Fecha de publicación: Mar, 02/02/2016 - 17:24
SÚPER USMINIO, EL HÉROE DE LA PRIMERA INFANCIA EN USME
Al suroriente de la capital, un colegio público transformó las aulas regulares de 200 niñas y niños en escenarios mágicos. Ambientes de aprendizaje sin igual en toda la ciudad, donde este pequeño superhéroe ayuda a la primera infancia a descubrir el mundo. Así se aprende jugando en Bogotá.
En una de las empinadas calles del barrio Antonio José de Sucre de la localidad de Usme, una institución educativa pública rompe todos los esquemas. Se trata del colegio Usminia, el hogar de aventuras de un pequeño capitán que guía el aprendizaje de la primera infancia: Súper Usminio.
Él es el guardián de la sana convivencia y el buen trato en esta escuela y quien inspiró a las 8 maestras de educación inicial para transformar las aulas regulares de los 200 estudiantes de jardín y transición en mundos mágicos.
Ocho puertas y 8 colores son el tiquete de entrada a estos singulares ambientes de aprendizaje que, a través del arte, la literatura, el juego y la exploración, potencian las habilidades cognitivas, físicas, sociales y afectivas de las niñas y niños entre los 3 y los 5 años.
Así se aprende jugando, de la mano del flamante capitán Súper Usminio.
Salón azul - La ludoteca: jugar, aprender, jugar
Usminio era un niño muy inteligente, pero con un pequeño problema: no sabía relacionarse con sus compañeros, era grosero y brusco. Un día, Usminio se dio cuenta de que sus compañeritos le tenían miedo, hecho que lo hizo sentir muy mal.

Mientras caminaba de regreso a su casa, se equivocó de camino y llegó sin pensarlo a una casa donde vivía un agradable señor de barba blanca. Él era el profesor Convivencio, que estaba buscando la vacuna para que todos los niños aprendieran convivir en paz. Cuando Usminio escuchó esta historia, quiso ser el primero en probar la vacuna y, cuando lo hizo, su cuerpo, su mente y su corazón se llenaron de súper poderes, convirtiéndolo en Súper Usminio.
Con este pequeño cuento, la profesora Irma Zárate da inicio a la clase en el salón azul, la ludoteca donde se busca que el niño recree, interprete y comprenda su realidad a través del juego dirigido.
“Gracias a Súper Usminio, jugamos y aprendemos la importancia del respeto y la sana convivencia. Este superhéroe nos acompaña en todos los salones y por estoy convencida de que gracias a esto aquí no tenemos problemas de convivencia”, dice la profesora Irma quien, luego de haber leído el cuento, invita a sus estudiantes a tomar elementos del salón para convertirse en el personaje que deseen. Eso sí, portándose bien como Súper Usminio.
Rápidamente el salón se llena de ingenieros, doctores y profesores. Mientras juegan, la profesora saca rompecabezas y bloques lógicos para que los introduzcan en la dinámica. “En estos espacios no se trata de jugar por jugar porque, mientras se fortalecen habilidades sociales, también se utilizan otras actividades para potenciar habilidades lógico – matemáticas, lo que nos demuestra que el juego sí sirve, y mucho”, comenta la profe Irma, una convencida de que la educación no se trata de llenar a los estudiantes de contenidos sino de experiencias.
Salón rojo - Cuerpo y movimiento: ¡A mover el esqueleto!

Entre colchonetas de colores y sin zapatos, los estudiantes de transición de la profesora Ana Isabel Duarte están listos para empezar la clase con una alegre canción: “moviendo, moviendo me estoy divirtiendo, moviendo, moviendo estoy aprendiendo”, cantan los niños y la maestra mientras realizan círculos con su cuerpo, saltan y giran.
Al terminar la canción, Ana Isabel les indica el reto que Súper Usminio le ha dejado para hacer en este día: un parque. Rápidamente, los pequeños se organizan en grupos y ‘convierten’ las colchonetas en rodaderos, puentes “y lugares donde esconderse”, como dice María Camila Rojas, una pequeña de 5 años con grandes ojos claros y cabello rubio que conversa varios minutos con Lasmy Gutiérrez, su compañerita de juegos, sobre dónde es el mejor lugar para poner “la puerta del escondite”.
Ejercitar y explorar el cuerpo, jugar con la imaginación e interactuar con los demás, es el objetivo de este salón que, como lo explica la profe Ana Isabel, ha permitido a niñas y niños, en especial a los más tímidos, a desenvolverse y relacionarse mejor.
Mientras que en el salón rojo los pequeñitos de la maestra Ana Isabel continúan jugando, en el parque de sus sueños, al lado, en el salón de los sentidos, los estudiantes de jardín tienen mucho calor, pues su profesora los llevó a visitar la playa.
Salón fucsia - Los sentidos: experimentar el mundo con mis ojos, mi nariz, mi boca, mis oídos y mis manos
Ángel y Dilan, de 4 años, están muy felices porque su profesora de Jardín hoy los llevó a la playa sin salir del salón de clase:
- “¿Qué tengo en mis manos?”, pregunta la maestra Adriana Buitrago.
- “Un plástico”, dicen los niños.
- “Exacto, pero les voy a contar un secreto: este no es un plástico cualquiera, es la capa mágica de Súper Usminio. Si lo pongo en el piso, se transforma en mar”, dice la profe Adriana y los rostros de sus pequeños se iluminan mientras la ayudan a poner el piso ese ‘pedacito de mar’ para empezar a nadar.

