Fecha de publicación: Lun, 21/09/2015 - 16:41

ASÍ EDUCA BOGOTÁ A LA NUEVA GENERACIÓN DE PAZ

Un maestro del Distrito les ha robado jóvenes a las pandillas de Usme, cambiando sus horas de ocio en la calle por arduos entrenamientos de gimnasia acrobática. Esta es solo una de las historias que, en el Día Internacional de la Paz, la educación pública de la capital se enorgullece en presentar como parte de esa tarea inaplazable para el país: formar a una nueva generación de paz.

Desde hace cinco años, el colegio Tenerife Granada Sur de la localidad de Usme cambió la violencia por las acrobacias de la gimnasia. El responsable es Jaime Lozano, maestro de la educación pública que se las ingenió para reunir en un solo lugar a chicas y chicos de diferentes bandos, en una localidad marcada por las barreras invisibles de la violencia y el microtráfico.

Los 15 estudiantes que conforman el grupo ‘Gimnasia Territorio de Paz’, están convencidos que para construir la paz solo necesitan su cuerpo, su mente y su espíritu. Por eso, este proyecto que se atrevió a hacer de su colegio, su barrio y su ciudad un laboratorio donde la paz no es una palabra, sino un constante ejercicio de reflexión, acción y participación.

Bogotá educa para la paz

Con un pequeño trampolín y varias colchonetas apiladas en el centro de la cancha de fútbol, el profe Jaime y sus muchachos ya están listos para iniciar la clase. Tras un breve calentamiento, todos están listos para hacer lo que más les gusta: saltar, girar y brillar.

Con un leve gesto del profesor, todos hacen una fila a unos cuantos metros del trampolín. Fabián Rico, de 17 años, es el primero en iniciar las acrobacias. Toma impulso, corre, brinca y su cuerpo se enrolla en el aire en un perfecto salto mortal.

Lo que sigue, es una continúa muestra de elaboradas acrobacias: velas, pescados, holandesas, cascadas, duplos, gatos, pasa vallas y mortales de todo tipo, que estos 15 jóvenes realizan con especial destreza, robándose los aplausos de los demás estudiantes del colegio Tenerife Granada Sur, que detienen sus partidos de fútbol y animadas charlas para centrar toda su atención en estos gimnastas. Descalzos y bañados en sudor, se corrigen entre sí, bromean y sonríen una y otra vez.

Pero esto no siempre fue así. De hecho, muchos de los chicos que hoy se toman de la mano o se abrazan para hacer piruetas, hace algunos años eran enemigos declarados, miembros de los ‘parches’ de Tenerife y Monte Blanco, dos barrios de Usme que, durante mucho tiempo, han estado divididos por las barreras invisibles de la violencia y el microtráfico.

De esos enconados enfrentamientos, que parecían no poder saldarse, solo quedan borrosos recuerdos. Todos y cada uno de ellos, fueron reemplazados por entrañables lazos de amistad, que los convirtió en lo que hoy ellos llaman la familia de ‘Gimnasia Territorio de Paz’.

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Transformar realidades para construir paz

De acuerdo con Sergio Guarín, coordinador de los temas de posconflicto y construcción de paz de la Fundación Ideas para la Paz - FIPeducar para la paz es fomentar a través de mecanismos formales e informales el conjunto de competencias (saberes, habilidades y actitudes) que se requieren para vivir de un modo armónico.

“Se trata de aprender a cerrar las heridas de la guerra”, dice Guarín, una afirmación que Fabián Rico y Ximena Pizo, dos de los integrantes más destacados de ‘Gimnasia Territorio de Paz’, trasladaron a su entorno para llevarla del papel a la práctica.

“Cuando yo llegué a este colegio tuve un problema enorme con Rico porque él, que era del barrio Tenerife, no se podía ver con mi novio, que era de Monte Blanco. Entonces yo terminé metida ahí en ese problema (…) Éramos enemigos porque éramos de combos diferentes, pero él nunca me hizo nada a mi, y yo tampoco a él”, recuerda Ximena, mientras Fabián, que está a su lado, asiente y agrega: “era un conflicto sin sentido, trajimos las líneas imaginarias de la calle al colegio, es decir, ella por su lado y yo por el mío”.

Este mal ambiente fue evidente en la comunidad educativa, siendo el profesor de educación física, Jaime Lozano, el primero en percibirlo. “Era una bomba de tiempo – recuerda –. Entonces decidí adelantarme e invitar a Ximena al grupo de gimnasia que ya estaba funcionando. Eso no le gustó a muchos, en especial a Fabián, pero me las ingenié y así fue como reuní en un solo lugar a chicas y chicos de diferentes bandos. Era un lugar neutro, cuando salían ni se miraban o peleaban, pero mientras estaban en clase, se respetaban. Ese fue nuestro primer territorio de paz”.

Nada fue fácil en este proceso. Cosas tan sencillas como cogerse de las manos para practicar algunas figuras acrobáticas, resultaron todo un reto, pero luego de siete largos meses llenos de altibajos, el profe Jaime logró lo que para él es un regalo enorme: robarle chicos a la pandilla que, poco a poco, cambiaron sus horas de ocio en la calle por arduos entrenamientos de gimnasia acrobática.

