Fecha de publicación: Mié, 08/07/2015 - 16:47
BUSCAMOS MAESTROS PARA FORMAR NIÑAS, NIÑOS Y JÓVENES EXCEPCIONALES
La educación pública de Bogotá acoge en sus colegios a estudiantes con habilidades superiores. La Secretaría de Educación del Distrito abre una convocatoria para que profes con gran espíritu y experiencia en esta población, se unan al gran proyecto de educación de calidad para todas y todos en la capital.
Bogotá educa para la paz, la equidad y la disminución de la segregación. Por eso, una de las metas de la Administración Distrital es ofrecer educación incluyente, integral y de calidad para tener el 100% de los colegios oficiales libres de discriminación.
En aras de atender las diversas necesidades de la población escolar de Bogotá, la Secretaría de Educación del Distrito (SED) busca fortalecer los colegios públicos que atienden a estudiantes con talentos excepcionales y abre la convocatoria para la contratación de 10 profesionales o licenciados, en cuatro áreas del conocimiento, que apoyarán y enriquecerán los Proyectos Educativos Institucionales enfocados en la atención de niñas, niños y jóvenes que hacen parte de la población talento en los colegios públicos de la ciudad.
De acuerdo con Nancy Torres, profesional de la Dirección de Inclusión e Integración de Poblaciones de la SED, estos nuevos docentes serán un recurso humano fundamental en la construcción de unos lineamientos generales para la SED, que le permita a los colegios identificar y atender a dicha población escolar.
“Buscamos que los profesores ahonden dentro de los procesos pedagógicos de cada institución y aporten a su mejoramiento”, afirma la funcionaria, sobre una iniciativa que, de seguro, les dará a los estudiantes con esas características, alternativas innovadoras para potenciar sus habilidades.
Los interesados deberán contar, como mínimo, con dos años de experiencia en formación de estudiantes con talentos o capacidades excepcionales en las siguientes áreas del conocimiento: artes, ciencias exactas o matemáticas, comunicación visual o social y psicología educativa o a fines.
El proceso de inscripción lo podrá realizar entre el 8 y el 17 de julio de manera virtual, en Convocatoria Apoyo a la inclusión educativa. Después de ingresar su número de identificación, el aplicativo lo llevará a los términos de la convocatoria, donde encontrará los pasos para inscribirse.
Esta convocatoria se une a otros esfuerzos que la SED está realizando en esta materia, entre ellos, el Diplomado de talentos excepcionales, un programa gratuito que arrancó recientemente en la Universidad la Gran Colombia, en el que los docentes inscritos se cualifican en la identificación, comprensión y desarrollo de las habilidades y potencialidades de esta población estudiantil.
“Queremos que las niñas y niños con habilidades excepcionales se sientan vinculados a los proyectos educativos” afirma Nancy Torres, quien añade además que es fundamental canalizar las aptitudes de esos estudiantes al tiempo en que aprenden a desarrollar sus competencias sociales dentro del aula de clase. Un objetivo en el que es imprescindible contar con profesores capacitados.
Convocatoria Apoyo a la inclusión educativa
Un maestro, un estudiante y una historia excepcionales
Decenas de anécdotas cuentan la vida escolar de Michael Andrés Carrillo, el estudiante ‘problema’ que abrió las puertas para el proyecto de Talentos Excepcionales del Colegio Sorrento de Puente Aranda. Después de estudiar becado y recibir su título de ingeniero de sistemas, Michael está convencido de que su genialidad solo necesitaba de un elemento para salir a flote: que creyeran en ella.
Realizar el peor daño en informática que recuerdan en su colegio o salir en los periódicos por calcular la órbita de un satélite, han sido algunas de las historias que dan testimonio del talento y la curiosidad científica que Michael Andrés estuvo a punto de echar por la borda, de no ser porque recibió el apoyo de un profesor que se convirtió en su ángel de la guarda.

Michael es un joven con capacidades superiores que, como muchos estudiantes de sus características, no se sentía a gusto con las clases tradicionales. Tenía serios problemas de indisciplina y a pesar de su talento, era el estudiante incomprendido del salón. Pero el profesor César Martínez, que veía en él a un genio para las matemáticas y las ciencias aplicadas, se convirtió en su apoyo y en la persona que le ayudó a encontrar las oportunidades académicas que necesitaba.