Luego de jugar y de convertir el plástico mágico en una sombrilla gigante porque había empezado a llover en la playa, la profe dice, “¿no les parece que algo le hace falta a esta playa?
“¡Arena!”, grita Ángel. La maestra asiente, saca una bolsa llena de arena y empieza a esparcirla en el salón mientras les pregunta cómo se siente. “Suavecita”, dicen los niños. ¿Y se parece al plástico?, indaga de nuevo Adriana. “No, porque el plástico es transparente y la arena no”, dice con seguridad Dilan.
Usar los sentidos como medio de reconocimiento y comprensión del mundo es el propósito de las actividades que se desarrollan en este salón.
“Aquí venimos a ensuciarnos, a tocar, a oler a escuchar a experimentar. Nos divertimos y aprendemos mucho - asegura la profesora Adriana quien confiesa que, aunque no fue fácil pasar de aulas regulares a estos ambientes de aprendizaje, ha valido la pena, pues ha llevado a todas las docentes a estar en una búsqueda constante de nuevas estrategias pedagógicas lo que hace de cada uno de estos salones de clase, una experiencia inolvidable.
Al finalizar la visita por la playa, el timbre de cambio de clase suena y la profe Adriana y sus pequeños van a la segunda estación del día: el palabrario.
Salón blanco - El palabrario: el poder de la palabra para dejar huellas

Luego de la vista a la playa, la profesora Adriana lleva a sus pequeños al mundo de las letras. “Siempre tratamos que las actividades del día estén ligadas una a la otra, entonces hoy vamos a leer cuentos sobre la playa, y así vamos aprendiendo las palabras que usamos hoy”, explica la maestra.
Realizar actividades que potencien la comunicación y que incentive a los niños a descubrir e interesarse por el poder de la palabra, es el objetivo de este espacio en donde siempre es divertido terminar la jornada escolar.

Salón verde - El cienciódromo: ¿quién dijo que la ciencia es aburrida?
En el lugar más alto del colegio se encuentra el espacio para hacer preguntas, crear hipótesis y descubrir cómo funciona todo lo que existe en el planeta tierra y fuera de él. Este espacio es el cienciódromo, y allí los niños del colegio Usminia se acercan al mundo de la ciencia y la investigación a través de divertidos experimentos.

El día de hoy la profesora Myriam Montilla se encuentra con su grupo de transición haciendo burbujas de jabón.
“En este salón siempre estamos experimentando, preguntándonos cómo son las cosas, los seres vivos y cómo funcionan. Por eso cuando estamos aquí, construimos conocimiento desde la acción. Por ejemplo, estamos haciendo burbujas no solo para saber cómo se hacen, sino también para entender que el uso inadecuado o en exceso de un recurso tan preciado como el agua, deteriora nuestro planeta. Somos responsables porque queremos ser como Súper Usminio”, explica Myriam, una maestra para quien la docencia es lo más maravilloso de este mundo, pues para ella, los niños son puro amor y poder contagiarse de ese cariño y de esa energía que emanan, es un privilegio que muy pocos tienen.

Salón morado - El Atelier: el taller de los pequeños artistas
En francés, Atelier hace referencia a un taller en donde el pintor o el artesano deja volar su imaginación. Esto es precisamente lo que ocurre en el salón morado donde en esta ocasión la profesora Pilar y sus pequeños de jardín están dibujando con temperas y crayones, cómo se sintieron en sus primeros días de escuela.

Yulber, un niño de ojos grandes y pícara sonrisa, dibuja un sol con muchos colores. “Este es el colegio y es chévere porque hacemos muchas cosas y pintamos, y conocimos a Súper Usminio, yo quiero ser como él”, dice el pequeño.
Potenciar las habilidades artísticas de los niños desde la pintura, la danza y la música es la razón de ser de este ambiente de aprendizaje que para la profesora Pilar ha permitido ir cambiando el ‘chip’ de que solo se aprende si se llenan cuadernos.

