Fecha de publicación: Vie, 29/01/2016 - 16:45
EL COLEGIO DEL CENTRO DE BOGOTÁ DONDE EL TANGO ES EL REY
Al profe de informática Fabián Córdoba, lo enamoró el dulce quejido del bandoneón. Y con la poesía del tango, él enamoró a sus estudiantes de la danza. Conozca a ‘Tangolaria’, la perfecta fusión entre el aprendizaje, la disciplina y la bohemia.
El viejo barrio La Candelaria de Bogotá es un rincón de nostalgias, sonidos y tradiciones. Allí, donde la cultura y la bohemia coexisten, la vida de una escuela pública se alimenta. Se trata del colegio Integrado La Candelaria, donde un maestro y sus estudiantes vibran por un sonido, baile y poesía que nació en la tierra del fuego y cruzó el continente para arraigarse en la cosmopolita Bogotá: el tango.
La elegancia, la fuerza y la sensualidad de esta danza tradicional del sur del continente, que se pelean como propia Argentina y Uruguay, se trasladó a este colegio para ofrecer a sus estudiantes una oportunidad de aprender y retarse con una actividad sana, recreativa y muy enriquecedora para la mente y el cuerpo.

“El tango es novedoso y atractivo para los muchachos. Les enseña disciplina, compromiso, trabajo en equipo y respeto por el otro y por sí mismos”, dice el profe Fabián, un docente de informática enamorado del tango que encontró en esta danza una alternativa para expandir su quehacer pedagógico y enamorar a sus estudiantes de sus cuerpos y de la disciplina. Del fabuloso tango, declarado en 2009 Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.
‘Tangolaria’, el grupo que lleva seis años convertido en el refugio para los amantes de la música y la danza de este colegio, es hoy también una exitosa iniciativa de educación alternativa, orgullo de la institución y de la localidad. Sus integrantes deleitan en presentaciones multitudinarias, en las que demuestran que la formación del ser a través del arte y la cultura, es fundamental en la educación pública de la capital.
La esencia de esta iniciativa de transformación de realidades, destaca Fabián, es relacionar a los jóvenes con la ciudad y con los espacios de cultura y recreaciónque ofrece la ciudad y generar sentido de pertenencia en ellos a través de una participación activa y comprometida.
El tango, una pasión que se contagia
Fabián Córdoba es un maestro joven. Joven con alma bohemia y amante insaciable del baile. Sin embargo, fue casi una casualidad notar que su afición por la danza y su por el tango podrían convertirse en aliados estratégicos en su labor pedagógica.
“Yo siempre fui aficionado a la danza, pero cuando me vine a vivir a La Candelaria me enamoré del tango. Tomé lecciones y empecé a aprender, pero era como un gusto personal y ya. Un día estaba en la sala de profesores viendo videos de tango en internet y uno de mis alumnos se acercó. Me preguntó si yo sabía y cuando le dije que sí me pidió que le enseñara. Así empezó este cuento”, recuerda el maestro.
“Empezamos a ensayar en contra jornada y cuando los otros alumnos nos veían bailando se empezaron a unir y el grupo creció. Empezaron las presentaciones en el colegio, en eventos, en concursos y con eso vino el reconocimiento de los otros estudiantes y de la institución. Gestionamos lecciones especializadas con algunas universidades y empezamos a trabajar hacia una profesionalización. Ha sido un proceso muy enriquecedor donde todos hemos aprendido”, puntualiza.
Gracias a la iniciativa de este docente y a su invaluable aporte de conocimiento y experiencia, los jóvenes de esta institución pública del centro de la ciudad conocieron el tango, que combina expresión, destreza y elegancia.
Brayan Martín, estudiante de grado 11° de esta institución, encontró en el sonido de Gardel y Goyeneche una pasión que le hizo entender que es capaz de expresar sentimientos a través de su cuerpo.
“El grupo de tango se ha convertido en un espacio para conocer mejor a mis compañeros y a mi profesor. Yo antes criticaba todo, pero aprendí lo chévere que se siente tener una afición y volverse bueno en algo. Aunque al principio me costó trabajo, le puse empeño y como aprendo rápido le cogí el tiro y puedo sentirme orgulloso de decir que hago parte de ‘Tangolaria’”, comenta Bryan.

