Fecha de publicación: Mié, 05/08/2015 - 17:31

¡FELIZ CUMPLEAÑOS, BOGOTÁ!

La capital cumple 477 años y, desde los últimos cinco, la comparsa del colegio Alfonso López Pumarejo le rinde un homenaje con música, baile y teatro. La mejor forma de demostrarle al país que Bogotá canta, ríe y educa para la paz.

“Soy bogotana y amo mi ciudad”. Una frase tan sencilla, pero tan fuerte, resultó ser uno de los motivos por los que la profesora Carmenza Novoa se puso al frente de la comparsa del Colegio Alfonso López Pumarejo que se convirtió en un proyecto artístico que saca la cara por la capital del país.

Desde el 2010, representan a la localidad de Kennedy en el desfile de comparsas con el que se celebra el cumpleaños de Bogotá. Desde luego, este año también tienen su puesto asegurado. Carmenza es maestra de primaria y, además, la líder de un proyecto artístico que se podría presentar en cualquier carnaval del mundo.

Son más de 40 integrantes, entre músicos, bailarinas, actores y cantantes. Todos miembros de su comunidad educativa: egresados, estudiantes, profesores o padres de familia. Unos tocan los instrumentos, otros cantan, otros más diseñan el exótico vestuario. Es un proyecto que se convirtió en el renacer cultural de una localidad que, según la profesora Carmenza, estaba perdiendo la fuerza artística que la caracterizó.

Y cuando Bogotá celebra su fiesta más grande, ellos se convierten en protagonistas. Desde que inició el año, empezaron las reuniones para el montaje con el que saldrán a homenajear a su ciudad natal el próximo 9 de agosto.

Para esta ocasión, desarrollaron un montaje titulado ‘La pelona se coló en la fiesta, vida para vencer la muerte’. Harán alusión al ‘Día de los Muertos’ que se celebra en México el 31 de octubre, pero al igual que en la mayoría de sus comparsas, con el componente histórico de Bogotá.

Las chicas interpretarán a las catrinas y los jóvenes a los mariachis de carnaval. Así mismo, harán un homenaje al personaje por el que se inspiró el nombre de la localidad. Durante la presentación, se desarrollarán tres segmentos sobre la vida y muerte de  John F. Kennedy, el expresidente estadounidense que estuvo en Bogotá en 1961, y ofreció un discurso en el que en su momento, se llamaba el barrio Ciudad Techo, corazón de la actual localidad 8.

Pero este proyecto no solo prende la fiesta. A través de él, los estudiantes aprenden sobre la historia de Bogotá y se convierten en embajadores de la ciudad, cada vez que son invitados a festivales en otras regiones.

Mariano Ibáñez, trompetista y estudiante que integra la comparsa desde sus inicios,  recuerda la manera en que son ovacionados cuando salen de la ciudad y ofrecen su despliegue de color y fiesta ante otros públicos: “se siente una gran emoción cuando uno desfila en Cali o en la costa norte y la gente grita ¡Bogotá, viva Bogotá!”, afirma Mariano, un joven artista que gracias a su participación en la comparsa, ha conocido los lugares más emblemáticos de Bogotá, siendo la Plaza de Toros el lugar preferido para sus presentaciones.

Gabriela Sua, otra de las integrantes más antiguas, asegura que la comparsa es el camino artístico por medio del cual, se acerca a lugares y momentos representativos de la capital colombiana. “Hicimos una comparsa en honor al monumento de Las Banderas y otra en la que representamos los principales humedales de Bogotá”, explica Gabriela, mientras organiza su atuendo y su máscara.

Para la profesora Carmenza, este proyecto no solo ayuda a derribar la idea de que los bogotanos son personas calladas o tímidas, sino que demuestra que en los colegios distritales se pueden gestar grandes proyectos artísticos.

“Tenemos una comparsa que no tiene nada que envidiarle a las grandes compañías de teatro o a los proyectos universitarios”, afirma la maestra y añade que en muchas ocasiones al público le cuesta creer que la comparsa es el fruto del trabajo de niñas y niños tan jóvenes. Ante estas manifestaciones de incredulidad, la profesora Carmenza se resume a decir: “este es el trabajo de los colegios públicos”.

Los más de 40 artistas de esta comparsa esperan con ansias el momento de salir por las calles de Bogotá, para vestirla de carnaval como lo han hecho en sus últimos aniversarios. Serán una gran fuerza dentro de una gran masa de personas que por medio del arte, expresan el amor por su ciudad.

“Aquí la gente se mezcla en una sola cultura”, asegura Dana Díaz, otra de las bailarinas, quien pone al descubierto sus emociones cuando sale a bailar y se da cuenta que hay mucha gente entregada a hacer de la ciudad el centro artístico del país.


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