“Con este proyecto hasta los padres de familia han aprendido, pues al principio se angustiaban porque no veían el cuaderno lleno de tareas, pero poco a poco se han ido dando cuenta de que existen otras formas de que sus niños aprendan. Es un hecho que los ven más felices, y un niño feliz, sin duda, aprende más y mejor”, asegura la profesora Pilar mientras pinta y baila con sus estudiantes.
Salón amarillo - Construcción: hacer y deshacer para descubrir
Para la profesora Olga Bohórquez el proyecto ‘Construyendo ambientes de aprendizaje con Súper Usminio’ ha permitido encontrar habilidades en sus estudiantes, que quizás en un salón regular, estaban pasando desapercibidas, y en el salón donde más se nota esto es en el amarillo, es decir, el de construcción.

“Aquí la tarea siempre es crear, construir, transformar, y eso lleva a movilizar en los niños funciones de pensamiento que nosotras, de pronto, no habíamos potenciado. Por ejemplo, el hecho de construir un juguete los lleva a pensar en cada detalle desde cómo hacerlo hasta que tipo de material usar para que quede bien, y en esto los ambientes de aprendizaje fortalecen sus conocimientos previos y potencializar otros”, explica la profesora Olga quien, con más de 20 años de experiencia en la docencia, confiesa que ha sido este proyecto piloto, uno de los más enriquecedores para su carrera.

Salón naranja - Tic’s: las tecnologías de la información para ampliar nuestro mundo
El último salón, pero no menos importante en este mágico lugar, es el de las nuevas tecnologías. Pintado de naranja, aquí los estudiantes tienen la posibilidad de llevar más allá lo aprendido en los demás mundos de colores.
“La idea aquí es que el niño se familiarice con las tecnologías de la información, las herramientas que nos brindan y que, además, encuentre en ellas un apoyo para ampliar su conocimiento frente al tema que estemos viendo en clase”, señala la profesora Liliana Herrera, quien está viendo con sus estudiantes de transición un entretenido video del universo. Un pequeño le pregunta si Súper Usminio puede volar hasta allá.

“Deberíamos preguntarle la próxima clase – dice Liliana -, pero todos sabemos cuál es su poder más importante ¿no?”.
“¡Sí! Tratarnos bien”, responden los niños y continúan con sus ojos fijos en la pantalla donde una suave voz explica cómo son las cosas fuera del planeta tierra.
“Esta semana trabajamos el universo en todos los ambientes: en el rojo nos imaginamos cómo sería movernos en el espacio; en el fucsia experimentamos cómo se pueden sentir las cosas allá; en el blanco leímos cuentos sobre el tema; en el verde hicimos experimentos; en el amarillo construimos nuestro pequeño universo; en el azul jugamos a ser astronautas; en el morado lo dibujamos, y ahora en el naranja, estamos mirando cómo es. Mejor dicho, vimos todo el tema y ellos nunca se aburrieron”, asegura sonriente la profe Liliana.
Cuando finaliza la jornada, todos los pequeños salen de su salón emocionados, y aún tienen energía para divertirse. “Creo que las profesoras hacen bien su trabajo porque la niña sale muy feliz y siempre quiere volver a la escuela”, comenta Lucila Viatela la orgullosa abuelita de Hanna Riaño una pequeña de tres años que hoy sale con un hermoso dibujo hecho en el atelier.
Un mundo hecho a la medida de los más pequeños
Con vacunas contra la intolerancia para combatir el odio y muchas dosis de amor para contagiarse de alegría y respeto, Súper Usminio acompaña diariamente a los 200 pequeños que hacen parte de este mundo de colores diseñado exclusivamente para ellos para que siempre estén activos, como lo cuenta la rectora de esta institución Mary Prieto.
“Todos los días los niños rotan con la profesora de su curso por dos de los ocho ambientes de aprendizaje, siempre se encuentran en constante movimiento, y eso es lo que buscábamos con este proyecto piloto: romper los esquemas de los salones tradicionales y hacer un mejor uso de los recursos. Así nacieron nuestros ocho coloridos espacios que no serían los mismos sin Súper Usminio”, explica la rectora Mary.
Si de algo está convencido este equipo de docentes, es del gran apoyo que han encontrado en Súper Usminio a quien le atribuyen gran parte del ambiente de amor y respeto que se vive en el colegio.
“Este personaje no solo ha hecho que las niñas y niños vean de una manera más amable y divertida el inicio de la vida escolar, también han aprendido la importancia de temas como el respeto y la sana convivencia, y eso es algo muy valioso porque esto potencia el objetivo de nuestro proyecto que es que los niños se reconozcan como seres únicos, irrepetibles y maravillosos, con grandes capacidades y grandes talentos”, concluye la rectora.
Una jornada más ha terminado en el colegio Usminia, y mientras Súper Usminio despide a sus amiguitos sonriendo desde una de las paredes de este mágico lugar, las profesoras ya están pensando en la actividad del día siguiente. “Es que esto no solo los motiva a ellos sino a nosotros también”, aseguran estas maestras que, junto a su rectora y su comunidad educativa, día a día dan lo mejor de sí, convencidas de que es en la primera infancia donde está la clave para formar personas más felices.
Por Paula Fuentes
Fotos Juan Pablo Duarte
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