Fecha de publicación: Jue, 28/05/2015 - 16:57

USME ‘BAJO FUEGO’: FRASEOS, GRAFITIS Y REFLEXIÓN SE TOMAN LA LOCALIDAD

Al sur de Bogotá, un colectivo de jóvenes se armó de arte ‘hasta los dientes’ para hacer de la construcción de paz su estilo de vida. Se hacen llamar ‘Somos Pueblo’ y están listos tocar corazones y transformar sus realidades. Bogotá educa para la paz.

Tatiana Urrego, más conocida como ‘Yheta’, suelta al aire su letal fraseo: “Revolución para hacer conciencia de toda esta injusticia que a mi alma enferma, despierta, observa y analiza mientras este mundo sangra, muchas vidas agonizan”.

A su lado están ‘Gringa’, ‘Zafo’, Laura y Fredy: su ‘parche’. El mismo con el que estudia en la institución Miguel de Cervantes Saavedra, y con los que decidió crear ‘Somos Pueblo’, un colectivo que busca demostrarle a la juventud de Usme que la solución para salir de los problemas no solo está en la violencia.

“Hicimos un análisis y nos dimos cuenta de que las drogas y la intolerancia son un tema recurrente en nuestra localidad. Entonces decidimos hacer algo a través del arte, y así es que nace ‘Somos Pueblo’, que más que un colectivo es un tejido social porque le pertenece a todo aquel que quiera ser parte de él”, asegura ‘Gringa’ o Camila Palacios, la creadora de esta iniciativa.

Desde la cultura urbana del hip – hop, estos cinco jóvenes se han dedicado a ir ‘de gira’ por los colegios de la localidad de Usme para ‘tomárselos’ con sus letras y grafitis.

Mientras Camila y Tatiana son las dueñas del micrófono, Fredy y ‘Zafo’ se encargan de dejar arte en las paredes. Laura, por su parte, es la encargada de que todo salga bien mientras sus compañeros hacen el ‘espectáculo’.

Este día, el escenario es el colegio Nuevo San Andrés de Los Altos. En la tarima ‘Yheta’ sigue cantando sus letras, la secunda ‘Gringa’. Detrás de ellas, ‘Zafo’ y Fredy pintan un mural. Unos estudiantes se animan a improvisar con Tatiana y Camila. Todo es fiesta. Al final, ‘Somos Pueblo’ suelta la última frase: “Recuerda, di sí a la convivencia, no a las drogas”.

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“De esto se trata ‘Somos Pueblo’, de hacer del arte, un ejercicio de inclusión social”, remata Camila.

De cómo una oportunidad de vida transforma una realidad

Si bien ninguno de los integrantes de ‘Somos Pueblo’ sobrepasa los 16 años, cada uno de ellos tiene bien claro lo que quiere y eso, para muchos, puede resultar extraño en una edad donde los interrogantes son cientos y las respuestas infinitas.

“Esto también es un proceso de alfabetización política, de llevar un mensaje de conciencia y conocimiento”, dice Tatiana con una seguridad que despierta admiración. Lo mismo ocurre con sus compañeros, todo en ellos tiene una razón de ser, como por ejemplo el nombre artístico de Camila. “Es una palabra indígena americana de resistencia”, explica, mientras que Andrés Melo o ‘Zafo’ habla del “poder del cambio social a través del arte”.

¿Pero de dónde sacan estos cinco jóvenes este interés por la academia y sus ganas de querer transformar su entorno? Para ellos dos puntos son definitivos en este proceso: su profesora Mónica Sánchez y las diferentes experiencias que han tenido en el marco del proyecto de Educación para la Ciudadanía y Convivencia de la educación pública de Bogotá en su colegio.

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“Yo creo que estos proyectos lo motivan a uno. En mi caso, tuve un espacio para crear, para seguir formándome en mi arte y eso es algo muy valioso porque el objetivo de un grafiti que está en la calle, es que todo el que lo vea lo pueda entender, y eso es una habilidad que se pule con la práctica”, comenta Andrés refiriéndose a su paso con ‘Arte mural’ por las Iniciativas Ciudadanas de Transformación de Realidades (Incitar), con las que la educación pública de Bogotá está gestando pequeñas grandes revoluciones en las comunidades.

Por su parte, Tatiana asegura que haber participado en la Simulación del Modelo de las Naciones Unidas - Simonu, fue una experiencia que la marcó profundamente.

“Me sirvió mucho interactuar con otras personas de diferentes contextos. Aprendí, en especial, a quitarme ese miedo de hablar, de decir lo que pienso. Me enfrenté, me quité ese miedo”, dice Tatiana quien también junto a Camila y Laura hicieron parte de la Red de Facilitadores en Ciudadanía y Convivencia del Cinep.

