Fecha de publicación: Jue, 23/07/2015 - 16:58

LAS CHICAS ‘SÚPER ROBÓTICAS’

Tienen los tornillos muy bien puestos y las tuercas ajustadas a la creatividad. Ellas conforman el grupo de robótica femenino más aplaudido de la ciudad y son capaces de diseñar y construir cualquier ‘juguete mecánico’ que cumpla con el principio básico de esta disciplina: ayudar al ser humano. Esta es la Jornada Completa de Bogotá.

Un robot que simula la actividad sísmica, otro que recopila piedras lunares y un sistema de pastillero que, por medio de vibraciones, les avisa a los adultos mayores cuál es la pastilla que deben tomar, son algunas de las creaciones de las niñas que conforman el grupo de robótica del colegio Clemencia de Caycedo.

Ya son reconocidas en diversos concursos, entre ellos, el First Lego League, el desafío científico para jóvenes en el que se hicieron un puesto fijo en las últimas ediciones, y en el que son reconocidas como el único grupo de robótica completamente femenino.

Para Marcela Díaz, una de las integrantes, participar en un grupo de robótica de solo niñas, no es un desafío en cuanto a sus capacidades, sino en demostrarle a la sociedad que las mujeres tienen mucho potencial para el mundo de los robots.

“La mayoría de grupos que compiten son de hombres y por eso se quedan extrañados cuando observan que hemos logrado grandes avances”, afirma Marcela, quien reconoce además que el grupo es muy respetado entre el medio de la robótica, por lo que han sido invitadas a intercambiar conocimientos en varias ocasiones.

SA

“Existen estudios que demuestran que las facultades de Ingenierías son muy masculinizadas”, esa es la realidad que Diego Tovar, profesor de tecnología y líder de la iniciativa, se propuso transformar hace cinco años, cuando inició un proyecto que hoy en día está formando a futuras científicas. Este maestro asegura que, gracias al proyecto, varias de sus estudiantes se deciden por carreras relacionadas con las ingenierías y la mecatrónica.

Pero más allá de hacer su aporte a la reivindicación de la mujer en la ciencia, el profesor Tovar y sus pupilas, tienen la visión de que en los próximos 10 años el grupo sea un semillero de investigación que ofrezca una alternativa para todas las estudiantes que vean en la ciencia y la tecnología una opción de vida.

Un objetivo que empieza a ser más claro desde que el grupo de robótica pasó a ser una de las cerca de 3 mil Iniciativas Ciudadanas de Transformación de Realidades (Incitar), con las que la educación pública de Bogotá está causando pequeñas grandes revoluciones en las comunidades. Además, es uno de los centros de interés por áreas de aprendizaje con los que se implementa la Jornada Completa en los colegios oficiales de Bogotá, a través de la política educativa del Distrito ‘Currículo para la Excelencia Académica y la Formación Integral 40x40’, con la que Bogotá forma ciudadanos de excelencia.

Sepa más: Bogotá es pionera en la implementación de la Jornada Completa en el país

“Con Incitar hemos aprendido no solo a trabajar por nosotras mismas, sino por la comunidad”, afirma Tatiana Lara, al contar sobre la experiencia de llevar sus conocimientos a otros colegios que están iniciándose en la robótica, o hacer contacto con otros que también tienen proyectos avanzados, con los que tienen un proceso de retroalimentación.

Como centro de interés de la Jornada Completapasaron de trabajar únicamente en las horas de descanso, a dedicar más horas de la semana a la investigación tecnológica de la robótica. “Trabajamos entre 4 y 5 horas los sábados y, a veces, en contra jornada”,  explica Valentina Umaña, una de las estudiantes con mayor experiencia en el grupo y considerada la vocera gracias a su personalidad y elocuencia.

Valentina también resalta que estos proyectos les han entregado recursos tecnológicos necesarios para estar a la vanguardia en la construcción de robots. “Recibimos unos microprocesadores mejorados, llamados EV3, y un computador para programar”, afirma la estudiante, sobre unos recursos que pronto se ampliarán a través de Incitar.

Mientras un robot con llantas corre por la mesa principal del laboratorio, las chicas ‘súper robóticas’ analizan, desarman, arman y reprograman sus creaciones. Esa es su forma de inspirarse para desarrollar nuevas ideas que pronto verán la luz. Ya viene la edición regional del First Lego League, campeonato que han ganado en versiones anteriores, y al que apuntan con gran ambición, pues su meta es ganar la edición nacional que se realizará a comienzos de 2016.

Ya el semillero de investigación está a punto de germinar. Algunas chicas quieren estudiar Ingeniería Mecánica, otra niña ve su futuro en la nanotecnología, y una más que siempre ha querido entrar a la Policía, ahora lo quiere hacer diseñando robots que desactiven bombas. Estas son las expectativas de las estudiantes del profesor Tovar, quien seguirá ejercitando la vena científica de todas sus estudiantes.

“La idea es que las niñas lleven sus montajes robóticos a una condición experimental, de laboratorio, que les permita obtener datos”, afirma el profesor, quien tendrá que buscar una nueva meta a 10 años, porque al ritmo que llevan, el semillero quedará totalmente constituido en mucho menos tiempo.


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