Fecha de publicación: Mié, 09/09/2015 - 15:38

LOS PROFES MÁS CALIFICADOS DEL PAÍS ENSEÑAN EN BOGOTÁ

Gracias al apoyo del gobierno de la ciudad, más de 5 mil maestros de la educación oficial estudian actualmente posgrados de alta calidad. Es un dato histórico que confirma el compromiso de la capital para hacer de su educación pública la mejor del país. Conozca las historias de algunos de estos profes pilos que volvieron a las aulas.

En la Bogotá Humana tenemos una convicción firme: los maestros son protagonistas del cambio social y de educar ciudadanos de excelencia. Ellos hacen posible que los sueños de más de 870 mil niñas, niños, jóvenes y adultos que estudian en los colegios oficiales se hagan realidad. Ellos son los responsables de transformar sus vidas y de lograr resultados notables para comunidades enteras.

Por eso invertimos en ofrecer a nuestros profes reconocimiento social, un clima escolar democrático y condiciones de vida digna. Como ningún otro gobierno en la historia de la ciudad, esta administración apostó por sus maestros.

Entre 2012 y 2015, Bogotá ha apoyado la formación de posgrado de 5.551 docentes y directivos docentes, como eje transversal de su actual política educativa pública, con la cual la capital transformó su currículo y puso en marcha la Jornada Completa. Es el resultado de una inversión histórica para la cualificación de los docentes: $86.685.313.908 millones de pesos en este gobierno, la cual supera en 14 veces la de la administración anterior, que fue apenas de $6 mil millones de pesos.

Sepa más: Más de 5 mil docentes adelantan estudios de posgrado con el apoyo del gobierno distrital

Conozca las historias de algunos orgullosamente maestros de Bogotá que volvieron a las aulas durante esta Administración Distrital, ya no como profesores, sino como estudiantes de universidades de alta calidad, en donde cursan programas de posgrado en maestrías y doctorados en diversas ramas del conocimiento.

Yolima Gutiérrez

Docente de humanidades Escuela Normal Superior María Montessori

Doctorado en Educación, Universidad Distrital

Ella es una maestra hecha de disciplina y amor por la academia. Desde hace 18 años enseña en colegios del Distrito y la mitad de ese tiempo ha sido docente de humanidades en la Escuela Normal Superior María Montessori. Es una investigadora de tiempo completo, que hizo parte de la primera cohorte de egresados del Doctorado en Educación de la Universidad Distrital.

Su interés por investigar sobre métodos de enseñanza la llevó a hacer parte de un reconocido grupo de investigación con el que desarrolló proyectos que giran en torno a diversos temas académicos, principalmente, en el área de Lenguaje. Por los resultados de estas investigaciones, tuvo la oportunidad de realizar publicaciones en revistas científicas e indexadas y, además, viajar a diferentes regiones del país para formar a otros maestros y compartir sus conocimientos con las nuevas generaciones de educadores colombianos.

Estas experiencias y su trabajo como líder de investigación, le permitieron homologar su título de Magíster, después de graduarse como especialista en Lenguaje y Pedagogía de Proyectos. Pero esta no era la meta final, pues decidió continuar ascendiendo hacia lo más alto de los estudios universitarios.

La profe Yolima contó con el apoyo del programa de Formación Docente de la Secretaría de Educación para realizar sus estudios de doctorado. Este programa la acercó a la cima de su carrera y ahora, desde las aulas, está descubriendo e implementando ideas innovadoras para articular sus investigaciones al trabajo diario con los estudiantes.

Durante sus estudios de doctorado, Yolima recibió un apoyo económico del 70% del valor de cada semestre y dos años de licencia remunerada para dedicarse totalmente a sus estudios e investigaciones.

Esta mujer asegura que desde muy joven sintió el llamado de la docencia. Trabajadora incansable, después de finalizar las clases con sus estudiantes que hasta ahora empiezan a conocer el mundo, se dirige a la Universidad de la Salle a  enseñar a sus pupilos más grandes de la Maestría en Docencia y el Doctorado en Educación y Sociedad. Para ella, la educación y la investigación, más que una profesión, son un estilo de vida.

Silvia Rocío Pabón

Docente de idiomas colegio José Joaquín Castro Martínez

Doctorado en Educación, Universidad de Los Andes

En Colombia, por cada millón de habitantes, solo 6 realizan estudios en formación doctoral. De esta reducida cifra hace parte Silvia Rocío Pabón, una maestra del colegio José Joaquín Castro Martínez de la localidad de San Cristóbal, que está convencida de que apostarle a la educación pública y bilingüe vale la pena.