Este cambio de ‘chip’ en sus estudiantes, significó para el profesor Jaime un triunfo Invaluable. Es un granito de arena en ese camino de construir la paz.

“Para mí la paz es estar en comunión con el resto de gente, estar pendiente del otro, trabajando hombro a hombro sin importar la diferencia, es ser capaz de transformar tu realidad. Cuando uno es profesor, esta responsabilidad aumenta pues uno transformas vidas, corazones, cuerpos, mentes y pensamientos. Por eso, ni la escuela ni los docentes pueden hacer caso omiso de lo que ocurre alrededor, y más cuando existe la posibilidad de hacer de tu entorno y el de tus estudiantes un lugar mejor”, comenta el profe Jaime.

Es precisamente esa idea de transformar realidades para construir paz, la que durante los últimos cuatro años, la educación pública de Bogotá ha venido trabajando bajo una de las apuestas más ambiciosas de la actual política educativa de la capital: el Proyecto de Educación para la Ciudadanía y la Convivencia.

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Competencias ciudadanas, la clave para una educación para la paz

Para Sergio Guarín de la FIP, la educación para la paz es una de las tareas inaplazables de nuestro país, que debe incluir dentro de sus estrategias educativas, la enseñanza de competencias ciudadanas.

“Desde mi punto de vista, el fomento de una cultura democrática es condición necesaria (más no suficiente) para la construcción de la paz. Creo profundamente que la violencia política, económica y social de nuestro país está muy arraigada en un conjunto de valores de tipo conservador, elitista y de desprecio de las diferencias que es necesario controvertir, por lo que se necesitan ambientes que promuevan, mediante prácticas concretas, la inclusión, el interés por lo público, la toma de decisiones colectivas y el respeto por la diferencia”, asegura Guarín.

Es precisamente en este sentido, de empoderar y garantizar a las niñas, niños y jóvenes en el reconocimiento y aprendizaje de capacidades ciudadanas, que nace el proyecto de Educación para la Ciudadanía y la Convivencia – PECC -  de la educación pública de Bogotá.

“Esta apuesta es coincidente con el avance que venían teniendo los Diálogos de Paz en la Habana, donde empezamos a preguntarnos como sector educativo, cuál era nuestra responsabilidad frente al tema de construcción de la paz desde lo cotidiano. Entonces decidimos trabajar en varias cosas: impulsar la educación en ciudadanía y convivencia en cada colegio del Distrito dentro y fuera del colegio, construir empoderamiento de estudiantes, docentes y rectores en función de generación de paz y construir una red de educación para la paz”, explica la directora de Participación y Relaciones Interinstitucionales de la Secretaría de Educación del Distrito, Deidamia García.

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Con una inversión de cerca de $100 mil millones de pesos, el proyecto de Educación para la Ciudadanía y la Convivencia de los colegios oficiales de Bogotá es, sin duda, una de las apuestas más ambiciosas del actual gobierno para transformar la educación pública de la capital y pasar de la garantía del derecho a la educación, a una educación de calidad.

Por eso, educar para la paz es uno de los ejes transversales de la actual política educativa de la capital que apuesta por la formación integral de las niñas, niños y jóvenes. Política con la que ya se implementó la Jornada Completa en Bogotá como ciudad pionera en el país en ofrecer más tiempos con un currículo integral. El objetivo es claro: formar ciudadanos de excelencia.

El proyecto cuenta con una red de 11 mil facilitadores, cuatro estrategias de implementación en los ámbitos distrital y territorial  (Planes Integrales de Educación para la Ciudadanía y la Convivencia - PIECC, Iniciativas Ciudadanas de Transformación de Realidades - IncitarGestión del Conocimiento y Respuesta Integral de Orientación Escolar RIO), dos herramientas para evaluar y monitorear los procesos como lo son las Pruebas Ser y la Encuesta de Clima Escolar y Victimización, y más de 300 materialesque hablan de cómo integrar las capacidades ciudadanas a los currículos académicos.

Estas son solo algunas de las cifras que dan muestra del compromiso de esta administración por movilizar y empoderar a una generación de paz de la que también hacen parte los gimnastas del colegio Tenerife – Granada Sur.

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La paz es mucho más que camisetas blancas

Como lo señala Deidamia García, la paz es un proceso de reflexión – acción y participación permanente en el que todas las personas tenemos una responsabilidad y un aporte que va mucho más allá de lo que está ocurriendo o pueda ocurrir en los Diálogos de Paz de La Habana, un gesto del que muchos esperamos, sea el inicio del fin de más de 50 años de conflicto armado en Colombia.

“Lo que esperamos se firme en La Habana es un acuerdo de cese del conflicto armado, que es muy importante para generaciones enteras, pero lo que sigue después de la firma del acuerdo, es la construcción de la paz, es decir, la paz solo empezará a hacerse si cada persona toma una decisión de poder ayudar en ello, y eso abarca cientos de posibilidades”, dice García.