Como lo señala Camila, todos estos procesos han dejado trazos fuertes en su espíritu, no solo por las personas que han conocido, como los gestores que llegaron a su colegios para compartir nuevos caminos e ideas, sino también porque desde su mundo que en el caso de ‘Somos Pueblo’ gira alrededor de las expresiones artísticas urbanas, han entendido la importancia de generar procesos de cambio.

“Todo esto, sumado a las experiencias que cada uno ha tenido en su vida, nos ha formado como artistas críticos y políticos que creemos en la transformación de realidades – dice Camila -. Por eso ‘Somos Pueblo’ es un espacio para cambiar la perspectiva de esta localidad de la media luna del sur que es mucho más que loma, como piensan algunos”.

Mónica, la profe más ‘severa’ de Usme

“Nada de todo lo que hemos hecho hubiese sido posible sin la ayuda de la profe Mónica, la adoramos, ella es la que nos impulsa a seguir adelante, a meternos en todas estas cosas”, dice Laura López y todo el parche de ‘Somos Pueblo’ opina lo mismo.

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Y mientras estos chicos hablan de lo “severa” que es su maestra, una carcajada irrumpe en la escena. El sonido se hace más nítido, y al desparpajo de alegría se une  la imagen de una mujer pequeña, de cabello alborotado y energía desbordante. Ella es Mónica Patricia Sánchez Jaramillo, la profe de español y literatura del colegio Miguel de Cervantes Saavedra.

Para esta maestra, que entiende su profesión como una oportunidad de hacer revoluciones, estos procesos enmarcados en el proyecto de Educación para la Ciudadanía y Convivencia, permiten empoderar a los jóvenes y darles otras vías de expresión y de ser.

“A partir de esto uno puede comprobar que ellos van cambiando su vida, sus estéticas, sus discursos y sus experiencias – explica la profesora Mónica -. Si bien faltan ajustar varias cosas, estos proyectos como Simonu o Incitar, a mí como maestra, me aseguran que un muchacho no va a caer fácil en la drogadicción o va a malograr su vida. Me asegura que va a ser transformador de su realidad y de su entorno, me asegura que sí va a hacer un gestor de cambio”.

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Es por esa convicción de quitar acartonamientos dentro del salón de clase para entenderse como seres humanos que se reconocen y se respetan, por la que quizá, tantos estudiantes ‘le copian’ a la profe Mónica.

“Ella – la profesora Mónica - nos ha enseñado que un salón con cuatro paredes, no es el único espacio para educar, hay más espacios que se deben aprovechar. Gracias a ella nosotros estamos donde estamos. Amamos nuestra institución y queremos dejar un legado ahora que ya estamos en 11º”, dice Tatiana y Camila no duda en agregar:

“Aunque hay gente que sigue pensando que la escuela es solo para calentar un puesto, existimos otros que sabemos que debemos valorar el trabajo de los docentes que están frente a uno porque no es un trabajo fácil. Los que nos atrevemos somos pocos, pero hay que seguir adelante”.

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¡Ven! La vida es bonita y Usme también

Quienes conocen la localidad quinta de Bogotá, saben que Usme es un nido de amor. Allá, más allá de coloridas casas y ríos de personas que se mueven por entre sus calles, algunas de cemento, y otras tantas que levantan nubes de polvo, existe una fuerza cultural que ‘Somos Pueblo’, está dispuesta a aprovechar dentro y fuera de los colegios.

“Además de estar alistando más visitas a otros colegios queremos hacer tomas culturales en los parques para que la gente se apropie de lo suyo. Estamos convencidos de que desde los cambios más mínimos se empieza a construir paz, y aunque es difícil hablarle del tema a un niño que de pronto ve como su papá le pega a la mamá, vale la pena intentarlo. Hay que decirle ‘mira, la vida es bonita, solo tienes que luchar’”, dice ‘Gringa’.

Puede que Tatiana Urrego, Camila Palacios, Laura López, Andrés Melo y Fredy Piñeros se separen en ese camino llamado vida que hasta ahora empiezan, y al que aún le faltan muchas historias por contar, muchas canciones que crear, muchos muros que pintar y muchas ideas por las cual luchar.

Sin embargo, “la semilla está puesta”, como diría la profe Mónica y ellos, juntos o separados, seguirán convencidos de que lo único que necesitan es trabajar unidos, como lo hace un pueblo, para alcanzar los sueños.

Por Paula Andrea Fuentes

Fotos Julio Barrera


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