Fecha de publicación: Mié, 16/09/2015 - 16:07

CON AMOR, JUEGOS Y ALEGRÍA SE CULTIVA LA NIÑEZ DE CIUDAD BOLÍVAR

Como una de las estrategias para vincular a las familias en los procesos formativos de la primera infancia, se llevó a cabo el primer Encuentro Intergeneracional en el colegio La Arabia. Una oportunidad para que los padres se vinculen en la educación de los más pequeños.

‘No existe una escuela que enseñe a ser padre’, sin embargo, sí hay maneras de aprender. Con esta meta, el programa de Educación Inicial de la Secretaría de Educación del Distrito se propuso ‘capacitar’ a los padres de familia de los chiquitines de pre jardín y jardín del colegio La Arabia, de la localidad de Ciudad Bolívar, para que aprendan cómo cuidar a sus hijos, cómo jugar con ellos sin gastar dinero y otros daticos útiles para que se relacionen mejor con sus pequeños.

El Encuentro Intergeneracional, que hace parte de la estrategia ‘Tejiendo Lazos’ de la SED,  contó con la presencia de los 60 niñas y niños de educación inicial del plantel, y de sus padres de familia que le sacaron tiempo a la jornada laboral para sumarse a esta actividad donde el objetivo principal era mostrar a los padres la importancia de pasar tiempo con sus hijos, de construir una confianza a prueba de todo y un diálogo abierto y cariñoso.

Los padres tuvieron la oportunidad de acompañar a sus hijos al colegio en una jornada especial de integración familiar y de aprendizaje de diferentes fórmulas y estrategias para fortalecer las relaciones familiares a través de diferentes actividades como la ‘Jardinería en familia’, juegos con objetos cotidianos e historias y cuentos para amasar el amor entre padres e hijos.

“Con la estrategia ‘Tejiendo lazos’, en la que hacemos acompañamiento a padres, madres y cuidadores de niños, buscamos fortalecer las capacidades de las familias en diversos temas como cuidado de los niños, relacionamiento positivo, actividades lúdicas para estimular a los pequeños, para lograr una articulación con los colegios en los procesos de desarrollo integral de los niños. Pero ante todo, es un encuentro de las familias, de los padres con sus hijos”, comentó Lisbeth Parra, funcionaria de la Dirección de Prescolar y Básica de la Secretaría de Educación.

A través de cuatro módulos didácticos, donde los padres gozaron y aprendieron de la mano de sus niños en medio de risas y alegría, chicos y grandes exploraron las tres dimensiones de la formación de la primera infancia: corporal, estética y comunicativa, donde se destaca la importancia del juego, el arte, la literatura y la exploración del entorno.

Sembrando esperanza y el futuro

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Conocer las plantas, amar a la naturaleza, meter las manos en la tierra, untarse y jugar con ella, así fue la actividad ‘Jardinería en familia’, el primero de los módulos exploratorios, donde los padres y sus niños aprendieron que para cuidar a un ser vivo, como lo es una planta, es necesario rociarlo con agua y darle mucho amor para que crezca fuerte y sano.

“Es que los niños son como las maticas. Hay que protegerlos, cuidarlos y darles agüita y amor para que crezcan sanos y fuertes. Recuerden que lo que sembramos ahorita, es lo que van a cosechar en el futuro nuestros niños. Y la familia es como esta matera, que necesita tener raíces para poder alimentarse y tener un arraigo a la tierra, entonces nuestras raíces son nuestros padres y nuestros antepasadas”, comentó uno de los talleristas mientras invitaba a los asistentes a plantar su amor en la tierra.

En esta actividad, muchos padres y acudientes, como don Samuel Quintero, abuelito de la pequeña Nicole Sofía, ‘desempolvaron’ sus habilidades de jardinería y cultivo y compartieron algo de su historia, de sus raíces, con sus niños y niñas. “Sembrar esta matica me recuerda mi infancia, me acuerda a mi abuelo porque fue él quien me enseñó a sembrar papás y zanahorias en Ubaté”, recordó don Samuel mientras enseñaba a su nieta a regar con cuidado la planta.

Sembrar amor en nuestros niños para que crezcan fuertes y sanos, fue la enseñanza que dejó este módulo.

Jugar con los niños es gratis

En el segundo módulo, denominado, ‘El salón de los tesoros’, los niños, las niñas y sus padres se encontraron con una gran cantidad de ‘tesoros que se esconden en la casa’, que no cuestan nada y que son susceptibles de convertirse en un fabuloso juguete que estimula la imaginación de los niños y permiten compartir tiempo de calidad en familia.

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Fue así como cajas de huevos, viejos rollos de papel higiénico, vasos desechables y tapas de gaseosa se convirtieron, con un poco de imaginación y ayuda de los papitos, en tambores, maracas y un sinfín de instrumentos musicales con los que se puede hacer música y jugar sin salir de la casa y sin gastar dinero.

“Esto no es basura”, dijo la tallerista señalando la caja de los tesoros, “estos son elementos que todos tenemos en nuestra casa, que no nos cuestan nada y que sí pueden ser un juguete para los chicos, mejor que el súper juguete más caro del centro comercial porque estos son elementos que los niños hacen con sus manos y que propician que los padres compartan tiempo con sus hijos”.

Historias y cuentos para amasar

En el tercer módulo, ‘Historias y cuentos para amasar’, los padres tuvieron la oportunidad de entrar en contacto con sus hijos, de tocarlos, de sentirlos y de reconocerlos a través de los sentidos.

Los abrazos y las caricias, comentaron los talleristas, son el primer lenguaje entre padres e hijos y tienen un papel importantísimo en la formación de los pequeños, en el reconocimiento de su cuerpo, en el autocuidado, en la construcción de la confianza.

“Lo más importante de esto es que juguemos con nuestros niños, que les dediquemos tiempo para enseñarles todo lo que deben saber sobre su cuerpo: cómo cuidarse, que está bien y que está mal y que les permitamos sentirnos en una caricia, en un abrazo, en un beso cariñoso, en una palabra amable. Todo esto fortalece la comunicación y construye una confianza muy grande entre hijos y padres”, comentó el orientador de la actividad.

Juegos de la selva

“En la selva hay un monstruo que se llama ‘Chiriguaje’. El ‘Chiriguaje’ es una criatura que se compone de dos animales. ¿Cuál es tu animal favorito?, dime dos de tus animales favoritos”, preguntó Juanita, la tallerista encargada de este módulo, a un pequeño de cinco años. “El gato y el delfín”, dijo el pequeño.

“Entonces vamos a disfrazarnos de ‘Chiriguaje y a cantar y a bailar en la selva’”, dijo la tallerista señalando los materiales que tenían disponibles para la misión: cartón, papel, retazos de tela y pinturas.

Sin dudarlo, los niños corrieron hasta los materiales y con la ayuda de sus maestros convirtieron a sus padres en coloridos ‘chiriguajes’ que bailaron al son de la música, demostrándole a los más grandes que no es necesario gastar dinero ni salir de la casa para jugar con nuestros hijos, para compartir con ellos y para enseñarles cosas.

Sembrar con amor, aprovechar cada oportunidad para jugar con los niños y entender que no se necesita dinero para compartir con nuestros pequeños, fueron algunas de las conclusiones que dejó este Encuentro intergeneracional, que reunió a las familias del colegio La Arabia para enseñarles a quererse más y mejor.

 


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