Fecha de publicación: Lun, 06/04/2015 - 16:02

CUIDAR DE SÍ MISMO, UN PASO CLAVE PARA APRENDER SOBRE BIENESTAR ANIMAL

El cuerpo es el primer territorio; por ello, el ‘VI Encuentro Distrital de Protección y Bienestar Animal’ se centró en la reflexión del cuidado del cuerpo como un paso fundamental para la comprensión de las necesidades del otro, ese otro que también son los animales y todas las expresiones de vida de nuestro planeta.

Cuidar la tierra, la naturaleza y los animales, no es posible si primero no se cuida y se ama el propio cuerpo. Este fue el mensaje para los más 700 estudiantes de 45 colegios públicos de Bogotá que asistieron a este encuentro pedagógico organizado por la Secretaría de Educación del Distrito, el pasado 2 de octubre en las instalaciones del Club Colsubsidio Bella Vista.

“El evento de hoy trabaja la educación ambiental desde la ecología humana, sin fragmentarlo en temáticas como biodiversidad, agua, animales, sino como un todo para entender el ambiente de manera integral y cómo, al cuidarnos a nosotros mismos, cuidamos la tierra y los animales”, explicó Nelly Niño, profesional del equipo ambiental de la Dirección de Educación Preescolar y Básica.

Los estudiantes tuvieron la oportunidad de disfrutar de diversos talleres con actividades lúdico – pedagógicas para comprender desde la experiencia vivencial y la reflexión personal, la importancia del respeto por todas las formas de vida, haciendo un especial énfasis en los animales domésticos y silvestres que habitan los distintos ecosistemas y territorios de la ciudad.

Los animales sienten como nosotros

“La madre naturaleza y los animales sienten al igual que nosotros, por eso necesitan amor, cuidado y protección”, este fue el mensaje de ‘El ‘Túnel de sensacciones para reverde – sernos’, una de las propuestas que más impacto tuvo entre los estudiantes. Esta actividad, desarrollada por la Comunidad Muisca de Suba, invitó a los asistentes a despertar sus 5 sentidos a través de la percepción de aromas, texturas, sabores y sonidos para conectarse consigo mismos y la naturaleza.

Los 9 metros del túnel simbolizaron los meses de gestación en el vientre materno; al finalizar este recorrido lleno de sensaciones, los estudiantes llegaron al ‘útero’ donde tuvieron unos minutos para encontrarse consigo mismos: ‘Se acostaron en silencio y muchos de ellos se quedaron profundamente dormidos’, manifestó Luz Miriam Martínez Triviño, integrante de la Comunidad muisca de Suba y una de las coordinadoras de la actividad.

“El propósito del túnel es estimular los sentidos de los niños: el tacto, el olfato, el gusto; mediante olores agradables de la naturaleza, de aromas de plantas como el cidrón y la manzanilla; de texturas como la del estropajo y la arena en sus pies; de sabores como la miel y el jengibre; de sonidos  que nos regalan instrumentos como el palo de lluvia, la tambora y animales domésticos y silvestres”, agregó la Luz Miriam.

Los animales de compañía necesitan de nuestro tiempo y paciencia

“Una mascota nunca los va a dejar solos”, afirmó Yeimy Vargas, estudiante de grado 8º del colegio Manuel Cepeda Vargas y participante de los talleres de plastilina y arcilla, en los cuales las niñas y niños dieron ‘vida’ a perros y gatos: “Nosotros hicimos un perrito en plastilina, cuando lo hice pensaba en el cuidado que uno les da, el tiempo que se les dedica, la paciencia. Si alguien lo hace de mala gana, así mismo trata a los animales”, enfatizó.

Numerosos tigrillos lanudos hicieron presencia en el taller de maquillaje; se trataba de un numeroso grupo de estudiantes del colegio Policarpa Salavarrieta quienes recrearon en su rostro a este mítico ejemplar: “Es una diversión cuando uno está aprendiendo así, y se lo quiero contar a los demás y decirle a los grandes que dejen de maltratar y pegarle a los animales”, dijo la pequeña Victoria Eliana Chaparro Paladines, estudiante de grado 3º de esta institución educativa.

Ese ‘otro’ también son los animales…

La reflexión a través de la música, el movimiento, el equilibrio de las emociones y el encuentro con el otro, ese ‘otro’ que también son los animales y las distintas especies, tuvo su espacio en el taller de biodanza, a cargo del grupo ‘Volver al origen’. “A través de la música el movimiento y el encuentro con otras personas nos sensibilizamos hacia el cuidado de nosotros mismos, hacia el cuidado del otro, ya sea mi compañero, un animal o una planta”, afirmó Diana Calentura, una de las coordinadoras de la actividad.

El agua, también fue protagonista de esta apuesta por la protección y bienestar animal desde el cuidado del cuerpo como primer territorio. Estudiantes reflexionaron a través de la realización de poemas sobre la importancia del líquido vital para la existencia de la vida; así lo expresó Samuel Quiceno, un estudiante líder ambiental del colegio Marruecos y Molinos que participó en el ‘Pacto Mundial de jóvenes por el clima’ en el mes de mayo en Francia:

 “Es muy importante porque el agua es lo que da la vida y todo lo que hay en los ecosistemas es vida; nosotros hacemos parte de estos ecosistemas y si hace falta el agua, hace falta la vida”, expresó el estudiante.

El evento finalizó con la socialización de experiencias en torno al bienestar animal de los distintos colegios participantes. Al cierre, las niñas, niños y jóvenes partieron con un compromiso claro: proteger, amar y cuidar a los animales y la naturaleza es una responsabilidad que empieza con el cuidado del primer territorio: el cuerpo propio.


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