Fecha de publicación: Jue, 30/07/2015 - 16:48
CON 10 MIL PESOS, UN ESTUDIANTE DIRIGIÓ LA PELÍCULA MÁS BARATA DE LA HISTORIA
Cualquiera diría que es imposible hacer una película con tan pocos recursos, pero eso no fue impedimento para que Christian Barreto iniciara su carrera como cineasta en un colegio público de Bogotá. Hoy les enseña a otros jóvenes la magia del cine de bajo presupuesto, gracias a la Jornada Completa, que está causando pequeñas grandes revoluciones en las comunidades educativas.
Tres armas de juguete, una cartulina negra y la cámara que le regalaron en su confirmación fueron los recursos que Christian Barreto utilizó para hacer la película que hoy considera su ópera prima. En los dos primeros elementos solo se gastó 10 mil pesos. El resto es mucho más que una historia de cine: es la muestra de que los sueños pueden hacerse realidad cuando se tiene la suficiente voluntad.
“Snilek, significa soñador” una frase que aparece en el tráiler de su película, que lleva el mismo nombre. Eso es Christian, un soñador que convierte en realidad todas las historias que pasan por su cabeza. Por eso, actualmente les enseña a los estudiantes del colegio El Libertador, de donde es egresado, a hacer cortos, documentales y películas de la misma forma en la que él aprendió: con los recursos que están al alcance de las manos.
Este joven, que actualmente se prepara para ser cineasta profesional, recuerda cómo, hace dos años, el colegio parecía un estudio de grabación. Todo el tiempo se estaba rodando alguna escena, habían estudiantes disfrazados o practicando sus guiones. “Todo eso nació por la voluntad de un grupo de amigos que queríamos contar historias”, afirma Christian, mientras prepara su clase.
Por eso volvió al colegio como egresado para liderar una de las 3 mil Iniciativas Ciudadanas de Transformación de Realidades (Incitar), con las que la educación pública de Bogotá está causando pequeñas grandes revoluciones en las comunidades educativas. Allí se encontró con Ángel Ascanio, otro estudiante enamorado del séptimo arte. Juntos tienen el objetivo de montar un semillero de realizadores, fotógrafos y directores de cine y medios audiovisuales.
En los talleres les enseñan a los estudiantes los secretos para realizar efectos especiales, que recuerdan a George Méliès, uno de los magos del trucaje del cine primitivo. Pero eso sí, con mucha más tecnología que la que Christian utilizó para sus primeros largometrajes, pues el proyecto recibió por parte de Incitar una cámara profesional, una Go Pro y un computador; equipos que sus aprendices exploran en cada sesión.
“Todo es cuestión de sentido común” afirma Christian, luego de contarle a su joven público cómo desarrolló las escenas de Snilek. Para esta película, participaron 50 estudiantes, entre actores, camarógrafos y ayudantes logísticos. Cristian aprovechaba las vacaciones y paseos familiares para grabar las escenas fuera de Bogotá.
Junto a sus amigos, invirtieron horas y horas viendo tutoriales en YouTube, y de esta forma, aprendieron a manejar programas como After Effects, Cinema 4D, Maya y Adobe Premier, para realizar el proceso de edición e incluir los efectos especiales.
“Tardamos cuatro meses en rodar y dos en edición” cuenta el joven, tras afirmar que todo salió más por lógica que por la técnica adquirida. Un elemento que jugó a su favor, pues, a su juicio, no hubo nadie con conocimientos que les dijera que era imposible rodar la película con los pocos recursos que tenían.
Con el producto final participaron en un concurso de la Cinemateca Distrital, que les sirvió para darse a conocer en el medio. “Recuerdo que la gente nos preguntaba de dónde habíamos sacado plata, o si habíamos pedido un préstamo”, afirma Christian.
Pero ahora, en el colegio que lo vio crecer, quiere dejar un proyecto que perdure sin que él esté a la cabeza. Allí apareció Ángel, quien aún es estudiante. Los dos lograron un espacio para dictar los talleres y las aulas y espacios de El Libertador volvieron a ser un estudio de grabación.
zEl proyecto cuenta con el apoyo del rector y de los profesores, y se ha fortalecido gracias a la Jornada Completa de Bogotá, que brinda una formación integral con más horas y más aprendizajes en los colegios públicos. De esta forma, en el semillero de medios audiovisuales, los estudiantes encuentran un espacio donde pasan más horas en el colegio, haciendo lo que les gusta.
Ángel afirma que en lo que queda del año, los talleres son el enganche para cualificar estudiantes y poner en marcha dos nuevos proyectos: un documental y un mediometraje. “La idea es enganchar a los estudiantes por el lado de crear, mientras aprenden” señala Ángel, quien será la cabeza del documental, mientras que Christian dirigirá el mediometraje.
Al tiempo en que el proyecto se hace más fuerte, este joven egresado de la educación pública de Bogotá se alista para ingresar a la Escuela Nacional de Cine. Allí se convertirá en un cineasta profesional que entregará grandes reconocimientos al país a través del séptimo arte, además de los 9 premios que ya ha recibido. Así seguirá demostrando que el problema de los recursos limitados se supera con una mente ilimitada.
Por David Amaya A.
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