El profesor Martínez ya se ha hecho un nombre en el campo de la docencia, gracias al proyecto de habilidades excepcionales, mediante el cual, ha descubierto y potenciado las habilidades de decenas de niñas y niños que han pasado por el Colegio Sorrento. El de Michael es quizá, el primer caso que se hizo conocido.
Después de verlo en una calle aledaña al colegio, sin muchas alternativas para pasar las vacaciones, Martínez se acercó al estudiante, le dio $80 mil pesos para los transportes de un mes y le dijo que fuera a la Universidad Sergio Arboleda, que allí lo recibiría un amigo para trabajar en el Observatorio Astronómico.
El joven que no superaba los 16 años, aceptó de inmediato, sin saber que esta decisión iba a definir su futuro. Allí realizaba labores logísticas al tiempo en que canalizaba sus talentos en la astronomía. Recuerda estremecerse el día en que vio su primer planeta: Saturno. Poco a poco dejó de interesarse por otras actividades y se refugió totalmente en el firmamento y sus secretos.
Así transcurrieron varios días, hasta el momento en que Michael no solo tuvo el privilegio de presenciar un logro de la astronomía en Colombia, sino de hacer parte de él. Un grupo de científicos, algunos de ellos de la N.A.S.A., como el colombiano César Ocampo, pusieron en órbita un satélite de la Universidad Sergio Arboleda.
Michael caminaba entre aquellas mentes brillantes y observaba cómo establecían la órbita del satélite. Sin decir nada, el apenas estudiante de un colegio público, hizo su propio ejercicio y se las arregló para utilizar el programa con el que obtenían los datos.
Sus gritos y saltos invadieron el observatorio después de demostrarle a Ocampo y al resto de astrónomos y físicos, que sus cálculos tenían casi la misma exactitud que los del resto del equipo, quienes utilizaron un software que solo manejaban a la perfección estudiantes de doctorado.
Los reconocimientos no se hicieron esperar y hasta notas de prensa se publicaron sobre la hazaña. En la universidad le permitieron entrar a las clases de primer semestre de matemática pura y poco a poco, se ganó la confianza de maestros y estudiantes.
Atrás quedaron los días de llevarle la contraria a los profesores, o de sabotear los sistemas informáticos del colegio, como sucedió en una ocasión, en la que dañó la arquitectura de un software que contenía las notas de los estudiantes.
Aun así, su rendimiento en el colegio no mejoró. Nadie entendía por qué Michael sacaba las mejores notas en los cursos de matemáticas de la universidad y las peores en el colegio. “Nunca me ha parecido que el método de evaluación sean las tareas”, afirma Michael al expresar la razón por la que a su juicio, se presentaba ese contraste. Pero al final siempre pasaba porque lograba las mejores calificaciones en los exámenes finales.
En el colegio no fue más que un inadaptado, pero actualmente es un joven con un futuro brillante. Quizá la rebeldía de la juventud no le permitió sacarle el jugo al colegio, pero lo cierto es que muchas veces, las aulas de clase no están preparadas para este tipo de estudiantes.
Esta es una situación que en los últimos años, ha venido cambiando en los colegios públicos de Bogotá. En parte por el trabajo de profesores como César Martínez y también por el esfuerzo de la Secretaría de Educación, entidad que viene desarrollando diversas estrategias para cualificar a los colegios en la formación de estudiantes con capacidades excepcionales.
Hace unas semanas, arrancó el diplomado de Talentos Excepcionales, un programa gratuito, mediante el cual, los docentes aprenden a implementar prácticas pedagógicas para identificar, comprender y desarrollar las potencialidades de esa población estudiantil. Así mismo, se abrió una convocatoria para contratar maestros con experiencia en la educación de estudiantes con las características de Michael.
Su historia personal estuvo llena de obstáculos, pero tuvo el final que debe tener la historia de todos estos jóvenes. Sus talentos lo hicieron merecedor de una beca para estudiar Ingeniería de Sistemas en la Universidad Sergio Arboleda. Hace poco más de un mes recibió su título profesional y ahora, sigue mirando hacia arriba porque sabe que como el universo, sus talentos no tienen límites.
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