Fecha de publicación: Mié, 21/10/2015 - 16:18

ÓPERA INFANTIL DEL DISTRITO PRESENTÓ SU OBRA MAMBRÚ, ¡NO MÁS LA GUERRA!

En el marco del XVIII Festival Ópera al Parque, la compañía de niñas y niños del colegio Rafael Bernal Jiménez presentó su obra de paz en el emblemático Teatro Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá. Conozca más detalles.

Con algo de ansiedad, nervios y sus rostros pintados de colores, las 40 niñas y niños, entre los 7 y 13 años, que conforman la primera compañía de ópera infantil de la educación pública, se presentaron el 20 de octubre en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán, frente a cerca de mil ciudadanos, estudiantes y docentes de más de diez colegios de Bogotá, quienes aplaudieron y reconocieron su talento.

Cuando subió el telón y los tambores empezaron a sonar, los pequeños artistas brindaron al público un espectáculo sin precedentes, lleno de humor, romance y lírica. “Nuestro sueño se hizo realidad. Fue una linda y grata experiencia que no hubiéramos alcanzado sin el poder que nos da la educación”, resaltó con un gesto de emoción, Sofía Sosa Cortés, estudiante de 5° de primaria.

Las niñas y los niños de esta compañía liderada por el colegio Rafael Bernal Jiménez de la localidad de Barrios Unidos, se presentaron con la obra musical y teatral: ‘Mambrú, ¡no más la guerra!’, que adaptaron con el fin de decirle a la sociedad: “¡no a la violencia, sí a la paz!”.

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“El tema de la paz se pinta de colores y escenarios, para motivar en la sociedad la convivencia, la paz y la solidaridad. Este proyecto deja a su paso grandes cantantes infantiles que son el futuro de un país en paz y amor”, manifiesta Roberto Salazar, docente y experto en ópera, quien explica que el objetivo de este estreno oficial es que los demás colegios se contagien de la ópera, para que la implementen como centro de interés.

“Queremos que todos los niños canten, pues este género desarrolla su cerebro y sus talentos. Hay mucho que mostrar de los colegios de Bogotá, pues son nidos de arte, saberes y conocimientos” agregó el profe Salazar.

Esta compañía, es el primer centro de interés de profundización de los aprendizajes en ópera infantil de la Jornada Completa de Bogotá y cuenta con el apoyo de la Orquesta Filarmónica de Bogotá y la Fundación Ópera Estudio.

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Antes de iniciar la función, los estudiantes estuvieron cerca de cinco horas ensayando la presentación en este importante teatro de Bogotá. Entre más corrían las manecillas del reloj acercándose la hora de salir al escenario, los estudiantes corrían, gritaban, cantaban y se concentraban para que todo saliera bien.

“Es muy lindo estar aquí. Sinceramente vale la pena, todo nuestro esfuerzo y compromiso con nuestros sueños. La música te transporta a estos escenarios llenos de magia, pintura y color” afirma Mariana Luisa Pérez, estudiante de 13 años.

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La sala colmada de espectadores se llenó de magia, rostros pintados, pelucas de colores y grandes sonrisas. Después de varios minutos de presentación, desaparecieron los nervios y los estudiantes se dedicaron a actuar, reír, cantar y disfrutar de esta experiencia, que muchos esperan “algún día se repita”.

“Confirmamos una vez más, que la ópera no solo es para adultos. La música no tiene límites, si sale del corazón. Esta obra es una pequeña presentación de los talentos, habilidades, aptitudes y saberes de la infancia” dice Gonzalo Montes, docente y experto en ópera de esta compañía.

Durante dos horas, el embrujo de la ópera se apoderó de este teatro de Bogotá. En un escenario colorido, florecieron los sueños de una infancia que desea y anhela desde lo más profundo de su corazón, la paz de su país.

Al finalizar la obra, el público disfrutó del acto especial de Sofía Sosa Cortés, una estudiante de 10 años, quien interpretó la canción “Un mundo”, reflexión artística que motiva a la ciudadanía a generar valores, paz y reconciliación en todos los rincones de Colombia.

“Decidí cantarle a la paz, porque estoy cansada de ser testigo de tanta violencia. Ya es hora de que cambie el panorama. Queremos un país lleno de amor, cariño y armonía” afirmó la pequeña.

Entre aplausos y gritos de apoyo, los estudiantes fueron despedidos por el público, quien quedo totalmente agradecido por un espectáculo que los dejó anonadados y con una bonita reflexión de paz.

“Definitivamente, la educación oficial le abre las alas a los estudiantes. Estamos felices de verlos crecer, amar la música y generar mensajes de paz. El colegio debe seguir motivando en sus estudiantes, el arte, su ser y los saberes que realmente hacen palpitar su corazón”, manifestó Kevin Camargo, asistente al evento.


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