Fecha de publicación: Mié, 19/08/2015 - 11:52

EDUCACIÓN PARA HACER SUEÑOS REALIDAD

El colegio Nuevo Chile de Bosa es ejemplo para la ciudad en educación incluyente: 22 estudiantes de la jornada nocturna obtuvieron su título de bachilleres, incluyendo a Maribel Echeverría, una joven con discapacidad cognitiva que demostró que no existen límites cuando se trata de alcanzar el anhelo más grande.

A las 6 de la tarde, vestida con toga y birrete, Maribel Echeverría llegó al auditorio donde se celebró la ceremonia de graduación de la jornada nocturna del colegio Nuevo Chile. Su cara irradiaba la emoción que experimentaba esta noche, en donde, cumpliría el sueño de convertirse en bachiller.

Maribel es la primera egresada del programa de Educación Incluyente en esta institución educativa, que además de integrar a la población con discapacidad cognitiva y motora al aula regular, cuenta también con un aula diferencial para que estudiantes con discapacidad y en extra-edad puedan integrarse a las dinámicas de aprendizaje de la escuela.

Junto a ella, 21 estudiantes recibieron el pasado 14 de agosto el título como bachilleres, lo que les brinda la posibilidad de acceder a nuevas oportunidades para su desarrollo personal y profesional. Nervios, alegría y muchas emociones encontradas sobresalían entre el diverso grupo de graduandos, en el que había jóvenes desde los 18 años de edad, hasta adultos de 35.

“La jornada nocturna es un lugar donde se curan heridas, pues le ofrece una oportunidad y una esperanza a quienes no tenían otras opciones. Esta ceremonia es muy especial por el esfuerzo de los estudiantes que se gradúan, quienes en algún momento de su vida tal vez pensaron que este diploma era inalcanzable para ellos”, aseguró Richard Ladino, rector del colegio Nuevo Chile.

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Justamente, eso fue lo que vivió Maribel: una nueva esperanza. Una lesión neuromuscular desencadenó su condición de discapacidad cognitiva y motora leve desde los 3 años de edad, pero esto no fue impedimento para ir a estudiar todos los días, de 6 de la tarde a 10 de la noche, cuando este colegio público de Bosa le abrió las puertas de la educación básica y media.

En estos años como estudiante, sus materias preferidas fueron español, ciencias e inglés. Y aunque siempre hubo alguna dificultad al momento de movilizarse o realizar sus tareas de matemáticas, el esfuerzo tuvo por fin su recompensa en esta graduación, en donde, además, recibió una mención de honor por el desempeño y sentido de pertenencia hacia la institución.

“Estuve muy asustada y con muchos nervios”, aseguró la recién graduada, mientras contaba con alegría sobre el ramo de flores que había recibido como regalo y sobre lo mucho que le gustaría en el futuro poder seguir estudiando.

Doris y Liliana, su mamá y su hermana, tampoco pudieron ocultar la inmensa alegría que les produjo este momento. “Yo nunca me imaginé que esto fuera a ser posible”, aseguró doña Doris Echeverría, tras contar que Maribel ‘las tenía cardíacas’, pues todo el día estuvo atenta al reloj para llegar a tiempo a la ceremonia.

Allí, cada uno de los graduandos tenía una historia que contar, como Patricia Medina, estilista y madre de familia de dos estudiantes de bachillerato de la misma institución educativa, que alcanzó esta meta y ahora quiere emprender un nuevo camino para convertirse en abogada.

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Como su caso, son en total 21 historias que demuestran que, sin importar la edad o la condición, la educación pública de Bogotá les da el poder a jóvenes y adultos de cumplir sus propósitos para soñar cada vez más alto y transformar sus realidades y las de sus familias.

 


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