El baile, ese lenguaje donde el cuerpo es el protagonista y el instrumento para expresar un sentimiento, ha sido para estos estudiantes una forma de decir lo que no se puede expresar en palabras, de sacar todo eso que se tiene adentro y convertirlo en un mensaje, en un producto artístico.
“Con el tango fue amor a primera vista. Vi una presentación y quedé enamorada. Ingresé al grupo hace cuatro años y ha sido una experiencia en donde ha aprendido mucho. Esta danza es de pasión y de sensualidad. La mirada debe expresar un sentimiento, odio, pasión, rabia, coquetería, según la canción”, comenta Mariam Suárez, de grado 10°.
“Eso es lo más difícil, conectarse con la música y con el alma para que el cuerpo exprese lo que uno lleva adentro. El abrazo y la mirada son importantísimos porque la conexión con la pareja se logra a través de lo corporal. Uno tiene que sentir a la pareja, con el torso le marca el movimiento y la pareja entiende el código”, comenta Mariam, quien sueña y ensaya a fondo para convertirse en una bailarina de tango profesional.
El baile y la cultura, aliados en la formación
Más que una actividad física, más que una expresión artística, ‘Tangolaria’ ha sido una experiencia pedagógica y formativa que engloba esos dos componentes y mucho más. Además de ofrecer a las niñas y niños un aprendizaje alternativo y enriquecedor, esta iniciativa ha logrado inculcar en ellos valores como el respeto por el otro, la tolerancia hacia la diferencia y el cuidado del cuerpo.
A través de la danza, el maestro Fabián ha logrado que sus estudiantes se conecten con su cuerpo y con sus sueños y emociones, ya que detrás de cada paso, de cada movimiento, de cada coreografía, lo que el profesor Córdoba enseña es que uno puede lograr cualquier cosa que se proponga sin importar las limitaciones y la falta de recursos. Porque en el tango, como en la vida, solo se necesita pasión y entrega para tener éxito.
“Con el tango ‘encuentras’ partes de tu cuerpo que te eran desconocidas. Este baile es de explorar, de conocerse a uno mismo. Las ventajas que brinda en tango en la formación de los chicos son innumerables. Les da flexibilidad, coordinación, equilibrio, fuerza. Eso en lo físico. En lo actitudinal les brinda confianza y seguridad en sí mismos, les inculca valores como el trabajo en equipo, responsabilidad con los ensayos y las presentaciones, compromiso, respeto por los demás”, destaca el profe Fabián.
Y esos beneficios, se evidencian aún más en la experiencia de los estudiantes, que desde su perspectiva han aprendido a ‘sacarle el jugo’ a esta actividad de diferentes maneras.
“Gracias al tango me he vuelto más femenina, más delicada. Me dio la oportunidad de convertir mi cuerpo en un instrumento para expresar un sentimiento. Es algo muy bonito. Además, ahora tengo más elasticidad y más fuerza. Desde que bailo siento que tengo más confianza, una mejor postura a la forma de caminar”, dice Vanessa Gómez, otra de las pupilas del profe Fabián que tiene una disciplina de bailarina dentro y fuera del escenario.

En estos años han sido muchos los logros que este grupo ha alcanzado, entre ellos el haber participado en el Foro de Educaciones Alternativas de la localidad de Santa Fe en 2015, pero tal vez lo más importante, según puntualizan sus integrantes, es que ‘Tangolaria’ se ha convertido en uno de los referentes del tango aficionado del centro de la ciudad.
Por Nicolás Rodríguez
Fotos Juan Pablo Duarte
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