Es por ello que para Bogotá ‘Somos Generación de Paz’, es mucho más que vestir camisetas blancas y apostar por un acuerdo que de fin a la guerra.

También se trata de un compromiso con el cuidado del medio ambiente, de respetar la diversidad de género, de creencias, de creer en una sociedad más equitativa donde los estratos no sean la vara que decida el destino de una vida. En otras palabras, ‘Somos Generación de Paz’, es una decisión de vida en donde niñas, niños, hombres, mujeres, jóvenes, adultos y viejos tienen cabida.

“La paz empieza en el primer territorio que habitas, que no es otro que tu cuerpo. Por eso cuando entendemos que el cuerpo no solo sirve para agredir sino también para cuidar y proteger al otro, empiezan a crecer valores como el autocuidado, el respeto y la tolerancia que te ayudan a entender que sí existen caminos diferentes a la violencia”, asegura el profesor Jaime.

De ello está convencido Fabián, que ahora que está a punto de graduarse como bachiller, vuelve a convencerse una y otra vez de que a él las acrobacias lo convencieron de que solo basta compromiso para lograr una revolución completa.

“Una de las cosas que intentamos, y eso fue un paso enorme, fue invitar a gente que no es del colegio y que esta afuera en esos parches, a practicar con nosotros. No ha sido fácil, pero sí enriquecedor porque ahora todos sentimos que eso que empezó en este colegio, está saliendo de estas paredes para afectar positivamente a nuestro barrio que se lo merece. Porque si nuestro entorno mejora, cada vez serán menos los que caigan en problemas”, dice Fabián que, junto a Ximena y sus otros compañeros, ahora enseña lo aprendido a los más pequeños del colegio.

“Tuvimos la necesidad de crear estos semilleros porque nosotros nos graduamos este año del colegio, pero no queremos que este proyecto se acabe. Realmente nos cambió la vida y queremos que esto siga sucediendo con más niños y jóvenes”, comenta Ximena.

Ahora Daniel, César, Ricardo, Andrés y Zharick son las nuevas promesas de la gimnasia acrobática de la localidad de Usme. Ninguno supera los cinco años, pero ya todos sueñan con ser grandes deportistas.

“Lo que pasa es que aquí el profe Jaime nos cambió la vida, nos enseñó que si vives en paz, vives más feliz, más tranquilo y puedes hacer más cosas por ti, tu familia y tu comunidad”, explica Joel Carmona, otro de los pupilos del profe Jaime, que, como señala el rector del Tenerife –Granada Sur, Darío Sanguino, se han convertido en un ejemplo a seguir para los 1.320 estudiantes que conforman esta comunidad educativa.

A la fecha, el 95% de las instituciones educativas del Distrito (345 de los 363 colegios del Distrito) ya cuentan con Planes Integrales de Educación para la Ciudadanía y la Convivencia. Aunque son diversas las áreas desde las que docentes y estudiantes se están pensando la construcción de la paz, todos y cada uno de ellos, están convencidos de que así como hemos gastado más de medio siglo escribiendo historias para la guerra, ahora también tenemos derecho de empezar a reflexionar sobre cómo queremos construir un país en paz. Y tú qué dices, ¿empezamos a soñar?

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Cifras de una educación para la paz en Bogotá

  • Cerca de $100 mil millones de pesos ejecutados hasta la fecha en el proyecto de Educación para la Ciudadanía y la Convivencia - PECC.
  • Más de 11 mil facilitadores en el proyecto de  Educación para la Ciudadanía y la Convivencia PECC, entre estudiantes, maestros, directivos y padres de las comunidades académicas de todas las localidades de Bogotá.
  • 4 estrategias con implementación en los ámbitos distrital y territorial: Planes Integrales de Educación para la Ciudadanía y la Convivencia - PIECC, Iniciativas Ciudadanas de Transformación de Realidades - Incitar, Gestión del Conocimiento y Respuesta Integral de Orientación Escolar - RIO.
  • 2 herramientas para evaluar y monitorear los procesos: Pruebas Ser y la Encuesta de Clima Escolar y Victimización.
  • Más de 300 materiales que hablan de cómo integrar las capacidades ciudadanas.
  • Más del 95% de las instituciones educativas del distrito (345 de los 363 colegios del Distrito) ya cuentan con Planes Integrales de Educación para la Ciudadanía y la Convivencia.
  • 356 colegios que implementaron el Sistema de Alertas.
  • Más de 2.600 Iniciativas Ciudadanas de Transformación de Realidades – Incitar, de las cuales 1.059 trabajan el tema de paz y Derechos Humanos.
  • Cerca de 5 mil personas moviéndose en diferentes redes de participación, acción y líneas de pensamiento para el aprendizaje como ‘Somos Generación de Paz’.
  • Aumento en la planta de orientadores escolares, de 960 a 1.440 para apoyar la y Respuesta Integral de Orientación Escolar - RIO.
  • 15 unidades móviles de atención para la implementación de la Respuesta Integral de Orientación Escolar - RIO.

Por Paula Andrea Fuentes

Fotos Julio Barrera


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