Desde hace año y medio, esta maestra de inglés ingresó al programa de Doctorado en Educación de la Universidad de Los Andes, con el objetivo de desarrollar un diseño curricular en competencia intercultural comunicativa para hacer de la enseñanza del inglés una experiencia interdisciplinaria en donde además de aprender una lengua extranjera, se fortalecen procesos de ciudadanía y convivencia.

“El éxito de la comunicación ocurre cuando entiendo al otro. Enseñar un idioma va más allá del nivel lingüístico, se trata también de desarrollar habilidades de pensamiento crítico y de fortalecer en los estudiantes procesos que, como individuos, les permitan generar espacios de sana convivencia”, explica la profesora Silvia, quien es una de las beneficiarias del programa de Formación Docente de la Secretaría de Educación del Distrito (SED).

Para ella, esta apuesta de la SED es un paso importante en el camino hacia la excelencia de la educación pública. “Si no hubiera llegado esa financiación, no lo habría podido hacer o me habría tocado salir del país. Un docente debe seguir su formación, pues al participar en procesos académicos tiene más herramientas para ofrecerle a los niños, y esto repercute en la calidad de nuestra educación”, agrega Pabón.

Pese a los grandes esfuerzos que ha tenido que realizar para adelantar exitosamente sus estudios de doctorado, la profe Silvia está convencida de que este proceso vale la pena. Es ese optimismo en la educación, democrática y autónoma, el que la hace soñar con más colegios distritales bilingües y con altos niveles de calidad.

“Sé que lograrlo no es nada fácil. Se requieren procesos de evaluación importantes, pero por los niños vale la pena intentarlo”, asegura esta profesora, para quien la docencia es sinónimo de servicio y entrega.

Henry León

Docente de artes colegio Manuela Ayala de Gaitán

Maestría en investigación social interdisciplinaria, Universidad Distrital

Durante sus 32 años de docencia, Henry León se ha dedicado a impulsar en la escuela sus tres grandes pasiones: el teatro, la danza y la música. Por eso, este profe de artes del colegio Manuela Ayala de Gaitán de Engativá, eligió continuar su formación profesional para “ofrecerles a los jóvenes lo mejor de mí”, como asegura.

Henry León es licenciado en danza y teatro, cuenta con dos especializaciones –una en multimedia educativa y otra en educación artística y ciudadanía de la Universidad de Valladolid de España–, pero además es magíster en investigación social interdisciplinaria de la Universidad Distrital, gracias al programa de Formación Docente de la Secretaría de Educación que financia el 70% del valor de la matrícula en estudios de posgrado.

“La educación es mi único ‘vicio’ y es por esa razón que siempre me he dedicado a mis estudios profesionales”, asegura este maestro que recorrió Argentina, Chile y Perú divulgando las investigaciones que ha desarrollado como parte de sus estudios académicos. Una de ellas, a la que se refiere como la más importante, se titula ‘Micro relato dramatúrgico’ y busca promover en los jóvenes de su colegio el gusto por el teatro y la escritura de guiones.

“Lo más cercano a la idea de Dios es el maestro, ya que tiene en sus manos la vida de los estudiantes. A través de mi labor, impulso en los muchachos diferentes lenguajes y experiencias para que comuniquen lo que piensan o sienten. Así mismo, los hago creer en ellos mismos, porque tienen todas las facultades y talentos para ser ‘grandes’ en la vida”, explica el docente.

“Sé que debo aportar a la escuela soluciones, inquietudes y enseñanzas” dice este maestro artista, quien además agrega que el amor por la docencia lo hace mantenerse firme en el interés y la construcción del conocimiento.

Yenni Paola Rodríguez

Docente de educación física del colegio Alfonso Reyes Echandía

Maestría en Actividad Física y Salud, Universidad del Rosario

“Como docente y como persona, siempre he querido estar en constante formación”. Estas son las palabras de Yenni Paola Rodríguez Bautista, maestra de educación física del colegio Alfonso Reyes Echandía, quien con su trabajo diario demuestra cómo es posible entender la actividad física y los deportes desde un enfoque académico.

Yenni es licenciada en educación física y fisioterapeuta, pero además, inició en 2013 una Maestría en Actividad Física y Salud, en la Universidad del Rosario, gracias al programa de Formación Docente de la SED que apoya la financiación del 70% del valor de la matrícula para que maestras y maestros profundicen sus estudios.

