Fecha de publicación: Vie, 13/07/2018 - 16:50

ESTO ES LO QUE OCURRE CON EL MOBILIARIO ESCOLAR EN DESUSO EN BOGOTÁ

Más de 100 mil elementos escolares y de oficina han sido reciclados en el último año, en un trabajo en equipo entre la población recicladora de la ciudad, la Secretaría de Educación del Distrito y la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP).

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Paula Rengifo llega temprano a las puertas del colegio Antonio Van Uden de la localidad de Fontibón para realizar una tarea que hace poco más de un año ha beneficiado su trabajo como recicladora: ayudar a los colegios oficiales a disponer correctamente del mobiliario escolar en desuso.

En compañía del rector y el almacenista del colegio, se dirige al patio trasero del colegio donde la espera una pila de pupitres, escritorios, sillas, tableros y mobiliario escolar que ya cumplió su vida útil.

Para muchos es simplemente una torre de elementos inservibles, pero para los entrenados ojos de Paula allí hay materiales valiosos como madera, hierro, plástico y cobre que, de no ser por la importante labor del gremio reciclador, serían desaprovechados y causarían un impacto ambiental negativo a la ciudad.

“Vamos a darles una buena destinación final para contribuir al medio ambiente. Eso es lo que más me gusta de este oficio: ayudamos al saneamiento básico para que no lleguen tantas toneladas de desperdicios al Doña Juana”, dice Paula.

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Como la de Paula, más de 370 familias de 7 organizaciones de recicladoras y recicladores de Bogotá se han visto beneficiadas del convenio entre la Secretaría de Educación del Distrito y la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos que, en el marco de la política de inclusión para la población recicladora de la ciudad y el fortalecimiento de la sostenibilidad ambiental del gobierno ‘Bogotá Mejor Para Todos’, busca garantizar a los recicladores de oficio, el acceso cierto y seguro al material aprovechable de los colegios oficiales.

Gracias a este convenio interadministrativo de cooperación, que entró en vigencia en marzo de 2017, 106.634 elementos escolares y de oficina de más de 200 colegios oficiales, 12 Direcciones Locales de Educación y la oficina central de la Secretaría de Educación del Distrito, han sido entregados a las recicladoras y recicladores para que sean reutilizados y aprovechados al máximo.

Una actividad que no solo le aporta a la sostenibilidad ambiental de la ciudad, sino que también hace más sencillo el proceso de reciclaje para los colegios oficiales y reitera el compromiso del alcalde Enrique Peñalosa de trabajar en equipo con todos los sectores sociales de la ciudad.

Reducir, reciclar y reutilizar, los ‘tesoros’ escondidos de los elementos en desuso

Paula se mueve como pez en el agua entre los escritorios, pupitres y muebles apiñados en el patio trasero del colegio. Con experticia mueve ágilmente sus manos para ir sacando los elementos hacia un pequeño camión que espera a la salida de la institución. Es un arduo trabajo, pero ella no se detiene. Organiza sillas, por un lado, pupitres por el otro, plástico aparte.

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“Clasificamos de acuerdo al material. Por ejemplo, de las sillas separamos las que tienen tablones de madera para dejar solo el hierro para fundición y la madera se usa para hacer carbón. Los que tienen plástico también lo separamos porque es propileno de alta, lo llevamos a un molino que está en el centro de reciclaje de la Alquería y ahí se hace la pre transformación de ese material. En cuanto al material hecho con aglomerado actualmente no lo podemos procesar, pero ese material sirve para hacer abono”, explica Paula que en poco más de dos horas ha sacado todo el mobiliario del colegio.

Para el rector del colegio Antonio Van Uden, Aristóbulo Sánchez Espejo, la entrada en vigencia de este convenio ha representado un valioso apoyo para los colegios del Distrito, ya antes las instituciones educativas debían asumir esta responsabilidad y muchas veces no se podía realizar correctamente.

“La Secretaría ha mejorado en los procesos para dar de baja los mobiliarios, ahora es más expedito. Antes era un dilema porque a los colegios le tocaba asumir los gastos de sacar todo este material y eso, además de tener que sacar del presupuesto una importante suma de dinero, no era muy organizado, nadie miraba la reglamentación y mucho menos se les daba una buena destinación final a estos elementos”, dice el rector quien agrega que en alguna ocasión debieron contratar tres camiones de acarreo para sacar el mobiliario en desuso.

El Grupo de Administración de Bienes de la Dirección de Dotaciones Escolares de la Secretaría de Educación del Distrito, desarrollaba hasta el año 2016 la organización de inventarios de sus niveles central, local e institucional, asistía a las instituciones y aprobaba la recepción de los elementos en diversos centros de acopio administrados por la entidad.

“Este proceso no era eficiente ni eficaz para los colegios por las demoras en que se incurría, además de los elevados costos de transporte y los gastos administrativos generados por la logística que implicaba tener en funcionamientos los centros de acopio”, explica Fernando Ramírez Ochoa, director de Dotaciones de la Secretaría de Educación del Distrito.

El funcionario agrega que la entidad realizó un minucioso análisis técnico que permitió suscribir el convenio interadministrativo SED No. 1382 de 2017 del 1 de marzo de 2017 para la recolección y disposición final de los elementos dados de baja en los colegios oficiales, nivel local y nivel central de la entidad.

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En el marco de este convenio, además de conformar un comité de seguimiento con dos representantes de la Secretaría de Educación y dos representantes de la UAESP, se estableció el protocolo para la recolección y disposición final de los elementos dados de baja, lo que ha hecho de este proceso una experiencia más organizada, eficiente y beneficiosa para todos.

Trabajando juntos por una ciudad y un planeta mejor para todos

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Con un camión lleno de elementos próximos a ser reutilizados, Paula Rengifo termina la primera parte de una larga jornada de trabajo. A pesar del esfuerzo y del cansancio, esta mujer integrante del grupo empresarial de recicladores de la zona octava Ger 8, se siente satisfecha y agradecida.

“Este convenio ha representado un ingreso importante de dinero, no solo para nosotros sino también para nuestras actividades como la fiesta de fin de año, los regalos para nuestros niños, y más importante aún: para ayudar a nuestros compañeros de la tercera edad que ya no pueden trabajar tanto como nosotros, pero que cuentan con nuestro apoyo porque más que un grupo de recicladores, somos una familia”, asegura Paula.

El grupo de Paula, uno de los 7 que actualmente hacen parte del convenio entre la Secretaría de Educación y la UAESP, recogió el año pasado algo más de 25 toneladas en mobiliario escolar y de oficina que ya cumplió su vida útil y que, gracias al trabajo de los recicladores de Bogotá, causarán un impacto ambiental menor en esta ciudad comprometida con el cuidado del planeta tierra.

Porque una ciudad educadora es una Bogotá mejor para todos.

 


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