación es clara: tenemos las herramientas y el marco normativo, pero hay que trabajarlo desde lo institucional.
¿Cuál es el rol de los docentes en este proceso?
No hay un magisterio más dispuesto a trabajar por una educación afro y anti racista que el que hay en Bogotá, pero requiere una oferta más sistemática. A estos maestros tengo que ponerles una nota de ‘10’, porque ellos son quienes sostienen los avances que ha habido. Su rol y reconocimiento debe ser que en los proyectos educativos institucionales este trabajo sea cada vez más fuerte y visible.
La apuesta debe ser que cada vez haya más redes y colectivos enamorados de esta lucha, pero para alcanzarla hay que trabajar en conjunto y aunar esfuerzos en beneficio de los cientos de niñas, niños y adolescentes afrocolombianos que estudian en los colegios públicos.
Por Diana Corzo Arbeláez
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