Fecha de publicación: Mié, 18/10/2017 - 12:11
“LA INNOVACIÓN TAMBIÉN APORTA A LA CONSTRUCCIÓN DE UN PAÍS EN PAZ”
De esto está convencida Adriana Correa, presidente ejecutiva de Maloka, quien participó en el Foro Educativo Distrital 2017. Promover el sentido crítico, el escepticismo y el trabajo en equipo, son algunas de sus propuestas.
Despertar la curiosidad para descubrir el mundo a través de la ciencia. Incentivar el sentido crítico y hacer de las tecnologías de la información y la comunicación aliadas en el aula para innovar en los procesos formativos. Estas fueron algunas de las ideas claves que dejó el encuentro inspirador ‘Innovación colaborativa para la educación’, que tuvo lugar en el Foro Educativo Distrital 2017, en el que expertos reflexionaron sobre la importancia de trabajar y crear juntos para innovar, transformar y dar pertinencia a la educación.
Adriana Correa, presidente ejecutiva de Maloka, fue una de las invitadas a este panel donde se invitó a los asistentes a recuperar antiguas herramientas como el método científico, y sembrar en los docentes y estudiantes la curiosidad por el sentido crítico y el escepticismo.
En esta entrevista, la especialista en Gobierno, gerencia y asuntos públicos con más de 10 años de experiencia en temas culturales, ciencia y TIC, nos comparte su posición frente al camino que debe abordarse a la hora de hablar en el aula de innovación en la educación, ciencia y la tecnología.
Secretaría de Educación del Distrito: ¿Cómo se puede innovar en la ciencia y en la educación, más allá de las herramientas tecnológicas?
Adriana Correa: A veces innovar no es inventarse algo nuevo, sino también desempolvar métodos viejos y por eso traigo a colación el método científico como una forma práctica de hallar la verdad. Pero, sobre todo, como una forma de hacernos preguntas antes de empezar algún proceso de innovación.
Por ejemplo, cuando quiero crear algo y me paro bajo este método, me formulo preguntas de la misma manera que se la preguntan los científicos, y esa sencilla acción me puede llevar a concluir cosas antes de empezar procesos de innovación que quizá ya los probaron y no funcionaron.
¿Cómo beneficia a la ciudad y a la educación apostarle a la innovación educativa?
Partamos de estas cifras: en Colombia, por cada millón de habitantes hay 70 investigadores. En Estados Unidos hay 3 mil investigadores por cada millón de habitantes, en Japón 5 mil investigadores, y en México, que es un panorama más cercano a nosotros, hay 200 investigadores.
Estos números reflejan que estamos lejos de ser un país que le apueste al conocimiento, a la ciencia, a la tecnología y a la innovación. Pero cuando tú siembras en las nuevas generaciones curiosidad por la búsqueda del conocimiento, estás formando personas capaces de interpelar su futuro, de indagar y de estar preguntándose constantemente por el contexto en el que viven. Esto también aporta a la construcción de una ciudad y un país en paz.
Además, pienso que cuando te aproximas a la verdad desde el sentido crítico y el escepticismo, empiezas a desplegar otras habilidades como la empatía, que solo podemos desarrollar en la medida en que utilicemos las mismas preguntas para entender al otro, sin importar si ese otro es muy diferente a mí o no lo comprendo.
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¿Cómo puede un docente incentivar el sentido crítico y el escepticismo en sus estudiantes?
Yo apelaría a dos cosas. Primero, la experimentación. Creo que el método de educación clásico siempre se ha centrado en decirle al estudiante qué hacer y cómo hacerlo y pienso que se obtienen mejores resultados cuando permites que el estudiante pregunte, observe, interactúe y utilice los sentidos para retener el conocimiento.
Lo segundo es el trabajo en equipo. La educación clásica generalmente se centra en la competencia y no en la colaboración. Siempre está el tema de quién es el mejor alumno, quién sacó mejores notas, quién tuvo el mejor examen, pero cuando te enfrentas a la vida real te das cuenta de que eso no sirve mucho porque generalmente los modelos más exitosos de trabajo son los que trabajan en equipo para resolver problemas. Creo que la escuela tendría que ser un campo donde ocurriera lo que va a suceder en la vida real.
Se trata de resolución de problemas, más que instrucciones jerárquicas. De enfrentarse a los problemas por ellos mismos a través del trabajo en equipo, en lugar de decir cómo hacer las cosas o cómo pensarlas y esto ayuda a incentivar el sentido crítico y el escepticismo: dos herramientas muy útiles para cualquier persona y que no creo que puedan ser reemplazadas por ninguna tecnología.
Así fue el Foro Educativo Distrital 2017
¿Qué decirles a los docentes que aún no han intentado acercarse al tema de la innovación educativa?
Reitero: la innovación no siempre se trata de hacer cosas nuevas, también se vale aprender de otros porque en muchas ocasiones centrar la innovación en algo completamente nuevo puede ser muy frustrante, entonces a veces innovar es estudiar qué están haciendo tus otros compañeros.
Por eso creo el mensaje a los profesores es escuchar y conocer el trabajo de otros docentes que trabajan en el mismo contexto, la misma ciudad y es un referente mucho más fresco que otro que traigan del extranjero. Mi consejo es que se escuchen entre maestros, porque hay infinidad de experiencias maravillosas que pueden servir de insumo para su trabajo, y que a veces la innovación es desempolvar conceptos viejos del pensamiento y el método científico que siguen siendo útiles a la hora de encontrar maneras de innovar.
¿Cuáles son los planes de Maloka para posicionarse como escenario de innovación, ciencia y experimentación en la ciudad?
El año entrante, gracias a un proyecto de regalías que se formuló el año pasado, vamos a tener una Maloka completamente nueva que le apunta a insertarnos como un complemento de la educación de Bogotá.
Vamos a tener laboratorios nuevos para hacernos preguntas por el mundo y el lugar en que habitamos. Vamos a renovar casi todas las experiencias con estas premisas con las que funcionan los museos de ciencia como Maloka, que buscan experimentar y tener un contacto directo con la ciencia, porque es mucho más fácil retener aquella información o conocimiento que nos entra por los sentidos que aquella que llega a través de la teoría o la lectura.
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También seguiremos trabajando muy de la mano con la Secretaría de Educación del Distrito, con la que hemos hecho llave para ser ese complemento de las políticas educativas que responden a las necesidades que la ciudad reclamaba.
Porque una ciudad educadora es una Bogotá mejor para todos.
Por Paula Andrea Fuentes
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