“La idea de hacer una maestría surgió por la necesidad personal de encontrar un posgrado que respondiera a mis intereses. En Colombia, hacer una maestría es muy costoso, por lo que incluso había pensado en la posibilidad de salir del país. Pero luego conocí la oportunidad que brinda la SED, me postulé y fui seleccionada”, explica.

En la Universidad del Rosario, junto a otros compañeros, desarrolló un trabajo de investigación en 22 colegios oficiales con el propósito de indagar por la condición física y topométrica de los estudiantes entre los 9 y los 17 años. En total, son 40 docentes de instituciones educativas públicas de Bogotá los que cursan sus estudios en este programa.

Además, gracias a los conocimientos adquiridos en la maestría, la profe realizó por su propia iniciativa un proyecto acerca de los imaginarios sobre la actividad física de los estudiantes del colegio Alfonso Reyes Echandía, el cual describe como  un estudio de caso cualitativo, que tuvo como muestra a los estudiantes del grado 9°.

Los resultados de su trabajo trascendieron las aulas de este colegio de la localidad de Bosa. “Vi en internet una convocatoria para participar en el 30° Congreso Internacional de Educación Física en Foz de Iguazu, Brasil; me inscribí, envié el documento y me seleccionaron para exponerlo y publicarlo en la Revista de la Federación Internacional de Educación Física”, cuenta Yenni.

Actualmente, esta docente se encuentra culminando su proyecto de investigación para recibir su título como Maestra. Sabe que esta experiencia es una oportunidad que ella y todos los docentes de la ciudad deben aprovechar, pues, en sus palabras, “es necesario mejorar la calidad docente en nuestros salones, porque el nivel del pregrado ya se queda corto para todo lo que podemos aportarle a la educación”.

Sandra Luna

Docente de español Liceo Antonia Santos

Doctorado en Educación y Sociedad, Universidad de La Salle

Aunque han pasado más de 22 años desde que recibió su licenciatura en Lenguas Modernas, la profesora Sandra Luna nunca ha dejado de estudiar y de aprender, dentro y fuera de las aulas de importantes universidades de Bogotá.

Para ella, una entusiasta docente de español del Liceo Antonia Santos con más de dos décadas de experiencia, la formación académica es un imperativo en su vida personal y profesional y gracias al apoyo de la SED, hoy es una de las beneficiadas con las becas para optar por un Doctorado en Educación y Sociedad en la Universidad de la Salle.

"La sociedad cambia de manera acelerada y nosotros como docentes debemos estar a la vanguardia, actualizándonos para saber qué problemas tiene la sociedad y cómo podemos ayudar en eso", comenta la profe Sandra, convencida de que el estudio y la academia brindan las herramientas para estar en sintonía con las necesidades de sus estudiantes.

Apenas empezó a ejercer en las aulas, la profe Sandra sintió la necesidad de seguirse preparando académicamente y encontró el apoyo que necesitaba para lograrlo.

“La SED me ha apoyado mucho en mi deseo de continuar con mi formación. Cursé la especialización en Comunicación y Medios, especialización en Edumática y la maestría en Investigación Social gracias al programa de Formación Docente", comenta.

Claro está que alternar su ejercicio profesional como docente, con las exigencias académicas, seminarios, trabajos de investigación y tesis, no ha sido una tarea fácil. Pero ella se le midió al reto, pues considera que este inmenso esfuerzo vale la pena en la medida en que puede ofrecer una educación con herramientas modernas y de vanguardia a sus estudiantes.

"Hacer un doctorado es difícil y tiene exigencias muy rigurosas. Hay que sacar tiempo para viajar y para hacer investigaciones de campo. Afortunadamente he contado con el apoyo de la entidad y de las directivas del colegio, en donde me facilitan los horarios para poder cumplir con todo”, explica.

Así, la motivación, el interés por el conocimiento y el gusto por aprender son lo que la hacen mantener firme en su proceso educativo. “Todo ese esfuerzo se refleja en el aula, porque los niños disfrutan más y aprovechan mejor mi clase", comenta la docente, señalando que recoge sus experiencias y saberes para brindárselas a sus alumnos.

¿Sabía que la Secretaría de Educación del Distrito es la organización de conocimiento más grande de Colombia con 15.076 licenciados y profesionales y 13.263 personas con posgrado, lo que representa 495.839 años de educación superior formal acumulados entre todos?

 


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